Moción de censura ¿para qué?

La moción de censura en España está prevista en el Artículo 113 de la Carta Magna y permite al Parlamento expresar su falta de confianza en el Gobierno y forzar la sustitución del presidente si se reúnen los apoyos necesarios. La aprobación de una moción de censura requiere el voto favorable de la mayoría absoluta de los miembros del Congreso de los Diputados, esto es un total de 176 firmas.

El debate es la esencia de la democracia y la moción de censura es el debate más potente que existe en el sistema democrático. Aunque su objetivo visible es derribar a un gobierno y sustituirlo por otro, su fin profundo es promover la verdad gracias a un debate libre y abierto que tiene su epicentro en el Congreso.

La historia de las mociones de censura en España fue siempre la misma. Todas fracasaron excepto la del actual presidente del gobierno, porque tenía el apoyo de los nacionalistas, independentistas, proetarras y algún despistado como el PRC. Y es así gracias a nuestro sistema electoral, que nunca favorecerá que nadie obtenga la mayoría absoluta en una moción de censura si no es con el apoyo de los que precisamente odian la Constitución. Es matemática pura.

Así las cosas, la moción de censura que se desarrollará durante los días 21 y 22 de octubre, la quinta desde 1978, también está condenada al fracaso. No tendrá posibilidades de prosperar porque no existe esa opción aritmética que proporcione los números suficientes para situar al frente del Gobierno a un candidato alternativo. Lo que conseguirá al final es que nuestro actual presidente sea investido por segunda vez. Entonces, cabe preguntarse: ¿para qué esta moción de censura?

Tiene de efectiva el que los españoles podrán juzgar de primera mano lo que se diga. Gracias a la moción de censura nadie podrá alegar ignorancia o falta de información. Hasta el último de los españoles podrá conocer los detalles de la nefasta gestión de la pandemia y sus consecuencias para los españoles. Si al menos se lograra eso, ya habrá sido un éxito.

Independientemente de nuestras preferencias políticas, sin ser forofo de ningún partido, se podría considerar que la moción de censura puede tener aspectos positivos desde el punto de vista ético y moral en un momento en el que se ha hecho fuerte el arte de la mentira, en el que se esconde la cifra de fallecidos por el virus, que se habló meses de un comité de expertos sanitarios que jamás existió, que se fue incapaz de dotarnos de los instrumentos para defendernos de la Covid y menos de proteger a los sanitarios y que ahora vuelve a engañar sobre la recesión económica brutal en la que ya estamos instalados, mayor que la de cualquier otro socio comunitario. Se dice que el resultado es la consecuencia de nuestra dependencia del turismo. Desde luego es un factor fundamental, sin embargo en Italia, que no es muy diferente de nosotros, o en Portugal, que el turismo tiene un peso más elevado sobre el PIB, el descenso de la actividad registrada es sensiblemente menor. Tampoco es de recibo que en España las mascarillas quirúrgicas sean mucho más caras que en otros países europeos al aplicarlas el 21% de IVA, la tasa más alta de la Unión Europea. En Italia no pagan IVA, en Francia el 5,5% y en Portugal y Bélgica el 6%.

Si todas estas cuestiones no son motivo suficiente para la crítica, ¿entonces qué lo es? ¿Cómo no va a estar justificada en estas condiciones una moción de censura que exige más que nunca grandeza y altura de miras? Está justificada aunque solo sea por razones de moralidad, de ética pública y de decencia ciudadana, y porque responde al sentimiento profundo de millones de españoles que también tienen derecho a opinar libremente lo que les parezca conveniente.

Hasta la prensa internacional ha sido muy crítica con la gestión del coronavirus por parte del Gobierno de España.

Independientemente de las estrategias de los partidos, la moción de censura es una forma de hacer llegar la voz a todo el mundo. Independientemente de los apoyos que se tengan, se trata de sorprender. También va a poner a cada uno en su sitio. Todos los partidos tendrán que retratarse, al tener que apoyarla, abstenerse o no hacerlo. Lo importante es alzar la voz, pues no cabe duda de quién saldrá victorioso del envite.