Sueños y realidad

Me he entretenido en consultar unos libros sobre los sueños: ”Diccionario de sueños”, “Enciclopedia de los sueños” y “Cómo interpretar los sueños”, pero en ninguno de ellos he encontrado solución a uno que acababa de tener, y es que el Ayuntamiento había anunciado que iban a “corregir” un determinado espacio del adoquinado de la tan desafortunada avenida del Padre Claret. La respuesta acabo de tenerla, en directo, ya que no la encontré en los libros citados. Y es que he pasado sobre ese tramo supuestamente “arreglado”, en un autobús, y mi sensación, a pesar del sueño tenido, ha sido de que todo sigue igual; los conductores agarrando fuerte el volante y los viajeros, apretándonos el estómago ante las “subidas y bajadas” de la carrocería del vehículo, es decir, algo semejante a lo que ocurre en la calle de San Agustín, en Marqués del Arco y Daoíz y en algunas otras que “han sido arregladas”. Luego, el equipo de gobierno pone el grito en el cielo cuando la oposición dice que se ha echado un nuevo y desgraciado “parche”.

El mal trago sufrido tuvo, por fortuna, una buena compensación cuando al llegar a La Cárcel-Centro de Creación, encontré la gran recompensa de contemplar la última obra pictórica del “ya segoviano” José Luis López Saura. Una muestra que viene a sumarse a las muy interesantes que en estos días se están ofreciendo también en el Torreón de Lozoya, con numerosos y espléndidos cuadros de Roberto González Fernández, y en la Alhóndiga, con 114 estupendas fotografías de César Lucas.

A pesar del dolor que, universalmente, está causando el coronavirus, la contemplación de estas obras de arte de José Luis son una especie de “evasión” momentánea de la realidad, aunque parte de la muestra que expone Saura haya sido provocada por el maléfico virus, dado que dos de las más amplias salas –porque las demás son muy reducidas, las antiguas celdas- acogen a una numerosa colección de dibujos que el pintor, durante los días de confinamiento más riguroso, cuando no se nos permitía salir a la calle, bajo el lema general “Quédate en casa”, dedica sus cuadros a todas las personas e instituciones que vienen colaborando con gran eficacia y no menos entusiasmo y entrega, a luchar contra el Covid19. El pulso del pintor es muy estricto en cada dibujo, y aunque todos ellos sean de una gran expresividad, hay algunos que destacan en el aspecto sentimental.

El resto de la obra del pintor se distribuye por las celdas de las dos plantas del edifico central. En cada una de ellas, según el espacio, ha colocado una serie de óleos muy representativos, consistentes muchos de ellos en retratos de personajes segovianos, actores y actrices reconocidas, aparte otras siluetas femeninas retratadas buscando contrastes a sus figuras, como la dama de la pantera o el recuerdo de la balaustrada del paseo de La Concha, en San Sebastián. Ante el retrato del buen e inolvidable amigo Félix París, le comenté a Saura si no era posible “hacer sonar su violín”. Imposible, por supuesto, como tampoco hacer que dispare la vieja cámara de mi vecino el “minutero” Angelito Román. Una buena representación de Segovia llena otra sala, con un mural de considerable extensión que abarca una amplia panorámica de la ciudad.

Se abandona La Cárcel (título que, aunque significativo, no deja de causarme malestar) con un “buen sabor de boca”, que he aumentado con el recorrido por las otras dos exposiciones que antes he comentado.

Miren por cuando, estas obras de auténtico y bello arte me han hecho olvidar, por unos momentos, las otras “obras de mejora del firme de la avenida del Padre Claret”, que resultan un éxito más para apuntarse los gestores del gobierno municipal.