¿No hay fiestas de la Cruz 2021 en el Barrio del Mercado?

Ya en las fechas de la otrora celebración de festejos patronales del simpático e inquieto barrio de El Mercado, las de la invención de la Cruz por Santa Elena, en derredor del 3 de mayo, este año también serán descafeinadas, huérfanas de eventos masivos, pero con la firme esperanza de, libres del coronavirus, vivirlas a tope en septiembre (14, Exaltación de la Santa Cruz).

El dinámico barrio de El Mercado, antaño arrabal de agricultores y ganaderos, es hoy amplia y moderna zona de comercio, bancos y servicios. Testifica su pasado campesino el callejero: Rancho, Arroyos, Carrasco, Labradores, o el santo patrón de estos, San Isidro Labrador. Todavía en 1915 Julián María Otero decía que “transcurría la vida plácida y tranquila entre olores mezclados de retama quemada y de pan recién hecho, entre tintineo de esquilas y uncir y desuncir yuntas entre puertas carreteras”.

Veterano pregonero de fiestas patronales en varios barrios me siento a gusto con el honor y la responsabilidad de dar el “chupinazo” para los festejos populares, cada cual con sus valores y peculiaridades, pero hoy recordaré al paisanaje, que es lo mejor que tiene cada barrio, los que están y los que marcharon a barrios celestiales, pero dejaron valiosa huella y ejemplo. Aquí vivieron mis padres y hoy hija y nietos, y aquí desarrollé mi vida profesional docente.

Barrio definido por vecinos que le marcaron impronta o siguen laborando por su progreso y bienestar vecinal: no cabe duda de que decir Domiciano Monjas, el querido ‘Domi’, fallecido hace dos años, para quien la Asociación Vecinal solicita su denominación a la glorieta central del barrio, es apelar al sentimiento vecinal: cura querido, profesor respetado, escritor seguido, poeta sentido, que todo el barrio lloró leyendo su elegía a la accidental muerte del más simpático vecinito, Juanín Amengual Pliego: “Mi calle estaba triste…”.

Otro vecino singular fue el Dr. Guillermo Amengual, médico de tres generaciones, alto grado militar, astrólogo por afición, y ‘manitas’ que construyó, con mucho arte y miles de horas de minucioso trabajo, la armada nacional en maquetas. Mi más grato recuerdo para D. Guillermo y mi querido alumno Juanín Amengual.

Otro doctor, mi exalumno Ángel Berbel, da renombre a su barrio, neurocirujano, coordinador de la Sociedad Española de Neurología, coordinador de la especialidad en el Hospital de Cruz Roja de Madrid, investigador y profesor, y ex concejal en el consistorio segoviano, dio el pregón de estas fiestas en 2019.

Apreciado personaje del barrio es mi buen amigo Juan Bautista Mullor, presidente de la Asociación de Vecinos y de la Federación Provincial de estas asociaciones; dedica su tiempo de jubilado bancario a transformar el barrio, y vaya que lo consigue, que cual redivivo San Judas Tadeo, patrón de imposibles, va, logro tras logro, a veces enfrentándose a autoridades y dificultades varias, que el barrio del Cristo del Mercado sea próspero, cómodo y apacible. Hace años desde estas páginas pedía yo para este incansable promotor del barrio el ‘Premio Paloma Maroto’ por su altruista y entregada pasión por su barrio y la convivencia y bienestar de la ciudad toda.

También solicitaba tal premio a la constante dedicación al barrio, para mi compañero y amigo, Alberto Herreras Díez, maestro, licenciado en Geografía e Historia, inspector de Enseñanza, que tanta interesante información ha investigado y publicado sobre ‘su’ barrio, al que dedica vastos conocimientos y vivencias.

Esperemos ambos reconocimientos sabiendo que “las cosas de palacio (consistorial) van despacio”.

