No se ve…

Estas tres palabras fueron coreadas el pasado domingo en el estadio de La Albuera por los aficionados segovianos. A sus voces añadieron foquitos de luz de los móviles y linternas, todo en señal de protesta por la indisposición del consistorio segoviano, propietario del terreno, para habilitar más iluminación de cara a los encuentros de la Copa del Rey del Unami y la Gimnástica Segoviana.

Independientemente de la petición clamada por este ‘pueblo deportivo’ -que los aficionados también son pueblo en sentido socio-político, los responsables municipales ya han respondido a una petición que se había hecho histórica; porque, en campañas anteriores, ante equipos como el Elche o el Gerona, tuvimos que quedarnos compuestos y sin la novia de la retransmisión televisiva.

Aunque en materia turística Segovia se promociona sola por su belleza, se realizan campañas en ferias y certámenes nacionales e internacionales, en asociaciones especializadas (Patrimonio de la Humanidad, Red de Juderías, etc). Todo esto está muy bien, pero se olvidan ciertos detalles que pueden pasar factura. ¿Qué iban a pensar en España cuando se supiera por todos los medios de comunicación que en Segovia no se podían retransmitir por televisión dos partidos de humildes contra otros de primera división por carencia de luces, y se tenían que trasladar a otros lares?

Como decía Gabriel García Márquez: “Yo creo que todavía no es demasiado tarde para construir una utopía que nos permita compartir la tierra”. Pues bien, parece que la Casa Consistorial -que es de todos- ha rectificado y cambiado una quimera por una realidad.