No es lo que se esperaba

Continúan, parece que a ritmo normal (final previsto para junio de este año), las obras de acondicionamiento en la extensión Marqués del Arco-Plaza de Juan Guas, pero por lo que se está observando, no parece que el resultado de colocación del nuevo pavimento sea lo que se esperaba. Conocido era que en este trayecto, con especial incidencia en la calle de Daoíz (Canonjía Nueva), los adoquines existentes de hace muchos años originaban muchas molestias, por su lógico desgaste, a los caminantes. Al decidirse el inicio de las obras, esperadas durante muchos años –aún siguen ahí los cables- se pensaba que se iba a solucionar el tema del adoquinado, pero he aquí que, por lo que se está observando en los espacios ya concluidos, el resultado no es de conformidad general, porque parece que técnicamente los adoquines no se colocan con arreglo a un sistema tradicional adecuado, que es el que antiguamente se empleaba en Segovia, de forma muy concreta por parte de una familia cuyos miembros estaban muy especializados en el tema, y cuyo recuerdo persiste sobre todo “en los mayores”.

Supongo que en la Concejalía Municipal de Urbanismo o en el mismo Archivo Municipal, puedan existir planos de calles adoquinadas anteriormente “como es debido”. Y también hay que suponer que los nuevos especialistas deban conocer aquellos sistemas. Porque, según expertos en el tema (lógicamente consultados), sobre una supuesta base de piedra –que es habitual exista más profunda- debe ir colocado un “carril de arena”, encima los adoquines –previamente bien picados para su mejor agarre- y otra capa de arena de junta. Y más consultados me dicen que” la arena de junteador está hecha de una mezcla de cemento y arena fina”, lo que también se utiliza para sellar juntas entre losetas o baldosas, rellenar las grietas en los pavimentos, e incluso para nivelar el suelo antes de colocar las losas.

Ocurre que lo terminado hasta la fecha en Daoíz ofrece una especie de “mosaico”, porque hay aceras con losas de diferentes anchos, adoquines y en el centro, una fila de nuevas losas graníticas que se supone (algún día se señalarán) son para recordar el itinerario oculto del canal que llevaba el agua hasta el Alcázar. Por cierto que ante la incomodidad de pisar los adoquines, somos cada día más los que buscamos este “pasillo” para caminar mejor, y por supuesto, está “muy solicitado” por las personas que utilizan un andador o tienen que caminar con el carrito de la compra.

Con estos datos doy una voz de alarma para ver si en lo que resta de obra se pueden enmendar, si no todas, al menos algunas de estas cuestiones que, repito, no dicen nada positivo en favor de la tan esperada y no barata obra emprendida.

Desde La Merced en dirección a Marqués del Arco, se va conservando las anteriores aceras, con los correspondientes “arreglos” en los puntos que reclaman atención, y el resto, contando ya los bordillos, es cuestión, diremos, “de nueva planta”.

Paciencia, pues, en muchos sentidos, sobre todo por parte de los vecinos y de los cientos de visitantes que a diario bajan y suben dirección Alcázar.

Que, por cierto, esta afluencia constante me hace recordar que ya he opinado en algunos comentarios anteriores sobre la conveniencia de colocar en la plaza de Juan Guas, mirando a la fortaleza, un buen cartel que RECOMENDARA REGRESAR POR LA CALLE DE VELARDE (Canonjía Vieja), para que así los que lo utilizaran pudieran disfrutar de otro agradable y artístico itinerario con la contemplación de las vistas desde el Jardín de Fromkes y de los monumentos de la plaza de San Esteban.

Se podría así desviar una parte de las personas que suben de nuevo por Daoíz.