Manuel Fernández Fernández – El “secesionismo” catalá y el Barça

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El “secesionismo” catalá y el Barça, que es “mes que un club”

Siempre se ha dicho que al enemigo, “puente de plata”. Cuando no sólo los más destacados líderes del Fútbol Club Barcelona se han manifestado elocuente y reticentemente afectos al secesionismo, al ilegal referéndum del 1-O, y no paran de testimoniar su desafecto, o mejor auténtico odio a España, haciendo bueno el dicho de que “si hablas bien de Italia eres italiano, si hablas bien de Alemania eres germano, si alabas a la Gran Bretaña eres inglés, y si hablas mal de España eres español”, (mal español o catalanista ejerciente), que el ex jugador y ex preparador D. Josep Guardiola del susodicho club y de la selección nacional de la España a la que repudia, ha afirmado que “la sentencia del “procés” es un ataque a los derechos humanos”, o el jugador del Barça y hasta estos días en que ya ha renunciado a participar con la selección nacional, aunque advierte que seguirá aún muchas temporadas con el club, Sr. Piqué, que en uno de los 102 partidos jugados representando a España se cortó los colores de la bandera que portaba la elástica española, y sonrió complaciente a las pitadas al Himno de la nación a la que defendía futbolísticamente hablando, estos líderes del Barça que pretendían una selección nacional catalana con el pareado eslogan de “una nación, una selección”, no acatan la sentencia del Tribunal Supremo, sino que el mismísimo club se ha declarado oficialmente contrario a la sentencia del “procés”, entiendo que Gobierno y Federación de Fútbol deben tomar una decisión seria y contundente y ejemplarizante para con este club que tan abiertamente manifiesta su malestar para con la nación en que participa.

Entiendo que la declaración oficial del club, que ellos mismos se dicen “Mes que un club”, que allá por el 1968 el presidente Narcís Carreras, como en 1973 Agustí Monta, al tomar posesión de sus respectivas presidencias afirmaban ser más que un club, no se referían sólo a su relevancia deportiva, que también, sino “complementariamente, la promoción y participación en las actividades sociales, culturales, artísticas, científicas o recreativas adecuadas y necesarias para mantener la representatividad y la proyección pública de que disfruta el club…” (art. 4 de sus Estatutos), al afirmar que “la prisión no es solución” se están declarando en rebeldía contra la justicia nacional.

Dicen “El Barcelona, como una de las entidades de referencia de Cataluña, y de acuerdo con su trayectoria histórica, desde la defensa de la libertad de expresión y del derecho a decidir, hoy, después de la sentencia condenatoria dictada por el Tribunal Supremo con relación al proceso abierto contra los líderes cívicos y políticos catalanes manifiesta que: del mismo modo que la prisión preventiva no ayudó a resolver el conflicto, tampoco lo hará la prisión dictada hoy, porque la prisión no es la solución”.

“El Barça reclama diálogo político para la “resolución del conflicto”, así como la liberación de los líderes cívicos y políticos condenados”…

Opino por todo lo dicho, y cuando se tiene concertado un encuentro amistoso y benéfico entre este club y el Cartagena F.C., a favor de los damnificados por el DANA en la región murciana, que se tomen estrictas y severas medidas para evitar que un evento deportivo y social, se convierta en mitin y estrado político de gratuita agresión a la ciudadanía y al país, pues si bien me adhiero a la petición del presidente cartagenero a sus seguidores de que “no vengan a hacer el pavo” silbando al equipo catalán, también se debe estar advertido de no tolerar la mínima agresión de estos secesionistas que confundiendo churras con merinas de deporte y política, van por los campos deportivos provocando ese odio del que luego se quejan y lamentan, prendiendo el fuego del rencor, y fingiendo luego llevar la manga de altruistas bomberos.

Federación de Fútbol, y hasta Gobierno, han de tomar alguna medida para evitar esta constante provocación, como puede ser prevenir retos y riesgos de ofensa gratuita a la ciudadanía española que acude a los campos deportivos para ver y disfrutar la belleza del deporte y la habilidad que nadie discute a estos profesionales del “mes que un club”, y se ve obligada a la agresión escrita, hablada o representada del más que anunciado separatismo nacional; tal vez comenzando por encuentros a puerta cerrada, después fuertes sanciones económicas y gubernativas, y finalmente, si la tozudez y el odio separatista persiste y continúa el reto colectivo y oficial, la supresión del club o la prohibición de participar en la liga nacional del país al que rechazan y odian, y del que perciben apoyos y ayudas.

Lamento, por pundonor, dignidad y españolidad proponer sanciones para un club que, sorprendentemente, de tantos seguidores goza en este país “different”, en que miles de españoles anteponen su preferencia meramente deportiva al pundonor de no permitir que unos malos patriotas participen en un abucheo o burla de los más apreciados y significativos símbolos de España.

Creo que la dignidad, prestigio, respeto y buen nombre del país bien merece renunciar al innegable buen juego balompédico de un club que alardea de antiespañol. Que jueguen en la liga belga, rusa o del Qatar tan alabado por el ex blaugrana “jeque” Xavi Hernández, 133 veces internacional con la “rojilla”, que desde ese paraíso de la democracia envía un mensaje de ánimo para los catalanes reos de “recesión”, diciéndoles “no desfallezcáis”. El Barça será “mes que un club”, pero España en una nación cuya honra y prestigio no tienen precio.