Pablo Martín Cantalejo – Comenzamos la “normalidad”

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Quiero decir, con este titular, que una vez dejadas atrás las fiestas navideñas, todos estamos llamados, y obligados, a retomar la normalidad, en el sentido de volver a vivir cada día según nuestras obligaciones, nuestras voluntades y nuestros propósitos para el futuro. Lo de haber entrecomillado “normalidad” en el titular, es un puro accidente, porque a veces se te van los dedos en el teclado y luego cuesta un poco volver atrás, como le ocurrió a Pilato cuando sobre lo que estaba escrito en la Cruz, dijo: “Lo escrito, escrito está”.

Tomemos, pues, las cosas con calma, sin dejar de estar a la expectativa de lo mucho que puede ocurrir en el futuro en esta Patria nuestra que poco a poco van consiguiendo desunir, especialmente por parte de los que dicen que la “gobernabilidad de España les importa un pepino”. Más claro, agua filtrada. Y al que no interese el aviso, pues que lo vaya pensando, porque también a los de esta modesta provincia pudiera tocar algo. No me extraña, pues, lo que me escribía el príncipe Aliatar de que los Magos regresaron a sus países por otro camino que no fuera el del Congreso. Y encima vienen los “doctores europeos” a liar un poco más la cosa. Gracias a que la Justicia española, aunque a algunos les pese, ha estado muy firme “en su sitio”. Y han tenido que darle la razón los “listos” europeos.

Bueno, ya puestos así, y a pesar de los pesares, esperemos que todo comience a funcionar con normalidad, repito, aunque en el aspecto municipal ya empezamos a vislumbrar ciertas cosillas con tufillos raros, sobre todo si recordamos alguna frase “histórica” del Don Juan, un “poco” alterada, que en una representación familiar se atrevió a decir: “¿No es verdad, ángel de amor, que en esta apartada orilla, están friendo morcilla, y hasta aquí llega el olor?”. Y Doña Inés, siguiendo con el desenfado: “Tenéis razón, Don Juan, alejémonos un rato, crucemos al bar de enfrente y vamos a tomar un chato”. (Es pura broma, aunque, según están los tiempos, un don Juan y una doña Inés muy bien pudieran cambiar hoy su tradicional y miles de veces recitado diálogo).

Cada cual a su puesto, pues, y a tratar de responder con los buenos deseos a la ciudadanía, aunque para lograr esa respuesta haya sido preciso liberar a una serie de concejales y buscar personas de fuera que “ayuden” en el desempeño de las tareas municipales, para evitar sobrecargas que pudieran dañar la salud. Si bien para evitar esto, ya se anuncian mejoras en materias de accesibilidad, y se empieza, como es natural, por los espacios más afectos a quienes más mandan. Pero, aún así, sean bienvenidas esas mejoras si resultan favorecedoras para la ciudadanía y se logra no tener que hacer nuevas inversiones, en el futuro, en estos mismos espacios. Porque, ya es sabido, lo que suele ocurrir con mayor frecuencia es que una obra se hace hoy y pasados tres meses hay que mejorarla, sacando el dinero de donde se pueda. Aunque en este punto “no suelen” entrar algunas pavimentaciones, que a pesar de insistir con ellas en sus mejoras, a los pocos meses de ejecutadas hay que volver al cemento para cubrir huecos. Lo que se suele aprovechar para informar adecuadamente a los medios, a fin de que acudan, cámara y móvil en ristre, a testificar sobre algunos modestitos arreglos, como bien se jaleó la conclusión de la colocación de un centenar de cantos rodados en la plaza de San Esteban. Ni la TV local faltó.

Pero, ciertamente, son los medios de comunicación los que nos aportan las noticias de cada jornada, porque los otros medios de cultura e información, los libros, no están siempre a mano. Por cierto que al mencionar libros, como ya los lectores tienen amplia noticia, desde este diario, sobre los tres últimamente publicados, con el decidido apoyo municipal, por la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce, me parece oportuno agregar otra aportación más a la cultura segoviana de la docta casa: Uno de sus académicos, José Manuel Moreno, ha coordinado la edición de una carpeta con partituras para guitarra originales de Agapito Marazuela, de quien Moreno fue discípulo; el diseño de la carpeta ha estado a cargo del también académico Diego Conte y hay una muy adecuada ilustración de Celia Herranz. Se abre con una introducción a cargo de Miguel Ángel de Vicente, presidente de la Diputación, editora de la obra, y otra del director de la RAHASQ, Rafael Cantalejo, junto a colaboraciones literarias y musicales de Eugenio Urrialde, Luis Hidalgo, Ramón Sastre, José Ramón de la Fuente y José de Azpiazu. Digitalización informática a cargo de Raúl de Frutos y el sonido por parte de Javier Giráldez. La carpeta incluye también un CD con las interpretaciones musicales antedichas.