Manuel Fernández Fernández – PEAHIS, paisaje urbano, IU y devoción popular

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Con la definitiva aprobación, el 6 de septiembre último, del Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS), plan que, tras 12 años de elaboración, ya que completa el PGOU de 2.007, se iba quedando tan histórico como las propias zonas urbanas de las que trata, vuelve la polémica y los desacuerdos de aspectos que hace tiempo se mostraron y que no han sido tenidos en cuenta, especialmente mantenidos por IU que ve innecesario exceso de edificabilidad, así como eliminación de algún inmueble que considera debiera ser respetado, y que yo pido y entiendo que comprenderá la eliminación del cableado exterior que da aspecto tercermundista a las fachadas de la calle Daoiz, la más transitada por el turismo, dado que enlaza Catedral y Alcázar.

Pues, por una vez, y sin que sirva de precedente, vaya mi apoyo y mi consenso con IU por supuesto en el innecesario aumento de edificabilidad, habiendo como hay tanta vivienda y edificio vacíos, pero muy especialmente en lo referente al derribo del chalet “La Estrella”.

Ya el 5 de marzo de este mismo año yo escribía en estas mismas páginas el artículo “S.O.S” La Estrella”, en el que decía que por primera y única vez me solidarizaba con IU pidiendo la no demolición de este chalet que posee estilo propio y da aspecto modernista a la ciudad, precisamente en la avenida más amplia, moderna y transitada de la ciudad.

Este chalet es uno de los edificios singulares que el que fue arquitecto municipal en los años 1922 a 1943, el vasco Silvestre Manuel Pagola Bireben, que los realizó inicialmente en 1925, y lo modificó en 1930, lo dio su estilo racionalista y modernista.

No parece, por otra parte que, por supuesto respetando la libertad que los dueños puedan ejercer sobre su propiedad, sea necesaria ni conveniente para la ciudad un exceso de edificabilidad que pasa de los 562 inicialmente propuestos a los 2.086 aprobados, teniendo en cuenta que según datos del INE en 2013 había unos 5.000 edificios vacíos, y que como bien conocemos la población, lamentablemente, está decreciendo.

Tampoco la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce se muestra partidaria al derribo de este edificio singular, teniendo en cuenta que la construcción de bloques de viviendas restaría vistas a la tardo románica iglesia de Santo Tomás Apóstol, del siglo XIII. Choca que este singular edificio de casi un siglo, no tenga algún tipo de protección, como sí lo tienen otros del mismo arquitecto, como el chalet de Nicomedes García que sí goza de protección urbanística.

Por cierto, que hablando de derrumbes innecesarios o transformaciones que afecten a las vistas de la ciudad, al conocer la marcha de la comunidad de Madres Reparadoras de su casa convento sito en la Avenida del Acueducto s/n, junto a la románica iglesia de San Clemente del siglo XIII, veo que se están realizando obras de rehabilitación para nuevo dueño y nuevo uso. Ignoro si se va a cambiar su aspecto externo, y el interior con románticos pequeños jardines, pero sobre todo me temo que los parterres que eran comunes a la casa conventual y a la citada iglesia, puedan así mismo ser modificados, poniendo mi preocupación en esa diminuta imagen de la Virgen en piedra sobre un pilar, imagen que tiene una entrañable historia, a la que cada mañana al pasar por delante le dirijo breve jaculatoria, por tener una simpática advocación. Si no estoy mal informado la donó a las Madres Reparadoras y a la ciudad el segoviano Santos Sancristóbal Sebastián, canónigo jubilado de Mondoñedo (Lugo), que la dio y colocó en este pequeño jardín bajo la advocación de “Virgen de las Familias”.

D. Santos Sancristóbal es sacerdote, licenciado en derecho canónico, escritor, pintor, historiador, y muy segoviano, fundador de la Asociación Cultural Santa Columba, que así mismo tiene abierto un museo con historia, arte, objetos y cultura precolombina y virreinal del Perú, en la calle San Valentín de nuestra, y su, ciudad.
Aquí no creo contar con la recíproca aquiescencia de IU, pues no recuerdo que en su oferta electoral figurase la defensa del culto católico, que andan refunfuñando de que el pueblo segoviano, por bien nacido, agradecido al santo Roque, por haberlo librado de mortal peste, allá por el 1.599 hizo voto perpetuo de público agradecimiento, y cada año lo renueva el regidor en representación del pueblo.

Me gustaría promocionar la devoción y el cariño del pueblo segoviano a esta “Virgen de las Familias”, que nos ha nacido de forma tan sencilla, y que permanece prudente a un lado, pero siempre pendiente de la vida de cada día en las familias segovianas.

Recuerdo que así, de forma tan sencilla e inesperada, nació la devoción al Santo Cristo de “El Robledo”, que de una casi improvisada monumental imagen que un artista, Francisco Barón, a la sazón estudiante de Bellas Artes, cumpliendo la mili en este Campamento de I.P.S. allá por agosto de 1954, luego, dado su deterioro, que hizo que la devoción popular cariñosamente le rezara como “Cristo de las uñas largas”, renovado con portentosa imagen del escultor segoviano Gregorio Herrero, hoy, aunque retirado, como en un vasto desierto, en el “Llano Amarillo” de esta granjeña falda de la sierra, concita la devoción de empleados de Patrimonio y de Montes de Valsaín que le pusieron una placa con la leyenda plegaria “Cristo de nuestra Esperanza”, y que ex “milicios”, deportistas, excursionistas, pueblo y parejas de novios, le ponen frecuentes flores y dejan oración y cuitas a los pies del enorme leño de su cruz.

La Virgen de las Familias en lugar recoleto, pero céntrico, es una vecina segoviana que intercede por cada hogar y familia, y espera una mirada y una jaculatoria cuando pasamos a su vera. No pasemos indiferentes por su lado. Cristo y su Madre salen a nuestro encuentro, recibámosles con nuestra mejor sonrisa y sentida, aunque sea breve, jaculatoria.