Bloques de libertad ¿contaminantes?

Estamos todos al día de las noticias que nos van llegando a través de los distintos medios, sobre la evolución, lamentablemente ascendente, del maldito virus. Y las autoridades, incluyendo las nuestras, naturalmente, llevan la iniciativa en el sentido de recomendarnos constantemente la máxima vigilancia para tratar de protegernos nosotros mismos y proteger a los demás. Por eso, algún amable lector me ha hecho fijar en algo que pudo considerarse como posible medio difusor.

Junto al quiosco de la Plaza Mayor estuvo instalado unos días un curioso panel que, bajo el título ‘Desaparece el muro‘, consistía en una estructura con 6.000 piezas de madera, con frases inscritas en ellas y todo encaminado a simbolizar la desaparición de las fronteras a trasvés de la cultura. Bien. El panel tuvo el pretendido éxito, y en poco tiempo desaparecieron todas las piezas. Pero, y ahí está el interrogante y preocupación, a instancias del citado lector: Muchos de los que se decidieron a retirar las piezas, al leer su contenido y no satisfacerles, las devolvían a su hueco, donde esperaban que otras manos las eligieran de nuevo. Quiere decir ello que, a pesar de ofrecerse la oportunidad de frotar las manos con el gel preparado al efecto antes de tomar uno de los tacos ¿hasta dónde puede alcanzar la ‘inmunidad’ de cada taco devuelto a su lugar? Tengamos, pues, la esperanza de que ninguna de las 6.000 piezas del bloque hayan causado mal a nadie.

Como los amables lectores a veces son portadores de datos para ser recogidos en estos comentarios, como el antes citado, he aquí que otro me hace llegar su creencia, que suscribo, de que en la puerta de San Cebrián se impone la colocación de un semáforo para mejorar la seguridad. Ahora solamente hay señales verticales, pero el paso de vehículos es cada día mayor por la puerta (cerca están una universidad, un hospital y un aparcamiento), por lo que el peligro es constante. Y precisamente para evitar peligros es por lo que se está ensayando con ese paso de peatones en 3D, que parece que puede resultar muy oportuno y efectivo para advertir a los conductores de la cercanía de estos espacios. Aunque el ensayo se haya llevado a un espacio que aún tiene poco tránsito de vehículos y peatones para poder comprobar su eficacia.

Por cierto que el paso situado entre el parque del Alcázar y el puente de hierro para peatones sobre el Eresma, cada día está más borrado, y el peligro aumenta porque también por este lugar el tráfico es muy intenso y la situación del paso un tanto problemática, digna de ser estudiada.

Otro amigo lector me hace llegar la queja de que por numerosas calles y plazas donde la calzada o aceras son de cantos rodados, la falta de éstos es frecuente, dejando unos huecos libres muy peligrosos para el caminante. Lo cierto es que nunca ha habido preocupación e interés para verter cemento en estos lugares, que permitiría el paso más seguro al evitar los guijarros tan sobresalientes. Ni tampoco parece que los responsables municipales se hayan fijado en la necesidad de echar una buena capa de cemento en la calzada de la antes llamada Avenida de Fernández Ladreda, para cubrir los peligroso espacios que quedan entre cada hilera de adoquines. A este paso, el Municipio va a tener que contratar algunos ‘rastreadores’ para que con toda urgencia vayan descubriendo las necesidades de acondicionar pavimentos, además de los incluidos ahora en la ‘etapa de bacheo’ por algunos barrios.

Dentro del tema la movilidad que nos ocupa, crucemos los dedos para esperar que el flamante ascensor de la calle de Gascos se haya decidido definitivamente a no dar guerra y a ser útil de verdad, que es lo que pretendieron sus promotores y esperan los posibles usuarios.

Los que sí se han movido bien y con pleno acierto, han sido los miembros de la Junta Directiva de la Cofradía de Nuestra Señora de la Fuencisla. Las actuales circunstancias han obligado mucho, y para respetar todas las normas sanitarias vigentes, se ha controlado rigurosamente el número de asistentes a cada ceremonia; en el interior del templo se colocaron varias grandes pantallas, a través de las cuales los asistentes, desde sillas separadas según las recomendaciones, han podido seguir con toda normalidad el desarrollo de novena y misas. El traslado de la sagrada imagen en ambos sentidos se ha efectuado discretamente, en un vehículo, para evitar posibles aglomeraciones a la puerta del templo. Todo bien pensado y bien ejecutado. Y oportuna gestión, asimismo, con TV8 Segovia para hacer retransmisiones diarias. Enhorabuena, pues, por el buen trabajo.