Plan para hoy, hambre para mañana

Fechas antes de declararse la pandemia redacté un artículo que tiempo atrás había reflexionado, donde resumía que la gastronomía no es política y el consecuente riesgo de politizar todo. Una profunda reflexión y una declaración de intenciones de los consiguientes daños colaterales derivados de ello.

Las nuevas restricciones decretadas de manera fulgurante por la Junta de Castilla y León corroboran que existe una lamentable política crispada que provoca que vivamos enfrentados por cada palabra en una guerra civil continua.

Es un momento en el precisamos de líderes y soluciones inmediatas, partiendo desde mi situación geográfica en Segovia, continuando por Castilla y escalando hacia toda España.

Creo en la necesidad urgente de un plan de apoyos significativos por parte de las diferentes instituciones gubernamentales en este momento complicado que nos ha tocado vivir como sociedad. Quiero dejar claro que a día de hoy no estoy pidiendo absolutamente nada, sino que, bajo su responsabilidad, lo mínimo es que gestionen correctamente las medidas con un plan inteligente y necesario de choque. Confío y seguiré poniendo todo de mi parte para que todo esto cambie, por el bien común y por nuestra Hostelería, Gastronomía, Cultura y conciencia.

A lo largo de los últimos años convivimos con una política incompetente que no nos representa y que no gestiona correctamente nuestras contribuciones, impuestos e intereses. Tan sencillo y tan determinante como que en mis 20 años como profesional, cualquier incompetencia en mis responsabilidades en cualquier empresa que he desarrollado mi capacidad, hubiera supuesto mi cabeza. Terminemos por encontrar esa solución a esa gestión nefasta en el que unos se señalan a otros sin rubor alguno y en el que la mentira encabeza las listas más votadas.

De todas las medidas que pueden tomar, elegir siempre la errónea tiene su mérito. Mérito suficiente como para dejar paso a personas competentes y con la más mínima sensibilidad capaces de poder dirigir y digerir la situación actual.

La recuperación de la economía será más lenta y costosa por el ahogamiento que Hacienda somete a las empresas para mantener un gasto público disparatado y que con esa supuesta intención de ponernos a salvo de la pandemia, nos están ahogando.

Es necesario revertir con urgencia la situación antes de que sea demasiado tarde y esa política inviable termine con miles de empresas viables.

Como profesional, como empresario o como ser humano, nunca he pedido el carnet de militante a cuantos he cocinado cada día, por lo que es comprensible y sensato que las decisiones tan importantes que vayan a tomar sean las más sensatas para todos y no tengan color, si no un valor.

Pudiera parecer que recurro fácilmente a un medio público o a mi perfil social para transmitir mi opinión, pero les aseguro que estaría encantado de utilizar los mismos recursos para dar una merecida enhorabuena en público aplaudiendo una exquisita gestión a esos líderes inexistentes que cobran por hacer precisamente lo opuesto a lo que deben de hacer. Sería importante terminar con esos personajes peligrosos, acomplejados e imprevisibles. Con nombres y apellidos, son responsables de la situación actual dónde sus prioridades y esfuerzos han estado lejos de liderar la situación después de un año de imperdonables errores continuos.

No necesitamos nada más que un plan con una recopilación de medidas sensatas para reconducir de la mejor manera la difícil situación actual, ya que la cultura del esfuerzo, el sacrificio, la ilusión, la constancia y la perseverancia, van implícitos en nuestro ADN.

Que nada volverá a ser igual, es en lo único que acertarán.