Otro medio millón para rematar el CIDE ¿Y van…?

La verdad es que me ha causado cierta sorpresa (en do menor por cuanto que las sorpresas y sobresaltos en este tema vienen siendo tan habituales que ya se contemplan con cierto escepticismo y no poca normalidad) que al Ayuntamiento le faltan otros casi 5oo.ooo euros para rematar (que no liquidar) las “pequeñas cosas” que faltan por subsanar después de que la última adjudicataria de las obras del mencionado edificio –la Empresa Rogasa– dejó “coleando”, según la dirección facultativa Oficina de Arquitectura Sancho Madridejos (que por cierto se ha embolsado por este estudio de los trabajos pendientes dejados en la espantada de Rogasa más de 42.000 euros, unos siete millones de las antiguas pesetas)), que dio lugar a la no recepción de las obra que llevaba a cabo y que, según se dijo en su día sería la última para ser el edificio definitivamente ocupado por varias empresas interesadas, además del Centro Nacional de Innovación, Tecnificación y Alto Rendimiento de Formación Profesional, comprometido en su día por el propio Presidente del Gobierno. Atentos a la garantía. A uno no le queda claro si en el proyecto de obra que se entregó a Rogasa iban incluidas o no las piezas (algunas básicas para un remate perfecto) que, según la Oficina de Arquitectura Sancho Madridejos faltan por ejecutar. Si lo iban, bien fácil hubiera sido para el celo profesional de los técnicos municipales detectarlo sin necesidad de un nuevo proyecto de la citada Oficina para revelarlo (evitándose esos 42.229 euros de costo adicional) y si no lo estaban, parecería una negligencia de primaria que el proyecto no lo contemplase, por lo que no podría irrogarse a Rogasa la falta de ejecución de esos remates que ahora se constatan.

La verdad es que desde que se encarriló la magnífica idea del entonces alcalde Arahuetes de semejante envergadura como era el CAT (de la que el CIDE es sólo el primer paso del catálogo de edificios que compondrán el invento) han sido tantísimos los fiascos (de ejecución de obras, suspensiones de pagos, querellas, quiebras, incumplimientos, indemnizaciones, retrasos, constantes aportaciones dinerarias que lo han hecho “un pozo sin fondo) que ya es lo que parece en el diseño de lo que podría haber sido una buena gestión respecto de una obra de gran alcance y de cierta ilusión. Pero a lo único que se ha llegado es a una permanente operación de lo realizado y a una constante desventura respecto a las sorpresas que nos pueda deparar el futuro. (Eso sin hablar de dineros, que esa es otra, pues tal vez sería bueno y de saneamiento democrático saber exactamente cuántos millones se llevan invertidos en semejante obra). No en vano se habla ahora de que faltan remates como protección de incendios, carpinterías, vidrierías, intervenciones inconclusas o defectuosa climatización, sistema electroacústico, electricidad e iluminación, instalaciones especiales como un circuito de televisión, etc. etc. Eso por ahora. Que luego ya verán cómo aparecerán más cosas., que darán lugar a otras ampliaciones de presupuesto. Además del equipamiento de espacios que habrán de ser ocupados –en el mejor de los casos-cuando se les dote de las necesarias instalaciones.. Y haya demanda.

Es, por tanto, continuar con una aventura que , dicho sea de paso, no tiene vuelta atrás porque sería como arrojar al Clamores no sólo las ilusiones puestas, sino los dineros que se ha tragado, sin que se haya visto no su digestión sino siquiera su degustación. Es decir que contemplamos una pesada digestión en la que no faltan controversias, diferencia de datos entre el propio gobierno municipal e incluso la oposición, engaños, oscurantismo, etc. que hacen sospechar que el CIDE será un culebrón sin fin que tiene defraudados a los segovianos con cuyos dineros, al fin y al cabo, se solventan todas esas cuestiones que lo empañan. Que lo tienen empañado desde hace años. No obstante, en un alarde de esforzado optimismo, habrá que pensar que con la intervención divina un día –no se si pronto o tarde- podamos tomar un pincho de tortilla y un vino de la Ribera celebrando su inauguración en la que no faltará –está claro- la dulzaina de Zamarrón y el tamboril de los Silverios. A ver si nos da tiempo a verlo. Qué se yo.