Manuel Fernández Fernández – Pero, ¿es esto lo que necesita España…?

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Opino que, auténticos y personales sentimientos o esa entelequia de derechas e izquierdas aparte, ningún español estará satisfecho con la realidad y el aspecto que presenta España, y mucho menos con las expectativas de su futuro, lo que el dúo Sánchez e Iglesias avisan o prometen como gobierno “progresista”. No es esto lo que España necesita y lo que queremos los ciudadanos. Progreso, muy bien dice el columnista sociólogo y economista Juan Antonio Folgado, es “acción de ir hacia adelante”, avance, perfeccionamiento…

Ciertamente la creencia en “susurros amorosos”, ilusorias promesas, equívocas leyes electorales, o ese poso de creencias en doctrinas o sentimientos, ese dicho de que “sarna con gusto no pica”, aunque lamentablemente vamos a notar que mortifica, nos han llevado, cual globo libre con fuertes vientos desfavorables, al tiempo y lugar en que nos encontramos, cuya foto o acta notarial la tenemos en los noticiarios televisivos o los asépticos comentarios de actualidad de nuestros “papeles”: un coleccionista de votos que para completar el álbum que lleva por premio el sillón de Moncloa, compra, cambia o alquila votos, sin detenerse a comprobar si son los adecuados, o admitiendo que a pesar de España le hagan su presidente.

El hombre que obsesionado con ocupar Moncloa tras ser reiteradamente defenestrado por los suyos, y haciendo ostentación de su “resistencia”, con manual propio o dictado, resurge y, como el cómico de antaño “Felipito Tácatun”, él sigue, y en su afán escalador pide apoyos y ayudas a camaradas que queriendo romper España, pretenden (des) gobernarla.

Dada la situación por la que el país pasa no parece que el salvador sea este hombre al que los suyos abandonaron, los actuales barones dan de lado, y que su palabra tiene el valor de papel mojado, al que por tan endeble credibilidad cada día citan como Mr. Fraude, que siente desmesurada afición a volar en helicóptero los 26 kms. que separan Moncloa del Torrejón de Ardoz en que tan frecuentemente toma un “Fantom 900” de las Fuerzas Aéreas para veraneos familiares o fiestas y conciertos, que en su tiempo de gobierno en funciones no ha tenido mayor “éxito” que el que ha llamado “fiesta de la democracia”, y que yo considero intolerable de revanchismo y acoso a los familiares de un difunto, los paseos funerarios de la momia de Franco, que puede prometer y promete que no dormiría a gusto pactando con Iglesias, y para su acceso a Moncloa le regala la vicepresidencia del Gobierno, que ya ha recibido dos tirones de orejas y no porque el coro de la UE le haya cantado el cumpleaños feliz, sino por la lateralidad de la “Memoria histórica” y por lo escasamente creíbles presupuestos…

Para respuesta al titular de estas líneas recomiendo la reposada lectura de dos artículos que en misma fecha y seguidas páginas de este mismo Diario, de fecha16 de los corrientes, “¿De veras este preacuerdo de Gobierno nos va a traer el progreso?” y “El pueblo nunca se equivoca”, firmados respectivamente por Juan Antonio Folgado Pascual y Alberto Martín Baró.

Leo habitualmente con interés y atención los artículos de ambos columnistas, y compruebo que los dos artículos citados retratan el (des) gobierno de los 17 meses de presidencia en funciones de D. Pedro. Lean con atención y reposo los párrafos que aluden a la exhumación de Franco, o el que cito textualmente “Y ya en el colmo de la estupidez e ignorancia históricas declaró Sánchez solemnemente que él no reconocía a Franco como Jefe del Estado. A mí no me gusta ni Lenin, ni Stalin, ni Mao Tse Tung, ni Ho Chi Minh, ni Fidel Castro, ni Hugo Chávez, ni tantos otros gobernantes más totalitarios y mucho más funestos para sus pueblos que Franco, y no por ello niego su perniciosa realidad histórica”. O ese otro párrafo que habla de la afección de sus propios deudos y camaradas: “¿Ha cambiado tanto Pedro Sánchez desde que en octubre de 2016 fuese expulsado de la Secretaría General del PSOE por su propia ejecutiva? Hoy esos mismos “barones”,`- siempre me ha chirriado esa denominación en un partido que se declara “socialista” y “obrero”-, aunque le defenestraron guardan en público un absoluto silencio. ¡Lo que une el poder!

Nos hemos equivocado al votar, las leyes electorales trafucan nuestros votos, o…el Sr. Sánchez traiciona a España sumando compañías peligrosas para el país, compañeros de Gobierno que ni creen ni trabajan por la unidad de España, que sólo admiten diálogo con su independencia como premisa.