Novak Djokovic, el ‘fullero’

No acostumbro a escribir columnas traspasando las fronteras de Segovia, pero en esta ocasión me tomo una licencia porque el caso me lo pide. Djokovic, el gran tenista serbio, ha sido últimamente protagonista de muchas noticias en todos los medios de comunicación mundiales, y todo eso por su testarudez de no querer vacunarse ante la Covid.

Este señorito lleva tiempo diciendo que se opone a la vacunación. Entre otras delicatessen dice: “Quiero tener la opción de elegir lo que es mejor para mi cuerpo” y “no quiero ser forzado por alguien a vacunarme para viajar o competir en torneos”. ¡Viva la solidaridad de este tipo! ¿No puede comprender que no está solo en este mundo y que los demás no deben correr ningún riesgo por su cabezonería?

“Si el serbio no quiere vivir en rebaño que se marche del pueblo”

Este tenista, que se vale de ser el número uno, aboga por la libertad individual para ejercer su poderío; no solo en la pista de tenis, sino también en otros ámbitos; pero su actitud no debe valer para llevarse el gato al agua, porque la libertad empieza cuando se respetan las libertades de la mayoría de los ciudadanos; y en eso estamos todos: en que exista el mayor número posible de seres vacunados, lo que ahora se llama inmunización de rebaño. Como podría decir el magnífico humorista Gila: “Si el serbio no quiere vivir en rebaño que se marche del pueblo”.

Este ‘trapalleiro’ pretende reírse de todo el mundo argumentando que estaba muy bien cuando se acercó a Marbella el fin de año, y que no comunicarlo a las autoridades australianas fue un error humano cometido por su agente; pero mira ‘majete’: te han pillado por mentiroso y no por cojo