Marifé Santiago – ¿Buen trabajo, Blade Runner? (Noviembre, 2019: Cien años de Antonio Machado en Segovia)

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Noviembre de 2019. Una colonia exterior no es más que cualquier lugar del mundo que vinculara nuestro bienestar con su insatisfacción, desigualdad o explotación disfrazadas de lejanías. Lo evitaremos, lo negaremos, lo ocultaremos, intentaremos destruirlo. Quienes desvelen tal engaño y lo muestren replicando ante el sistema, quienes expliquen que todo está demasiado próximo como para soslayarlo, han de ser retirados. La disidencia es insoportablemente lesiva. Su imagen debe enterrarse, hasta que no queden certezas de que responda a una experiencia real y no sea, por el contrario, más que un recuerdo implantado en nuestra soledad, una suerte de ensoñación enfermiza, una mentira que habrá de negarse. La duda es advertencia ante un posible contagio. Normalicemos nuevas consignas lingüísticas que aparten lo que, de nombrarse, traería memoria, esta sí, sin duda verdadera. Y la consiguiente responsabilidad de una consecuencia, por lo tanto. “Modelo básico de placer”, o “doméstico” no duelen tanto como “explotación” o “violencia de género”.

Decía que ciertos mecanismos de control ancestrales son altamente eficaces. El miedo, a nadie le gusta vivir con él. Basta con inocular la vergüenza que deviene culpa, para que la imposición del terror psíquico o físico anule la voluntad. Son mecanismos bien conocidos por cualquier totalitarismo, también los domésticos, también los que exigen placer básico (para sí), y se aplauden, y se corean, y hasta se envidian.

Noviembre de 2019. Oscuridad escenográfica de la sospecha. Pienso en María Zambrano: jamás habrá un sistema democrático mientras temblemos ante el contrario; no puede haber democracia si abolimos la confianza que permite, aun en la mayor de las dificultades, diálogo porque se pacta abolir la enemistad. Las palabras construyen imaginarios, las imágenes son el anticipo de una actitud. La confianza acompaña al respeto. El respeto es no olvidar que, cuatro años (esa era la “vida simbólica inapelable” de los nexus-6 que se rebelan contra “su creador”) son nada o son la eternidad, porque en ellos habita un presente solo irrevocable si se veta el entre, la posibilidad, la justicia.

Retirar la disidencia… No, hoy es siempre todavía.

Noviembre de 1919. Páginas individuales que querríamos no haber leído en el relato de nuestra biografía. Y, sin embargo, transparencia de la luz al llegar a Segovia. Así llega Antonio Machado, habitante de una “colonia exterior” donde la belleza se impone sobre la guerra entrañada, donde la insignificancia de la bondad acaba siendo contagiosa. Hay muchos replicantes, como él, en esta ciudad: saben que el tiempo no puede perderse, que hay que amar el tiempo presente por amor a un futuro amable, que será presente también. Saben de la “esperanza” sin espera, es decir, sin demora. Hoy, siempre, todavía. “Universidad Popular” tiene ese significado (2019: cumple cien años). Ser muchos es ponerse en el lugar del otro, “complementarios” es no temer a “los otros”. No vamos solas, nos reconocemos. Segovia es la partera discreta, indispensable que deja que nazcan a través de Antonio Machado. Derriban, unidos, muros que convierten ciertos espacios en “colonias exteriores” donde nadie quiere entrar, donde no se deja que salga nadie.

Antonio Machado, 1919: llega a donde quiera que vaya ese coche en el que Deckard y Rachel huyen de un distópico 2019. Lo que ven es aire y luz, acaso por primera vez, pero no va a resultarles difícil reconocer el porqué de la luz desvelando la falsedad de suponer que los ghettos solo los protagonizan otros. El ahora se ofrece como una mano que salvará de la caída incluso a quien te persigue para acabar contigo, ese gesto tiene el poder de despertarnos de cualquier sueño dogmático. La disidencia es ética revolución cuando se hace en el espíritu. Saben que por cada niño, por cada niña a quien se impida la experiencia de la crueldad habrá un adulto, una adulta valerosa que no confundirá la justicia con la suerte. Y una vejez plácida y sabia. La justicia es un derecho; la suerte, bueno… la suerte es selectiva o deja de serlo para convertirse en justicia.

Quiero pensar que la duda sobre sí de aquel blade runner y el llanto de una mujer que se descubre sin historia, sin una habitación propia, en un noviembre futuro de 2019, pueden romper la cadena de la indignidad y la humillación. Y que habitaron el presente de 1919 cuando Antonio Machado, cien años antes, llegaba a Segovia con la maleta únicamente llena de palabras valiosas. Quiero pensar que las imágenes de oscuridad ardiendo, de crueldad bélica y abandono que habrían de llegar, no desaparecerán tampoco, pero que, con sosiego, las colocaremos entre las imágenes que ayudan a no volver a errar ni a desconfiar, que “la belleza se impone sobre la guerra entrañada, que la insignificancia de la bondad acaba siendo contagiosa”.

Quiero estar con el poeta que, a la orilla del mar, en una distancia sin mesura, sacaría del bolsillo un trozo de papel y anotaría fragmentos de versos que eran el recuerdo irrefutable de una España a la que él no iba a regresar, y que tardaría, ella, muchos años en regresar. Versos de otro poeta que Machado hace suyos para la eternidad poética, esa colonia exterior… Versos para que no dudemos del claro latido cívico, no por ausente menos cierto, que la poesía impide perder como si fueran lágrimas en la lluvia. Antonio Machado sembró, disidente, cuantos instantes recorriera en Segovia: paz es siempre todavía; cien años después de la llegada de Antonio Machado; noviembre de 2019. Día internacional contra la violencia de género. Y no soñamos con ovejas eléctricas…


(*) Escritora, Doctora en Filosofía, Profesora Titular de Estética y Teoría de las Artes (URJC), Académica correspondiente de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce.