Pedraza repoblada

Se han cumplido 25 años del reconocimiento de Pedraza por Europa Nostra, federación para la salvaguardia del patrimonio cultural y natural de Europa, consultora de UNESCO, que en 1966 apreció las “Rehabilitaciones en la Villa Medieval de Pedraza” .

Fue la Villa el primer centro histórico de España al que se premió en la categoría de

Conservación.

El Diploma justifica la distinción: “Por recuperar la vida de la ciudad medieval amurallada, a través de la rehabilitación respetuosa de sus antiguos edificios, a menudo con la ayuda de iniciativa privada”.

El catálogo reseña: “El ayuntamiento de Pedraza, uno de los pueblos medievales mejor conservados del país, recibe el premio Europa Nostra por sus esfuerzos en mantener la fisonomía original de sus viejas calles, sus casas blasonadas y sus monumentos.”

Este reconocimiento internacional, estimulante de otros muchos, extendió la noticia de la Villa a todo el mundo cultural, aumentó, singularmente, su prestigio y contribuyó a acrecentar el número de visitantes.

Reanimó una historia interrumpida en sus persistentes estructuras urbanísticas, arquitectónicas y paisajísticas, potenciando acciones ciudadanas de manifiesta creatividad y esfuerzo generoso.

Reconociendo que «el pasado avanza hacia su presente y lo empuja hacia el porvenir» (Zubiri), Pedraza ha tratado no solo de recuperar imágenes de lo que existió sino de ofrecer un ámbito vital para una sociedad dinámica, basado en el cuidado por lo que el tiempo respetó, en presencia y memoria de sus valores significativos. Guiando la nostalgia implícita en lo recuperado hacia el estímulo de un nuevo tiempo de regeneración.

Europa Nostra, que estima como fundamentos de la CE sus persistencias culturales, apreció la regeneración de la Villa que, moralmente, se inició en 1925, con la presencia de Ignacio Zuloaga en su Castillo y que sufrió la crisis, con abandono progresivo, que inspiró, en 1930 la película “La Aldea Maldita”.

Detenido su colapso con la tardía Declaración como Conjunto Histórico Artístico de 1951, la restauración de la Cárcel Medieval en los años 70 y el planteamiento de su conservación sostenible y autosuficiente, abrió un tiempo a partir del cual se sucedieron acciones encaminadas a la regeneración de la Villa a partir de la gestión sostenible de sus recursos culturales y en la que fueron fundamentales las colaboraciones privadas.

La actuación sobre los edificios ha ido acompañada de una actividad cultural surgida básicamente de iniciativas de pedrazanos insignes, secularmente enraizados o que buscaron en la Villa su ámbito vital adecuado.

También, la cultura de la gastronomía tuvo su aportación fundamental al proceso, cerrando el ciclo de las emociones que Pedraza impulsa a compartir.

En 1993, se estableció un hito que habría de ser notable: la celebración de una Fiesta del Renacimiento con un concierto de los Coros de la Capilla Real de Madrid. Desde entonces, cada año, los primeros sábados del mes de junio se repiten conciertos en los ámbitos de la Villa cuyas calles y plazas se presentan sugestivamente iluminados con millares de velas.

Aquella Fiesta del Renacimiento creó un precedente en torno al cual surgió del pueblo de Pedraza la creación de la Fundación Villa de Pedraza para la promoción del patrimonio cultural de la Villa. El 6 de marzo de 1993, 145 ciudadanos firmaron su constitución. Ya eran lejanos los tiempos de deterioro acelerado y La Aldea maldita era solo curiosidad de filmoteca.

Cinco años más tarde, el 28 de abril de 1998, la Fundación inició la restauración de la Iglesia arruinada de Santo Domingo y de sus Casas parroquiales, estableciendo su Sede como Centro Cultural, evidenciando la Historia de Pedraza en los sedimentos culturales recuperados y en una esforzada empresa que manifiesta, fehacientemente, el objetivo fundacional de la conservación sostenible del patrimonio cultural de Pedraza.

Superado el tiempo de crisis, la Fundación ofrece este año los XXIX Conciertos de las Velas. Se celebrarán los días 2 y 9 de julio en la Explanada del Castillo de Pedraza.

Los Conciertos congregan en la Villa hasta cinco mil visitantes de los que dos mil siguen la música en la campa del Castillo y otros tres mil viven las calles medievales bajo su alumbrado de velas, en un paseo nostálgico sugerente y motivador de la memoria de los ricos singulares acontecimientos que crearon escenas urbanas cuya esencia se ha mantenido sobre la colina amurallada inmersa en un paisaje sobrecogedor e intacto, en la falda de la Sierra.

La cultura gastronómica de Pedraza, íntimamente ligada a su pasado al borde de la trashumancia de Cañada Real, contribuye a una experiencia trascendente.

En definitiva, Pedraza se configura como la conservación sostenible de un ámbito adecuado para permanecer en el tiempo recuperando las funciones complejas que, con el estímulo de los acontecimientos puntuales y de la calidad que marcan, ofrezcan una Villa para el futuro inmediato de la sociedad que, surgiendo de las crisis ya se está configurando.