Miguel Ángel Herrero – Recuperar el Policlínico

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Hace algo más de veinte años, la sociedad segoviana se movilizó reclamando al Gobierno del PP, que se construyese una estación del tren de alta velocidad (TAV). El proyecto se hizo realidad después de un sinfín de gestiones y de la implicación unánime de las entidades civiles, políticas y la mayoría de los ciudadanos. Desde entonces, son incontables los beneficios que el AVE ha reportado a esta ciudad. Como todo gran triunfo no resultó gratis, pero valió la pena. El Adelantado había lanzado ese ambicioso proyecto en un editorial titulado “No perder el tren”, fechado el 24 de noviembre 1995 y tomó fuerza por la determinación y el empeño de unos cuantos, que consiguieron la movilización de la mayoría. Entonces, la sociedad segoviana escribió una memorable página de nuestra historia reciente.

Ahora, se percibe algo parecido. Hay un clamor que demanda la dotación urgente de un segundo hospital. No es una ocurrencia, es una necesidad que nace de una trágica realidad, provocada por la terrible pandemia originada por el virus Covid-19. En estos días, se ha manifestado la carencia de recursos hospitalarios (2,4 camas por cada 1.000 habitantes, inferior a los 3,9 de media en la Comunidad). Al día de hoy, la tasa de fallecidos es 52,89 por 100.000 habitantes, muy por encima de los 17,13 de Valladolid. Hemos sufrido junto con Soria la mayor incidencia de infectados y fallecidos. Añádase, el fiasco del “hospital de campaña” sin la suficiente dotación material y de personal. Por contraste, hay que señalar y agradecer la extraordinaria profesionalidad y humanidad del personal sanitario y de servicios. Hoy día nadie pone en duda la necesidad de aumentar la dotación de centros de salud y hospitales en Segovia. Hay una demanda unánime de asociaciones civiles, como la Plataforma en Defensa del Hospital Policlínico o AVRAS; sanitarias como Medsap; organismos como FES, la Cámara de Comercio; partidos políticos, el Pleno del Ayuntamiento, la Diputación. Incluso, el propio presidente de Castilla y León se ha referido vagamente y en tono más bien distante con un “vamos a evaluar la situación del Policlínico”. Ya va siendo hora.

La pregunta obligada es si tal clamor reivindicativo será suficiente para convertir el deseo en realidad. Depende. Pues aunque todos esos grupos demandan lo mismo, no todos lo hacen con la misma motivación. De entrada, los políticos suelen estar mediatizados por las próximas elecciones. Los ciudadanos de a pie piden lo que necesitan y a lo que tienen derecho; defienden la utilidad en beneficio del interés general. Algo que se les viene negando desde hace tiempo; así lo aseguran las asociaciones citadas. No es de recibo que la Consejera en campaña electoral se pronuncie a favor de recuperar el Policlínico y en quince días se retracte. Tampoco que, por toda explicación, se diga que “la Junta ya no quiere saber nada de ese edificio, no le pertenece y lo importante es que las necesidades sanitarias de Segovia están suficientemente cubiertas con las instalaciones que tenemos” (ejemplo de afirmación categórica desmentida por los hechos). Pero, realmente, ¿no se sabe a quién le pertenece el edificio? Se ha difundido la versión de que es propiedad de una institución sindical. Si es así, ¿no se puede comprar o alquilar? ¿Se ha hecho algún estudio sobre su viabilidad o financiación? ¿Siguen pensando las cabezas que nos gobiernan que no tienen que dar explicaciones? De haber contado con el Hospital Policlínico rehabilitado se habrían tenido 120 camas disponibles. ¿Cuántos fallecimientos se habrían evitado? Ahora algunos políticos pretenden echar balones fuera proponiendo la construcción de un hospital de nueva planta fuera de la ciudad. Habrá que recordar que una simple ampliación del Hospital General duró siete años. La rehabilitación del Policlínico, con una ubicación óptima, ¿no podría hacerse en mucho menos tiempo y con mucho menor coste? Al menos, hagan números.

No hace falta ser un lince para darse cuenta de que este asunto es clave en este momento y con toda seguridad decidirá el voto municipal y provincial. Hace unos veinte años el PP hizo realidad un gran proyecto. Desde entonces, el AVE sigue facilitando el trasporte diario de muchas personas e impulsando el turismo. Ahora, en el ámbito sanitario, se ofrece una oportunidad de oro para recuperar votos o perderlos, dependiendo de la determinación del Gobierno regional. De momento, los ciudadanos asistimos a una situación grotesca. Por un lado, tenemos el famoso Cide, un edificio que busca alguna actividad útil (o sea, de momento, en paro). Y, por otro lado, tenemos una urgencia sanitaria que no dispone de un edificio adecuado para prestar ese servicio.