Predicar con el ejemplo

Se anuncia una importante subida de Impuestos por parte del Ejecutivo social-comunista con la intención de recaudar unos 9.000 millones, que incluye las tasas Google y Tobin, el impuesto verde y el IVA al azúcar, y veremos que sucede con el IVA a la educación privada, porque de momento ha dado un paso atrás, pero este Gobierno no es de fiar.

Esta subida de impuestos la realiza sin predicar con el ejemplo ya que estamos ante el Gobierno más mastodóntico de toda la democracia, con el diseño de una estructura estilo comunista, repleta de altos cargos y asesores nombrados a dedo con un coste anual aproximado de 75 millones de euros, mientras los españoles cargan sobre sus hombros con la responsabilidad de sostener el Estado del bienestar, recibiendo un mensaje claro e inequívoco de que su esfuerzo diario y su sacrificio individual en favor del superior interés de la comunidad no sigue el mismo ejemplo.

Este Gobierno social-comunista dirigido por el dúo Sánchez-Iglesias, que ha llegado mintiendo a los españoles, pero que reclama, respeto y consenso de los demás, está equivocado, porque no conviene pedir aquello que nunca será capaz de dar y porque no se puede enseñar a otro, lo que no sabe y lo que no aplica.

Y es que la actitud de este Gobierno social-comunista es inquisitorial y miserable, como dijo Stephen Covey: “Tus actos siempre hablan más alto y más claro que tus palabras”, y en el caso de este Gobierno sucede igual, sus actos reflejan lo contrario de lo que dicen hacer, porque aunque sigan intentando anestesiar a la ciudadanía con la palabra, y esconder su plan, al final sus actos reflejan el verdadero modus operandi de todo Gobierno comunista.

Albert Einstein dijo: “Dar ejemplo no es la principal manera de influir sobre los demás; es la única manera”.

Y Gandhi contaba esta historia: “Una mujer fue junto con su hijo a ver a Gandhi. Gandhi le preguntó qué quería y la mujer le pidió que consiguiese que su hijo dejase de comer azúcar”.

Gandhi le contestó: “Traiga usted otra vez a su hijo dentro de dos semanas”. Dos semanas más tarde la mujer volvió con su hijo. Gandhi se volvió y le dijo al niño: “deja de comer azúcar”.

La mujer, muy sorprendida, le preguntó: “¿Por qué tuve que esperar dos semanas para qué usted le dijese eso? ¿Acaso no podía habérselo dicho hace quince días?”.

Gandhi contestó: “No, porque hace dos semanas yo comía azúcar”.

En definitiva, “consejos vendo que para mí no tengo”.
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(*) Diputado nacional de VOX por Segovia.