Multas y penas para los que osaren pescar en Valsaín

El señor Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, en la fecha de 6 de mayo de 1541, publicó para general cumplimiento de sus súbditos una Real Cédula con la finalidad de que todo el personal estuviera avisado de lo que le ocurriría si cazaban o pescaban en montes y ríos de Valsaín. Dejo aquí las normas exigidas a los querían pescar en ‘coto’ Real. Así como un añadido donde se especifican las penas si no ‘pasaban por el aro’ (1).

‘Que ninguna persona pesque en parte alguna del río Valsaín desde la junta del río Cabròn o Cabrones (2) y todos los otros ríos y arroyos que se juntan con el río Valsaín del bosque de Segovia, ni truchas ni peces ni otro pescado alguno, bajo pena de 2.000 maravedís de día y 4.000 de noche y pierda los aparejos. Y si alguna persona echare hierbas en el río o arroyos citados le den 100 azotes además de las penas indicadas y pérdida de los aparejos y redes (si es persona de calidad (de fortuna), en lugar de azotes, 10.000 maravedís y desterrado un año’.

La publicación de una nueva Cédula, esta de 1549, amplía y endurece la ‘cosa’ de los castigos si osare pescar en los ríos citados. En esas partes prohibidas pagarían la primera vez 20.000 mrs y tendría 4 años de destierro al menos a 10 leguas de Valsaín; por la segunda pena doblada, y por la tercera 80.000 mrs y 4 años a presidio ‘y si fueran en cuadrillas, con redes, u otros instrumentos, paguen la primera vez 20.000 mrs y que vayan a servir 4 campañas donde fueran enviados; por la segunda, 40.000 mrs, y en cada 4 años a un presidio, y el que lo incumpla que lo hiciera en galeras; por la tercera vez, 6 años de galeras y la pena pecuniaria doblada’.

Esta cédula se da por nuevamente otorgada —al píe de letra— el 3 de marzo de 1654, con Felipe IV como ‘jefe’ de la monarquía.

Sepa también quién leyere:

El título en virtud del cual la muralla que se entrega a la ciudad de Segovia figura en la Real Orden de Su Majestad Isabel II, de 19 de septiembre de 1843. En sesión de 24 de octubre de 1845, en informe de la Comisión de Obras, da cuenta de la Real Orden en la que se declara, ‘contestando a las instancias que esta Ilustre Corporación tiene practicadas sobre este asunto’, no ser necesaria la fortificación (muralla) y por consiguiente no corresponde al Ramo de Guerra su arreglo —hasta ese momento— ‘dueño’, y se haga cargo el Ayuntamiento de llevar a efecto las obras, haciendo entrega de las llaves a todos los cuerpos de guardia que existen en la muralla, pues es a este al que corresponde obrar, según la citada Real Orden”. Datos que figuran en la ficha del Inventario Municipal de Bienes.

Nota al margen: al parecer (3), la muralla estaba ‘hecha unos zorros’, por lo que el Concejo había pedido al Ramo que destinara dotaciones económicas para su arreglo. Cansado el organismo de la Guerra, —digo yo—, de que desde Segovia le sacaran los colores, optó por devolver a la ciudad, en lamentable estado, eso si, lo que de la ciudad era.

Digo también al respecto, que nuestra muralla acaba de cumplir 932 años. Fue construida entre los siglos XI y XII (5), tras la reconquista de Segovia por Alfonso VI, en 1088.

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(1) Pasar por el aro. Cuando una persona se ve obligada a realizar actos con los que no está de acuerdo, pero que debe hacer por exigencia de otra persona, para conseguir un determinado fin.
(2) ‘Ermita o iglesia de San Salvador del Rio Cabrones, en término de San Ildefonso, desde 1287 (Castellarnau, ‘Miradas’). El nombre del rio (no confundir con Cambrones) fue tomado del macho de la cabra. La ermita, término de San Ildefonso, camino de Palazuelos, era ‘filial’ del Monasterio de Nuestra Señora de Los Huertos. (Sancho IV confirma al Monasterio los terrenos ‘del Realengo en San Salvador de Río Cabrones’. (Real carta de 12 de septiembre de 1287).
(3) Aparentemente, a primera vista, en apariencia, ostensiblemente, por fuera…
(4) Cosa en mal estado o muy deteriorada.
(5) ‘Guía y Plano de Segovia’, Gila Fidalgo, 1906.