Palacio del Bosque, Casar del Pollo, la Real Granja…

Me-da-no-se-que contar hechos históricos que la grandísima mayoría conoce. Pero, hete aquí, que hablando con mi amigo Emilio sobre y de La Granja, pues que el ‘tío’ me dice que de sus orígenes no sabe de la ‘misa la media’ ¡y nació en Segovia hace la tira de años, y dos más! Por ese motivo,  habiéndole dirigido ya a las extraordinarias plumas de Breñosa y Castellarnau, que nos lo dejaron muy bien ‘explicao’, le resumo la ‘situación’ en cuatro renglones y medio y tira pa lante.

Mira majete. El calendario se situaba en el año 1450. Reinaba entonces Enrique IV. Hallándose este en el Palacio del Bosque (1), como entonces era conocido,  junto a una casa y también ermita, dedicada al glorioso arzobispo San Ildefonso, cuyo lugar concreto era el Casar del Pollo, propiedad de Pedro el Santo, ‘negoció’ –o así-, con este, a quien indemnizó pagándole 500 maravedís/año. El terreno pasó a ser Real, con las prerrogativas inherentes.

Luego, consumidos 27 años, los  reyes Isabel y  Fernando, encontrándose en Medina del Campo, expidieron una albalá (cédula real) haciendo donación de la ‘casa real de San Ildefonso’, citada anteriormente, á la comunidad de Jerónimos del Parral.  En nombre de la referida recibió la ‘donación’ el señor Pedro de Mesa, prior, el 10 de Septiembre de 1477.

También te escribo para más detalles, que In Illo témpore, siendo obispo de aquí el polémico Juan de Arias Dávila –espero, Emilio, que te vayas enterando-  la ermita, debió pasar a los bienes del obispado. Y te cuento esto para dejar constancia que en 1478 , el referido obispo hizo renuncia formal de todo el ‘tinglao’, casas, solares, tierras, prados, pastos y montes en favor de la misma comunidad jerónima. Decisión de ratificó el entonces el Papa Sixto IV. Y  tutti contenti.

Por si de tú interés fuere, y si no lo fuere lo borras, la donación del matrimonio, o séase,  los RR.CC, a los Jerónimos, estaba compuesta por:

-Dos viejas casas con un corral y huerto.

-Seis obradas de tierra, más la extensión (otras diez obradas), del paraje denominado Navalaloba y

-Una poza para macerar lino, junto con seis obradas más en el paraje Casar del Pollo.

Con posterioridad en este último paraje se construyó una hospedería (¿casa de campo?), donde,  además de la explotación rural y pecuaria  los monjes pasaban sus vacaciones. Estas consistían en ocho días al año en dos tandas: del 29 de junio a 2 de julio y 4 a 7 de octubre (festividades de San Pedro y San Fco. de Asís).

La referida granja de recreo, Emilio, fue el origen de lo que hoy es San Ildefonso. Más, y por si de tú interés fuera ampliar conocimientos –lo que no te vendría nada mal-, te pongo en camino concreto de dos ‘tipos’ geniales. Aprenderás mucho de lo que escribieron ellos. Seguro. Te sugiero que leas.

Rafael Breñosa y Tejada. Ingeniero de montes (1866) y naturalista. Desde 1873 y hasta 1901 prestó servicios en el Bosque de Valsain, del Real Patrimonio. Allí conoció a Castellarnau y caminaron juntos para bien del trabajo que tenían encomendado. En 1883 se hizo cargo de la dirección del Laboratorio Ictiogénico de San Ildefonso. Lo había creado en 1866 la iniciativa de Mariano de la Paz Graells (médico y naturalista). En 1888 se creaba el Servicio Piscícola, en el que Breñosa desempeñó un papel fundamental.

Joaquín Mª. De  Castellarnau y Lleopart. Ingeniero de montes y biólogo. Nació en Tarragona  y falleció en Segovia en 1943.  Obtuvo el título de ingeniero en 1870, con veintidós años. Número uno de su promoción. En 1871 fue destinado al Distrito Forestal de Segovia, permaneciendo hasta 1884.  Casó con Luisa de Contreras, hija de Luis de Contreras y Thomé (VII marqués de Lozoya) y de Ramona López de Ayala. Hasta su muerte residió en la capital en una vivienda de la C/ Martínez Campos, situada junta al ex colegio de Jesuitinas.

Ambos, Breñosa y Castenarnau, escribieron, entre otros, el libro ‘Guia y descripción del Real Sitio de San Ildefonso’, año 1884. Fueron dos extraordinarios amigos, profesionales admirables, dedicados por entero a mejorar la naturaleza. La lectura de esta Guía, amigo Emilio, te será suficiente para conocer las bellezas que te/nos ofrece La Granja de San Ildefonso.

 

¿Contenti?

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(1) Lugar donde ya se encontraba el Refugio de Monteros que había mandado construir, más antes, Enrique III de Castilla (1379-1406)