Marlaska al desnudo

Si hay un personaje al que la política ha desnudado y dejado con todas sus vergüenzas al aire este ha sido aquel juez, un día respetado, Fernando Grande-Marlaska. Hoy resulta casi imposible reconocer en él a quien un día pareció ser y hasta se puso como ejemplo de rectitud y entereza en el desempeño de sus funciones.

Sánchez supo auscultar su verdadero latido, quizás por parecerse al suyo, descubrió el punto G de sus ansias y ambiciones y lo transformó en el mejor y más sumiso de sus siervos. De lo que ayer fue hoy no sólo nada queda sino que parece el exacto reverso de lo que pretendía ser y parecía a ojos de todos.

Los recientes y terribles hechos no han sido sino una más de las demostraciones del desplome de su fachada y la caída de su caretas que han ido desplomándose por los cuatro costados, desde el tejado, los muros a los cimientos. Sus genuflexiones y trapicheos con los herederos de ETA, su jabón blanqueador y colonia para con los terroristas presos y su sordera y ceguera ante los homenajes a los que salían y proclamaban su orgullo y nulo arrepentimiento por sus crímenes, ha sido lo más repulsivo dada su anterior trayectoria.

El humillar con ello a quienes mas les combatieron y mas daño y victimas sufrieron, las Fuerzas de Seguridad del Estado, comenzando por la Guardia Civil, hasta culminar aplaudiendo su desalojo de Navarra y allá de donde los intereses de su amo le ordenen, es solo una de muchas otras como lo sucedido en Cataluña donde ahora se proclama a los golpistas víctimas y a los policías que defendieron la Constitución y sus leyes, delincuentes.

Su ejecutoria con el narcotráfico en el Estrecho es parte y continuación de lo mismo. El rodillazo ante Marruecos del Gobierno ha sido seguido por él con devota y catecúmena aplicación. Fue él, el ministro Marlaska, quien desmanteló la unidad especial creada en 2018 con 150 especialistas de la Benemérita que estaban haciendo un extraordinario trabajo y consiguiendo frenar y conseguir importantes éxitos contra el trafico de drogas.

¿Por qué la desmanteló en 2022? ¿Por qué, mientras se riega con millones a chorro, por doquier y sin control a buches insaciables y chiringuitos de todo pelaje, se deja en la indigencia de medios, personal y retribución mínimamente digna a los servidores de la ley?. ¿Por qué los avisos de que la situación era cada vez mas infernal y la carencia de efectivos mas acuciante fueron ignorados y despreciados? ¿Por qué se envió a esos guardias civiles de Barbate a la muerte? ¿Y ya por qué, en el colmo de la infame hipocresía, se calificó su asesinato de “fallecimiento”?

¿Y que otra cosa podía esa viuda, por respeto a su marido muerto y a su propia dignidad, que impedir que la mano del responsable mancillara su pecho poniéndole una medalla?

Ese desgarrador grito y ese gesto es el que ha dejado. del todo y en cueros vivos, la indignidad del ministro y la desvergüenza de la persona.

No era sino el colofón de su desfachatez y su cobardía. Porque no se había atrevido ni a asomar por el lugar del crimen, por Barbate, y se refugió en la Comandancia de la Guardia Civil en Cádiz, amparándose y escondiéndose detrás de los que él mismo ofende y humilla con sus actos, conocedor, eso sí lo sabe y lo utiliza como más seguro parapeto, de su sentido del deber, honor y disciplina, para escapar de la ira y los reproches de las gentes. Esta es la otra imagen que retrata a ambos. A él y a nuestra Guardia Civil. Ese es Marlaska al desnudo.