Miguel Ángel Herrero – El truco político del clima

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Mediado el mes de diciembre del año pasado, la candidata socialista a las elecciones municipales anunciaba con enorme júbilo una gran noticia. Había conseguido un acuerdo con un grupo de empresas interesadas en establecerse en el Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (CIDE). Por fin, el Gobierno socialista se liberaría del viejo lastre que soportaba por el timo del CAT. Aquel anuncio de diciembre pasado, más bien un reclamo puramente electoralista, lanzado por Luquero en plena temporada navideña, debió conmover a la buena e ingenua gente que se tragó el cebo (y el anzuelo, claro). Y, a pesar de la pérdida de votos respecto a las anteriores elecciones, la señora Luquero fue reelegida alcaldesa. Cargo municipal del que disfruta en opaca alianza con IU (¿incluida en UP?). Pues los socialistas reciben unas veces el apoyo de sus socios y otras veces se lo niegan. O sea, un acuerdo intermitente, siempre beneficioso para IU que se mueve dentro de la ambigüedad controlada.

Pero, recordemos las promesas preelectorales de diciembre pasado. No es posible olvidar el anuncio de la entonces candidata socialista sobre los empresarios que instalarían sus negocios en el CIDE. Cómo olvidar la fotografía del grupo con la alcaldesa en el centro (véase, hemeroteca de El Adelantado 12/12/ 2018). Con regocijo del gobierno y extrañeza de la oposición, en aquellos días crecían las solicitudes de empresas para instalarse en Segovia. Los responsables de la Fundación Tecnalia eran recibidos en el Ayuntamiento y aseguraban que su “proyecto presumiblemente verá la luz en el primer trimestre de 2019”. El momento culminante llegó con el aterrizaje en masa de ocho empresas –ocho- que manifestaban su deseo de instalarse en el CIDE. Unos días antes, como “bienvenido Mr. Marshall, fue anunciada la visita del presidente de Indra con el mismo propósito (o sea apoyar la candidatura)”. Naturalmente, la señora Luquero criticaba contrariada a la oposición por su incredulidad: “Imaginen el esfuerzo que es estar con el presidente de una empresa de primera división como es Indra para que venga a Segovia a generar empleo para nuestros jóvenes, empleo cualificado, y que el mismo día en la prensa, lo único que oigamos sean noticias negativas” (El Adelantado, 13/11/2018). El director de administraciones públicas confirmaba que Indra quería ofrecer “empleo de calidad a profesionales segovianos en especialidades de alta cualificación técnica”.

Lógicamente, la oposición reclamaba información sobre el tipo de acuerdo (¿existió, alguna vez?), la gestión, el plan director, etc. Entonces no hubo nada. Cabe preguntarse, ahora: ¿la nueva y auténtica oposición municipal del PP y Cs conseguirá algo tangible? Esperamos impacientes. Lo único que se sabe es que el Pleno de julio pasado acordó destinar 260 000 euros para restaurar el edificio municipal más vacío, costoso e inservible de la ciudad. Edificio que debería estar en condiciones de recibir a “ocho magníficas empresas” (PigChamp, Biobullet, Bioammo-febios, Delonia, Next lab / Paramotion y Seidor, Jomagar, Mejora tu ciudad)”, donde encontrarían trabajo graduados segovianos, como aseguraba la increíble alcaldesa.

Al día de hoy, después de más de tres meses desde las elecciones de mayo, los ciudadanos (incluso sus votantes incondicionales) se preguntarán en qué situación está el edificio y en qué han quedado las “intenciones” de aquellos empresarios que aparecieron “oportunamente” en víspera de elecciones municipales. ¿Dónde ha quedado la promesa anunciada de establecerse en verano? Sí, este verano de 2019 que da paso a un otoño lluvioso (un natural cambio de estaciones; nada que ver con el “cambio climático”, ese). Quizá, una oposición activa sepa dar respuesta a todas estas cuestiones y decida ejercer su tarea de control. De momento, por si acaso, el Gobierno se adelanta y antes de que le pidan cuentas recurre a un truco político. El más socorrido últimamente es el Clima. Sí, como lo leen. Se sacarán de la manga una “emergencia climática” que hay que atajar como sea: Segovia está en peligro. No es por la despoblación o por falta de trabajo. No. Se trata del Cambio Climático. Así que, en el próximo Pleno, provocaran un urgente debate sobre la climatología segoviana y su contribución al mejoramiento del clima mundial.

Como no sabe atajar los problemas reales, la izquierda despliega el truco de la ideología, siguiendo la política de la Moncloa en funciones, ejecutada por el Ministerio de Transición Ecológica cuya titular, además de criminalizar al diesel, fomenta el mito del “cambio climático”. Mientras tanto, hacen felices a organizaciones parásitas que viven de la subvención (Greenpeace, Ecologistas en Acción, Justicia Climática-Amigos de la Tierra, Alianza por el clima, etc. ); populistas que se atribuyen la autoridad que no tienen e imponen una llamada “gobernanza climática y energética”. Por fortuna, cada vez hay más gente normal (no subvencionada) que desconfía del famoso IPCC y sus informes, cuya solvencia está al mismo nivel que la fraudulenta tesis de Sánchez. La gente sabe que todo esto siempre termina en más impuestos y más gastos superfluos (del que viven las organizaciones parásitas).

En resumen, el truco político del clima se basa en la técnica de los malabaristas profesionales, que consiste en distraer al público con alguna artimaña para camuflar el engaño. La izquierda alarma a la población y entretiene a la oposición, mientras oculta sus fracasos y falta a sus promesas. Lo que no les impide alardear de cumplir la palabra dada. Palabras que se lleva el viento. Será cosa del “cambio climático”.