Momento clave para la economía española

España entra en un momento decisivo para su economía con los fondos Next Generation. Entra España y entra Castilla y León y entra Segovia. La cuestión ahora estriba en saber aprovecharlos. La economía española tiene una estructura productiva muy determinada: es difícil cambiarla de la noche a la mañana; la variable clave reside en obtener la máxima eficiencia y profundizar en la productividad, dos de las asignaturas pendientes de nuestra economía. Pero en la labor tienen que participar tanto el Gobierno del Estado como las comunidades autónomas; y estas, y nos referimos en particular a Castilla y León, no tienen que dormirse en los laureles.

En este proceso es tan importante la información como la agilidad de las tramitaciones. Nos gustaría que así como el Gobierno del Estado ha creado una web clara y precisa, obre de la misma manera la Junta. No hay tiempo que perder. Hay que recordar que las ayudas directas se ejecutarán en los primeros años de los seis previstos de duración, y que las comunidades han recibido un adelanto sustancioso, por lo que es de esperar que no a mucho tardar aparezcan las convocatorias para financiar proyectos.

Uno de los éxitos de este país, y al que se le debe parte de su increíble despliegue en todos los campos en estos últimos treinta años, ha sido el aprovechamiento de los fondos FEDER y posteriores Fondos de Cohesión lanzados por la Unión Europea. La pena fue que algunos, los menos, no supieron entender el alcance de los fondos estructurales, y se envanecieron de una cultura de desarrollismo incontrolado que tuvo como consecuencias infraestructuras que sirvieron poco más que para una inauguración ostentosa.

Ahora los programas llaman a la participación empresarial con proyectos que ante todo tienen que ser viables. Ahí reside el reto. Es de saludar la reunión que ayer mantuvieron el delegado del Gobierno con los representantes empresariales de Cámara de Comercio y FES. Si el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que guiará la aplicación de los fondos Next Generation es tan importante para el futuro del país, es lógico que las administraciones se apliquen en coadyuvar en la ejecución de esas diez ‘políticas palanca’ que se contemplan. Y cuando escribo administraciones me refiero a todas las administraciones, que para suerte o para desgracia en España abundan.

El repunte de la actividad económica y los buenos datos de la vacunación ayudan a la expansión

Ayer se conocieron los datos del paro y de afiliación a la seguridad social. Hablo de datos generales en España. Recogen cifras muy esperanzadoras, sobre todo en lo que se refiere a la afiliación a la Seguridad Social. El repunte de la actividad económica y los buenos datos de la vacunación ayudan a la expansión. Hace unos días también conocimos otros indicadores positivos. La economía española creció un 2,8% trimestral entre abril y junio de 2021. El avance interanual ha sido muy satisfactorio, con un crecimiento del 19,8%: la primera vez que la evolución del PIB entra en campos positivos desde que surgió la maldita pandemia. Es verdad que habrá que esperar a finales de 2022 para que —si la situación no cambia, y tocamos madera— se haya superado el enorme socavón que supuso la irrupción del Covid en nuestra economía, pero vamos camino de ello, y en un año se ha recuperado más del 60% de lo perdido. La explicación es sencilla: a diferencia de otras crisis, esta fue provocada por un factor exógeno, un virus desconocido y de proporciones incalculables. La economía requiere estabilidad y seguridad. Las vacunas, y en general el alto grado de vacunación que experimenta España, ayudan a ello.

La conclusión social es tan sencilla como preocupante. La empresarial, también: todavía se teme la situación y no se sueltan amarras

Pero no todo resulta un país de las maravillas. Hay que ser cauteloso, tanto por la evolución del virus, como por los datos en sí. Si se analizan pormenorizadamente las cifras de empleo a escala nacional, algunas conclusiones no dejen de ser preocupantes. Cito dos: el crecimiento del empleo ha pivotado sobre el temporal, con un 19,2%, frente al 2,6% del fijo. Por otra parte, el trabajo a tiempo completo ha subido un 4,4%, mientras que el de a tiempo parcial —que no genera, por lo tanto, la totalidad de la renta al trabajador— crece un 14,05%. Hablamos de un colectivo de casi tres millones de personas, en su mayoría mujeres, que se encuentra con jornada y salario reducido. La conclusión social es tan sencilla como preocupante. La empresarial, también: todavía se teme la situación y no se sueltan amarras.