Regresan las fiestas a San Rafael

Después de la tormenta el sol se abre paso de nuevo en un cielo al que se mira diferente.

Dos años de asedio e infortunio, añorando tan esperado reencuentro con las fiestas de muchos pueblos de España. Patrones y santos que presiden la semana grande de la localidad salen de nuevo de sus ermitas, y en su honor se celebran las festividades mayores de la localidad.

El recuerdo de un 2019 que se despedía hasta el año siguiente sin saber que sería el último de una era, de una etapa de nuestras vidas, un cohetón que marcaría un antes y un después para todos los espinariegos. Hemos vuelto a disfrutar del colorido y el júbilo de nuestros vecinos fondilleros con San Miguel, en nuestro municipio, atisbando el camino del septiembre espinariego y al Cristo de El Caloco. Peñas y pandas junto a las damas y la alcaldesa, autoridades, cofrades y todos cuantos encabezan la cara visible de estas fiestas populares de julio, en San Rafael, superando ese tiempo de silencio, forzoso. Grupos de amigos en un ambiente carnavalero, disfrazando la desvergüenza y animando a ponerse por montera a los años que van pasando.

Volveremos a escuchar la algarabía tras un emotivo pregón que aglutinará a otros que quedaron congelados. Y entre notas de dulzaina y tamboril, y música de banda, seguimos inquietos y agradecidos por compartir el regreso de las fiestas a nuestro pueblo.

Aniversarios de Quintos y Quintas que se acumulan sin festejar. Fuegos artificiales, verbenas y bailes del Teo quedaron en la memoria, queriendo recuperar aquellas fiestas de antes.