Miguel Ángel Herrero – Deriva radical

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Por fin volvemos a tener noticias del Centro de Innovación y Desarrollo Empresarial (Cide). Hace unos días, leíamos en estas páginas que la Concejalía de Empleo anuncia a bombo y platillo un “concurso de proyectos de inversión para empresas en el ámbito del desarrollo sostenible”. Recordarán los amables lectores, que las últimas noticias sobre el polémico y costoso edificio, se remontan a las declaraciones de la alcaldesa Luquero, entonces candidata socialista a las anteriores elecciones municipales. Anunciaba dentro de la campaña electoral, la instalación de ocho empresas asegurando sin ningún sonrojo que el edificio estaría en condiciones para utilizar las instalaciones. Con motivo de este nuevo episodio de la serie, nos preguntamos: ¿esta oferta amplía la anterior o la anula? No sabemos que ha sido de aquellas promesas de hace un año sobre el fichaje de Indra. Nada sabemos de PigChamp, de Biobullet, de Bioammo-febios, Delonia, ni de Next lab/Paramotion, tampoco se ha oído hablar de Seidor, o de Jomagar, ni por supuesto de Mejora tu ciudad (un nombre muy oportuno). Nunca supimos si había algún tipo de acuerdo por escrito. Tampoco parece que la oposición estuviese informada. ¿Todo era un montaje preelectoral? ¿Se trata de un nuevo CAT? Ante tal falta de información, ¿quién confiará en la nueva convocatoria? No sería extraño pensar que el gobierno municipal socialista esté otra vez embaucando a los segovianos con anuncios de proyectos vacíos. Pero los tecnicismos grandilocuentes, como “transformación digital” y “ecosistema disruptivo”, “crisol de innovación” suenan a hueco. Por el bien de la ciudad, con un sano escepticismo, esperemos que esta operación tenga éxito.

Se suponía que después de las elecciones municipales del 26-M, tendríamos un gobierno a la altura de lo que Segovia demanda desde hace tiempo. Nunca un gobierno que mintiese tan abiertamente. Hace menos de un año en tono dramático Luquero se quejaba de una incrédula oposición: “imaginen el esfuerzo que es estar con el presidente de una empresa de primera división como es Indra para que venga a Segovia a generar empleo para nuestros jóvenes y que lo único que oigamos sean noticias negativas” (El Adelantado 13/11/2018). En esa fecha, la oposición, cumpliendo su papel de control al gobierno, sólo pedía conocer algunos detalles: ¿había algún acuerdo formal? ¿Cuál sería el plan de viabilidad o la cuantía del alquiler por instalarse en el “crisol de la innovación” (o sea, el Cide)? Ahora, la oposición autentica (PP y Cs), un tanto afónica, por cierto, no debe estar tampoco muy informada de las actuales ofertas publicitarias del gobierno.

No es nada nuevo. La opacidad ha sido la tónica dominante en esta sucesión de gobiernos socialistas. Ahora, con el reciente acuerdo con IU no se puede esperar otra cosa. Para empezar, seguimos sin comprender como es posible que IU que forma parte de UP (Unidas Podemos) esté a la vez en la oposición con Podemos-Equo. Un caso inexplicable, que dan por legal el resto de las fuerzas políticas. Pero de hecho, el equipo de gobierno socialista cuenta con un submarino en el equipo contrario. Lo cual hace pensar, en un gobierno municipal cada vez más sometido a los radicales. Es el mismo camino que pretende seguir Sánchez pactando con Iglesias, o sea con una izquierda radical que irá asfixiando a sus socios. De hecho, hace un año por estas fechas, el grupo de IU en el Ayuntamiento hizo una propuesta en el Pleno para instar al Gobierno estatal a convocar un referéndum sobre los modelos de Estado. La moción de IU quería “apoyar los valores republicanos y la abolición de la monarquía”, por considerarlo un modelo “caduco y antidemocrático”.

Este será el panorama que traerá el cogobierno Frankenstein que Sánchez fabrica. Una alianza con la ultraizquierda bolivariana podemita, adobada con independentistas y bilduetarras. Un coctel explosivo, nunca mejor dicho. Un régimen liberticida que traerá crisis económica, más paro y disgregación territorial. En torno a Sánchez se asocian los que quieren liquidar a la Monarquía y al régimen constitucional del 78. El comunismo servido en frío, en caliente o la plancha es el fin de la seguridad y de la libertad individual. Cuba, Venezuela y China son ejemplos a la vista. Por fortuna, en las elecciones del 10-N, Podemos ha sufrido un serio retroceso (dicen que muchos se han pasado a Vox). Es lo que ha ocurrido en la tenebrosa historia del comunismo. Mejor salir antes, que no demasiado tarde.