Mismos bloques, diferentes actoresEl día de las elecciones catalanas va a servir para certificar lo que ya se preveía con anterioridad en lo que se refiere a los resultados, aunque pocas conclusiones se podrán realizar con certeza sobre el futuro gobierno que se sentará en la Generalitat, porque las posibilidades están abiertas, y las dos que cuentan con más opciones son: o gobierno independentista –ERC y Junts con apoyo externo de la CUP- o minoría de ERC con el apoyo del PSC y de los Comunes. No me atrevería a apostar. Lo que queda bien a las claras es que el independentismo sigue ganando las elecciones en Cataluña y que sean cuales sean los pactos políticos en el futuro, no solo va a afectar a España –lo viene haciendo, a pequeños intervalos, desde los últimos quinientos años- sino que también va a incidir, particularmente, en el gobierno de España, en su rumbo, en su coalición, en medidas inmediatas. Por lo tanto, más que hoy, el punto de mira se traslada a los próximos días o a las próximas semanas. No más allá.

Si los resultados eran previsibles y solo faltaba ponerlos en cifras, algunas conclusiones sí que se pueden ir sacando de su análisis; entre ellas, las que se refieren a ganadores y perdedores. Curiosamente, los que aparecen como ganadores no iban en las listas electorales, y estos son Oriol Junqueras y Pedro Sánchez. Junqueras porque supera a Puigdemont, y porque va a ser él quien maneje la agenda política futura de Cataluña y decida a quién quiere como compañero de viaje; Pedro Sánchez, porque le da un sopapo monumental, a pesar de todo lo que se le quiera imputar como gobernante, a Pablo Casado y a Inés Arrimadas, abre una espita considerable en la oposición nacional y una puerta a asegurarse aún más el Gobierno del Estado –su objetivo fundamental, para qué engañarnos- y la relevancia de su partido en Cataluña.

Carajal en la derecha

Los perdedores, escandalosos perdedores, me atrevería a decir, son precisamente los dos aludidos en último lugar en el anterior párrafo: PP, Cs y sus respectivos líderes

Pero, y es lo que va a marcar estas elecciones, es en el campo de los perdedores en donde está la matraca. Los perdedores, escandalosos perdedores, me atrevería a decir, son precisamente los dos aludidos en último lugar en el anterior párrafo: PP, Cs y sus respectivos líderes. Primero, por sus números propios; después, porque su adversario directo, Vox, les ha dado un sorpasso, e incluso un zarpazo. Las declaraciones de Pablo Casado dando explicaciones –excusatio non petita acusatio manifesta- e incidiendo en su oposición a las actuaciones del día 1 de octubre, durante la simulación del referéndum, no solo han sido un error, sino, lo que es peor, han constituido una mayúscula torpeza. En cuanto a Inés Arrimadas, los números cantan. De 36 escaños a 6. La euforia del tándem Rivera-Arrimadas el 21 de diciembre del 2017 solo duró una noche, la de la victoria electoral. Cómo han administrado los votos durante estos casi cuatro años es un ejemplo de lo que no se debe hacer en política, a no ser que lo que se pretenda sea pasarle por la cara a los ciudadanos lo irrelevante que es su voto. Casado se encuentra con un problema añadido -salvo que aplique explicaciones sociológicas particulares al comportamiento del electorado en Cataluña-: desde su ruptura agria con Vox esta es la primera confrontación electoral y estos son los resultados. Bien es verdad que en Cataluña el comportamiento del centro-derecha y derecha, que es contrario al independentismo, no tiene por qué coincidir distinto con el del resto de España, si no, mal se podría entender este trasvase –porque lo ha habido, y más de lo que se suponía- de votos entre Ciudadanos y Vox. Los programas de uno y otro se parecen lo que un panda a un chorizo, salvo en una cosa: la defensa de la unidad de España. Un significado sector de la población catalana considera más efectivo en esa función a Vox que a Ciudadanos. Y no cuentan en la ecuación con el PP. El error de Casado ha sido acudir a Cataluña con un lenguaje centrista, cuando lo que se ventilaba en ese escenario no era ideología sino firmeza y no recule. Para tomar nota. ¿Puede un partido gobernar en España sin apenas representación en el País Vasco y en Cataluña? ¿Puede extrapolarse el carajal del centro-derecha y derecha al resto del país?

Probablemente no en ambas cuestiones, pero ahí están los datos. El que queda muy tocado es Ciudadanos, que no posee los cimientos que el PP. Algún movimiento tiene que existir en el centro derecha español si no quiere que el panorama político español se estanque en el statu quo actual, que poco le beneficia. Y, lo que es peor para ellos, Vox va a conseguir un altavoz impagable en el Parlamento catalán para su política nacional desde la atalaya de su cuarta posición con la que sale de estas elecciones.

Candidata imputada

laura borras
El expresidente Carles Puigdemont participa por videoconferencia en la rueda de prensa ofrecida por la candidata de JxCat, Laura Borrás. / EFE – QUIQUE GARCÍA

Del resto del análisis dos presupuestos se caen por su propio peso: Cataluña es una comunidad dividida, y además al cincuenta por ciento. Lo malo es que no parece que las dos mitades sean muy reconciliables, lo que conlleva un ambiente de inestabilidad que a los primeros que perjudica es a los propios catalanes. El otro indicador es la baja participación electoral, de la que se puede extraer algunas conclusiones, entre ellas el posible perjuicio ocasionado a las fuerzas constitucionalistas, menos activas que las independentistas.

La anomalía es que una de las candidatas que podría sentarse en el sillón de la presidencia de la Generalitat, Laura Borràs, es una persona imputada por cuatro presuntos delitos

No quiero terminar sin dejar de apuntar una anomalía y una evidencia. La anomalía es que una de las candidatas que podría sentarse en el sillón de la presidencia de la Generalitat, Laura Borràs, es una persona imputada por cuatro presuntos delitos de falsedad documental, fraude, prevaricación y malversación de caudales públicos. Y no parece pasar nada. Esto solo es posible en las enturbiadas aguas de la política y de la sociedad catalana. Y la evidencia: no me puedo olvidar que uno de los invitados a un acto electoral del partido que tiene en sus manos las llaves del gobierno, ERC, fue Arnaldo Otegui, que lo más que ha hecho es decir que el atentado de Hipercor de Barcelona -21 muertos- “no debió ocurrir”, y que no acudió al homenaje a las víctimas en el aniversario de la masacre “por prudencia”.

resultado elecciones en cataluna