Manuel Fernández Fernández – “El honor es la principal divisa de la Guardia Civil”

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Todavía recuerdo con agradecimiento y profunda emoción aquel día en que mi compañero y amigo Carlos me regalaba el tricornio de gala de su padre, guardia civil, y las palabras que me dijo al entregármelo: “Manolo, te lo doy porque sé que lo vas a conservar con el mismo honor con que él lo vistió”, y me dio un emocionado abrazo…

El honor con que lo vistió, ese que el art.1 de la “Cartilla del guardia civil”, reza:”El honor es la principal divisa del guardia civil; debe, por consiguiente, conservarlo sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

Con honor y unción conservo entre mi colección de unos sesenta cubrecabezas militares, además de ambos tricornios, el acharolado y el de gala, la boina y el casco de la sección de tráfico, y por supuesto, entre mis cuatrocientas metopas, la del admirado, querido y respetado Instituto Armado, regalo que con carta autógrafa me envió el entonces director general de la Guardia Civil, don José Luis Aramburu Topete, el teniente general que ordenó al golpista Tejero, mientras éste le encañonaba con la pistola: “Deponga su actitud y acabe con esta locura”, el director de la Benemérita que trató de convencer al ejecutivo socialista de que la Guardia Civil estaría siempre a las órdenes de la democracia.

Hoy está al frente de la benemérita el general de brigada don José Manuel Santiago Marín, militar con incuestionable hoja de servicio y amplia trayectoria personal, pues además de diplomado en Estado Mayor, es licenciado en Derecho, tiene algunos másteres y es experto en misiones internacionales, control de fronteras y en la lucha contra ETA desarticuló hasta nueve comandos. Los últimos años su carrera ha sido fulgurante pues promovido a general de Brigada en 2019 por la ministra socialista de Defensa Margarita Robles, inmediatamente fue nombrado para el puesto actual por el ministro socialista de Interior Fernando Grande Marlaska, recordando que el 20 de noviembre se cesaba por estos dos ministros al entonces director del Cuerpo, general de División (dos estrellas), don José Luis Arranz Villafruela, y en vez de sustituirlo por otro de igual o superior rango, se nombró al señor Santiago Marín, general de Brigada (una estrella).

La Guardia Civil ha pedido a las Comandancias de toda España en orden firmada por su actual director general, señor Santiago Marin, que identifiquen las campañas de desinformación y bulos “susceptibles de generar estrés social y desafección a instituciones del Gobierno”. Los datos se entregarán cada viernes para redactar el informe monográfico sobre actuaciones en ciberseguridad.

El domingo 19 de los corrientes en la rueda de prensa diaria del Comité Técnico de gestión de la pandemia, dijo el señor Santiago Marín, refiriéndose a la susodicha orden, que “para minimizar el clima contrario a la gestión de la crisis por parte del Gobierno”. También dijo: “En mis 40 años de profesión, en la lucha contra ETA, en la academia, en las misiones extranjeras, y en la lucha contra esta pandemia, si algo he aprendido es que lo primero son las personas, no hay ideologías”…

La ya comentada frase ha dado lugar a comentarios de todo tipo, y por supuesto al comprensible malestar del Instituto Armado, que defiende que la Guardia Civil no está al servicio del Gobierno, lo está al servicio el Estado.

Parece que la asociación profesional de la Guardia Civil JUCIL hasta pide el cese inmediato del director general, o la rectificación pública y depuración de responsabilidades porque piensan que estas manifestaciones están en contra del espíritu y los valores de la Benemérita.

El ministro del Interior, señor Grande Marlaska definió estas palabras como “un lapsus”; lo que parece algo inconsistente, dado que el general director leía el informe escrito, aunque tal vez adoleciese de concreción, por agilidad, pues al leer su historial habló de sus 40 años de profesión, saliendo sólo 35, si salió de la academia con su graduación de teniente en 1985.

Tal vez no fuese su mejor momento, pues el secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver, no pasó al general ninguna de las tres preguntas que los periodistas allí acreditados intentaron formularle.

Como ignoro lo que allí pasó y lo que anda cociéndose en las “altas esferas”, no opino sobre la intención de la desafortunada frase, sólo pido que ante todo, y por encima de ideas y partidos, quede limpio y nítido el honor, ese que todos y cada guardia civil lleva impreso en su divisa y grabado en su corazón, que la Historia de la Guardia Civil, desde aquel 1845 en que la creara el Duque de Ahumada, es una historia de entrega, sacrificio y éxitos, y que “El honor es su principal divisa, debe ser conservado sin mancha. Una vez perdido no se recobra jamás”.

También quiero decir que un ejecutivo socialista, que predica y se llena boca y propaganda de su lucha por las libertades y que permite ciertas actitudes y gestos no demasiado respetuosos para nuestro rey, la bandera, el himno nacional o la libertad de cultos y de enseñanza de la religión, todo por la libertad de expresión, no parece lo más lógico que amordace opiniones, sentimientos y pareceres, llamándolos bulos, aunque destacados miembros del ejecutivo estén tan afablemente relacionados con determinados miembros y regímenes totalitarios, de cuyas relaciones está por explicar un no lejano caso que por las diversas explicaciones dadas queda por aclarar, aunque sea en más oportuno tiempo, lo que entiendo hará gustoso y estará interesado en hacerlo el ministro socialista de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana señor Ábalos.

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(*) Teniente de Infantería, ajeno al servicio activo.