Pederastia

Las manifestaciones de la ministra Montero en la Comisión de Igualdad este pasado miércoles en las que manifestó “Porque todos los niños, las niñas, les niñes de este país tienen derecho, tienen derecho a conocer su propio cuerpo, a saber que ningún adulto puede tocar su cuerpo si ellos no quieren, y eso es una forma de violencia, tienen derecho a conocer que pueden amar o tener relaciones sexuales con quien les dé la gana, basadas eso sí, en el consentimiento, y eso son derechos que tienen reconocidos y que a ustedes no les gusta” dirigiéndose precisamente a diputados de VOX, son de auténtico horror. Con estas palabras, Montero amenaza la inocencia de nuestros hijos aprobando las relaciones sexuales con adultos con consentimiento.

Pero estas manifestaciones vertidas por la ministra Montero vienen sustentadas por la ley de transexualidad y el impulso de la ideología de género que tanta confusión esta causando en nuestra sociedad.

La ley de transexualidad que se tiene que debatir en el Congreso, y a la que VOX ha presentado una enmienda a la totalidad, permite el cambio de sexo en el registro sin informe médico ni psicológico a partir de los 12 años con determinadas condiciones, y desde los 16 de forma autónoma.

Este proyecto de ley que define a las “personas trans” como aquellas cuya identidad sexual no se corresponde con el sexo asignado al nacer y que, a su vez, define identidad sexual como la vivencia interna e individual del sexo tal como cada persona la siente y autodefine, es vaga y subjetiva e impide delimitar el derecho de atender sus necesidades específicas.

La modificación registral del sexo que se rebaja, de hecho, a los  12 años, en el supuesto de desacuerdo de las personas progenitoras antes llamadas “los padres” o por sus representantes legales, entre sí o con la persona menor de edad, se procederá al nombramiento de un defensor judicial, que deberá establecer si el menor carece o no de la madurez necesaria, y su supuesta madurez o consentimiento prevalecerá sobre la decisión de los padres.

Un ejemplo ha sido como el juez encargado del Registro Civil de Orense, ha concedido el cambio de sexo a un niño de ocho años, en cuya partida de nacimiento figuraba como mujer, al valorar la «suficiente madurez» y su «situación estable de transexualidad». ¿Suficiente madurez?, diversos estudios que investigan la evaluación y medida de la conducta retrasan hasta los 27 años la edad de madurez, y nuestra Constitución Española establece la mayoría de edad a los 18 años.

Además, lo más grave es que una vez iniciado el proceso de transición, al llegar a la pubertad muchos quedan decepcionados, y al darse cuenta de su error, intentan “detransicionar”, encontrando que algunas de las consecuencias de la hormonación cruzada, y no digamos la cirugía genital, son irreversibles.

Esta ley no debería debatirse en el Congreso y debería ser rechazada por aberrante. La delgada línea roja que con la edad se pretende implementar en esta ley para el cambio de sexo, es el antecedente para la aprobación de la pedofilia en menores por el sólo consentimiento y la supuesta madurez del menor en mantener relaciones sexuales con adultos.

Ya existe un movimiento activista pedófilo que promueve que la atracción por menores de edad sea normalizado y legalizado,  amparado por algunos movimientos trans, justo la ley que se quiere aprobar.

Desde VOX hemos presentado una reprobación a Irene Montero, su cese, el anuncio de acciones legales y el cierre del Ministerio de Igualdad

Rodrigo Jiménez Revuelta (*) Diputado de Vox por Segovia.
Rodrigo Jiménez Revuelta
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Rodrigo Jiménez Revuelta es Diputado por Segovia en el Congreso. Nacido el 23 de octubre de 1972, lleva afiliado a VOX desde 2015.