Aunque nacido en el cercano Valverde del Majano, aquí se instaló y diversificó su prolífica industria, Nicomedes García Gómez, creador de Anís ‘Castellana’, whisky ‘DYC’, Auto Res, turrones, la publicidad ‘Azor’ que diseñó el ‘toro Osborne’, naviera NicomedesGarcía… En una placa de esta vivienda debería figurar como “vecino predilecto del barrio”.

Aquí nació, en 1527, y aquí tiene calle, el teólogo, magistral de Alcalá, Gaspar Cardillo de Villalpando, participante en el Concilio de Trento y autor del Summa Sumularum; presta nombre al colegio del barrio, anteriormente llamado ‘La Pista’.

Seguro que involuntariamente, por desconocimiento u olvido, no cito alguno merecedor de encomio, perdón por ello.

Este barrio, que lleva el apellido ‘Mercado’ por el que Enrique IV concedió, y que llegó hasta principios del XX, junto a la dehesa donada allá por el año 1459, antaño tenía corrales, establos y pajares, hoy cuenta, especialmente en la Avenida de José Zorrilla, con buen comercio, animados bares, oficinas bancarias de todas las siglas… La avenida José Zorrilla dedicada a mi paisano poeta desde 1894, porque falleció con una inconclusa obra ‘a Segovia’, y es de las más largas y anchas de la ciudad, y era antaño conocida como ‘Calle Real de los Arrabales‘.

Cuenta en su alfoz edificios emblemáticos como la histórica ermita que da nombre al barrio, en cuya cruz, según consta en placa colocada en la pared que la cerca, predicó el 3 de mayo de 1411 San Vicente Ferrer: templo declarado BIC en 1997; la hoy destartalada estación de RENFE, en la que en 1884, “tras los años mil, llegó el ferrocarril”, que desde 1982 tiene incoado expediente para su declaración de BIC; la vivienda del polifacético empresario, hoy Fundación, Nicomedes García, edificio singular de 1938, del arquitecto municipal Silvestre Manuel Pagola Bireben; la Puerta de Madrid, obra de Juan de Ferreras que recuerda a los conquistadores de Magrit (Madrid), caudillos segovianos Día Sanz y Fernán García de la Torre; el templo del honor, Casa Cuartel de la Guardia Civil; la PCMSA, ‘Base Mixta’ de toda la vida, compartida con el barrio de Santa Eulalia, fundada en 1802, taller escuela de aprendices y fuente de empleo, uno de los de más puestos de trabajo civil de la ciudad, a la que Segovia, en su bicentenario, concedió la ‘Medalla de Oro de la Ciudad’; la antigua prisión provincial, hoy ‘Centro de Creación’; y en educación y cultura acoge la Dirección Provincial de Educación, en lo que fue convento trinitario de La Merced, cuartel de tropas napoleónicas y Hospital y Farmacia Militar; el CEIP ‘Villalpando’, ‘mi cole’, pues en él desarrollé mi vida docente como profesor y director, y el IES ‘Andrés Laguna’, en el que impartí Lengua y Literatura.

La Asociación de Vecinos, creada en 1986, organiza actividades y eventos como sus festejos de ‘La Cruz de Mayo’, con su parafernalia de traída, instalación, subida y pregón, mercadillo, conciertos, actuación de su Escuela de Dulzainas, verbenas, bailes regionales, coros y danzas, comidas de convivencia: cata de cerveza, ‘vermú torero’, ‘arroz con leche’, magia, bingo, campeonatos de juegos autóctonos… Con la junta parroquial montan cada año el más visitado belén monumental con interesantes reproducciones de los monumentos del barrio y de la ciudad; en Navidad también reciben popular y populosamente a Papá Noel a su llegada por ferrocarril… Intentan que parte del barrio sea peatonal.

La Cofradía de la Esclavitud del Santo Cristo de la Cruz, familiarmente ‘Cristo de las Enagüillas’, imagen anónima del XVI, procesiona en Semana Santa con la curiosidad, y secreto bien guardado, de cuatro tulipas de “fuego verde”.

Les deseo apacibles paseos por tan simpático barrio y pronto disfrute, ‘virus free’, de los festejos patronales de La Cruz.