Rezar es delito

Este miércoles el Senado daba luz verde a la proposición de ley impulsada por el PSOE y el PNV que modifica el Código Penal para penalizar a los provida que rezan frente a los centros abortivos, con los votos en contra del PP, Unión del Pueblo Navarro y Vox. La reforma del Código Penal castigará con penas de cárcel de tres meses a un año.

Con esta reforma se pretende que, por el sólo hecho de rezar frente a los abortorios, te condenen sin denuncia previa, es decir, equipara las acciones de los provida que rezan, hacen vigilia o reparten folletos a las puertas de estos mataderos, con los casos de quienes actúan con violencia de género contra las mujeres, ya que el delito de coacciones que se podría interpretar en este caso, que regula el artículo 172 del Código Penal, está vinculado a que exista una denuncia previa por parte del coaccionado o de su abogado. Con esta reforma, la sola presencia, una plegaria, una oración, te podrá llevar en el caso de que seas condenado dos veces, incluso a la cárcel.

La labor de los rescatadores es verdaderamente encomiable, y desde 2013 han logrado parar 6.002 abortos, o lo que es lo mismo, salvar 6.002 vidas, no solo mediante el diálogo con las madres a las puertas de los abortorios, sino a través de la oración, la comprensión y la ayuda, esa que cuando entra en el centro abortivo no te prestan. El único interés es matar la vida del bebé que llevas dentro para satisfacer los intereses de una industria, la del aborto, que mueve miles de millones y cuyo objetivo es el tráfico de material, la venta de los materiales de los restos fetales, parte de la placenta y el cordón umbilical, en definitiva, se trafica con los órganos de los ‘bebitos’.

Un dato a tener en cuenta, es el lenguaje empleado por los centros abortivos y aceptado por la izquierda española, al no hablar de niño, niña, hijo, producto de la concepción, producto del embarazo, al contrario, se habla de feto, embrión, utilizando técnicas de deshumanización del bebé, quitándole la humanidad al bebé para que la gente no lo entienda.

Las feministas, se refieren al bebé como “un coágulo de sangre”, una bolsa de células

Las feministas, se refieren al bebé como “un coágulo de sangre”, una bolsa de células, y suelen mostrar en la defensa de la práctica del aborto figuras de ‘bebitos’ desde un mes y medio de gestación, manipulando la verdadera realidad que subyace en el vientre de la madre, que es la vida de un no nacido cuyo derecho a vivir es arrancado por ideologías radicales de izquierda cuyo fin es segar la vida del futuro bebé.

Además utilizan el lema “mi cuerpo es mío”, como si el ser en formación fuese una extensión del cuerpo de la mujer, nada más lejos de la realidad, porque el bebé es un cuerpo independiente, con su estructura ósea, cromosomas y cadena de ADN propios, nada tiene que ver con el cuerpo de la madre, de hecho quien regula el líquido amniótico en el embarazo no es la madre, es el bebé. Es más, si fuese parte del cuerpo de la madre, al momento del nacimiento no se llamaría parto, se llamaría amputación del hijo, por eso como no lo es, es un ser humano diferente.

Por eso hoy estoy en Vox, porque lucha por salvaguardar el derecho a la vida desde la concepción hasta la muerte natural, cuyo lema aparece en la Agenda España y fue uno de los principales motivos por los que decidí dar el paso en política.

Finalizo con una reflexión de Santa Teresa de Calcuta: “La amenaza más grande que sufre la paz hoy en día es el aborto, porque el aborto es hacer la guerra al niño, al niño inocente que muere a manos de su propia madre. Si aceptamos que una madre pueda matar a su propio hijo, ¿cómo podremos decir a otros que no se maten? ¿Cómo persuadir a una mujer de que no se practique un aborto? Como siempre, hay que hacerlo con amor y recordar que amar significa dar hasta que duela”.


(*) Diputado de Vox por Segovia.

Rodrigo Jiménez Revuelta (*) Diputado de Vox por Segovia.
Rodrigo Jiménez Revuelta
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Rodrigo Jiménez Revuelta es Diputado por Segovia en el Congreso. Nacido el 23 de octubre de 1972, lleva afiliado a VOX desde 2015.