Manuel Fernández Fernández – “Guiomar”, ¿cómo representativo de Segovia?

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Recientemente en la sección “Conversaciones con…” que cada domingo publica este diario, firmadas por Pilar de Miguel – que precisamente acaba de recibir de parte del Centro Segoviano de Madrid, el premio Diego de Colmenares” por su impecable trayectoria informativa, especialmente los trabajos que ofrece en El Adelantado, pueblos, vecinos, gastronomía, y sobre los cronistas oficiales de la provincia- en el correspondiente al domingo 23 de junio la premiada periodista entrevista a José Antonio Ruiz Hernando, que, además de doctor en Historia, profesor de la U. Politécnica de Madrid, exconsejero de Bellas Artes, conservador del Alcázar, académico de la Real de Bellas Artes San Fernando y autor de multitud de libros, conferencias, ensayos y artículos, o por todo ello, es el Cronista Oficial de Segovia.

En esta entrevista, siempre interesante, hoy con el plus de la relevante personalidad entrevistada, Ruiz Hernando, al hablar de su faceta de cronista en la que con su fino humor dice que “lo más peligroso de un cronista es que no tiene ninguna obligación, lo que también significa que las tiene todas”, entre las muchas e interesantes opiniones sobre la ciudad, como por ejemplo el desastroso aspecto del cableado colgado de las fachadas, en una de las vías más turísticas y transitadas por ir de la Catedral al Alcázar, la Calle Daoiz, aspecto que tanto me evocan las pequeñas y grandes ciudades tailandesas, con sus inverosímiles nudos de cables trepando por sus fachadas o cruzando sus avenidas, y también dice que entre en sus funciones está la de “dar nombre a sus calles”, recordando que denominó a la estación del ave “Segovia-Guiomar”, nombramiento que tanto revuelo armó…, recordando que la entonces ministra de Fomento, doña Magdalena Álvarez impuso las condicionantes de que tenía que ser nombre de mujer. No podría ser patronímico, ni reina, ni santa…¡toma democracia, libertades, igualdad y consenso!(la exclamación la presto yo). Por cierto que esta dictadora ministra socialista del ínclito Zapatero, inspectora de Finanzas del Estado, consejera de la Junta de Andalucía, diputada en el Parlamento Europeo, y vicepresidenta del Banco Europeo de Finanzas, se vio implicada en los casos EREs de Andalucía, por lo que la juez le impuso una fianza de 29 millones de euros…

Del conocimiento y cariño que el cronista tiene de y para Segovia, soy testigo por los libros y artículos suyos leídos, las conferencias escuchadas, las visitas por él guiadas, siempre interesantes y acertadas, pero a lo que hoy quiero ir es precisamente a la denominación de “Guiomar” para la estación segoviana del AVE, pues no la veo adecuada por nada representativa de la ciudad de Segovia, por no ser un hito destacado de la ciudad ni de su historia, precisamente ciudad que tanto acontecimiento, personaje y paisaje tiene para elegir.

Creo que, está más que demostrado, que Segovia por bien nacida es gradecida, con el profesor Machado, poeta segoviano que aquí dio unos años clases de francés, que se enamoró apasionadamente de otra poetisa llamada Pilar Valderrama Alday Martínez de la Pedrera, casada con Rafael Martínez Romarate, a la que en versos llamó “Guiomar”, honesta católica que a pesar de su pasión por la poesía del poeta andaluz le advirtió que “no podía ofrecerle más que una amistad sincera, un afecto limpio y espiritual, y que de no ser aceptado así por él, no nos volveríamos a ver”, a lo que él respondió “con tal de verte, lo que sea”. Segovia ha reconocido tanto la valía de poeta, como el activismo político de izquierdas de Machado, poniendo nombre a calles, centros, instituciones, denominación de premios, museo y estatuas, pero dar nombre a la estación del AVE, como representativo de una ciudad que hoy, por ello mismo conoce algo de Guiomar, pero que en su día, si se hace una entrevista callejera, hubiera sido demostrativa de su general desconocimiento y, por ende, su poca o nula representatividad.

Para no herir sensibilidades, ni opiniones religiosas, políticas o personales, no voy a dar nombres que se me amontonan, todos ellos más representativos de la ciudad, más conocidos, y más barajados cuando se hablaba de la cercana inauguración de la estación segoviana de alta velocidad, aunque más se comentaba la distante ubicación de su emplazamiento. En su día en estas mismas páginas sugerí algunos nombres de personajes segovianos que aportaron nombradía, promovieron hechos, realizaron obra por y para la ciudad, entre ellos el nombre de “Peñalara”.

Peñalara, la Penna Lara (cabeza plana) a la que ya denominaban así los monteros y pastores del siglo XIV, que da nombre a uno de los linajes más importantes en la Castilla del siglo XIV, pico que con sus 2.428 m y la llena de leyendas y misterios, laguna, se enseñorean del Guadarrama que separa o une Segovia y la, tan segoviana, Madrid.

Peñalara sería nombre apolítico, ecológico, pues el tren tras el recorrido de 28.417 m. por el útero serrano, túnel segundo más largo de España, 6º de Europa y 9º del mundo, en natural parto, “de los montes”, sale a luz en Segovia, siendo el Peñalara lo primero que ven los pasajeros a su llegada a la ciudad del Acueducto. Nombre igualitario pues sería tanto (el) pico Peñalara, como (la) laguna de tan sonoro nombre. ¡Qué bien sonaría “Segovia-Peñalara”, que por otra parte justificaría el que los viajeros al apearse se ven en pleno campo.

Por supuesto que para nada está en mi ánimo corregir al admirado y seguido doctor Ruiz Hernando, sino dar mi modesta opinión que en su día ya expuse, y que hoy al leer la interesante entrevista, he recordado, que ha hecho recordar la dictatorial forma de los gobiernos socialistas que entonces prohibían dar nombre, de acuerdo a su credo, que fuese nombre de varón, de reina, de santa, y hoy voltean los callejeros, según su, zapateril Ley de la Memoria Histórica.

Pues eso, ¿Guiomar representativo de Segovia? Siempre queda una esperanza de cambio, si cada renovación de legislatura hay volteo de callejero, aunque no sea tan coercitivo ni masivo como el de la “memoria” que algunos dicen histérica.