¿Malvendió el obispo Miranda las corazas de los Gascones?

Por la sede episcopal de Segovia, de la que se cuenta que fue San Jeroteo su primer obispo (1), han pasado 110 de ellos. Que pudieran ser algunos más, pues de los primeros (entre los años 400 a principios del 500), la historia nos ha dejado un hueco oscuro. ‘Su episcopado —el de Jeroteo—,no pasa de ser una mera conjetura’ (2). Antes del siglo VI no hay nada.

Concretando. Traigo a este espacio la figura de un obispo de la Dioecesis Segobiensis (del latín guay), Julián Andrés Miranda Bistúer. Aquel que nació en un pueblo de Huesca, Tamarite de Litera, rayando con Cataluña, en el año 1853.

1877. Ordenado sacerdote consigue plaza de Magistral en Segovia. Permaneció en el puesto 12 años. En 1889 se marcha al ser nombrado Arcipreste de la diócesis leridana. Regresa a Segovia, donde ocupa puesto de deán. También gobernador eclesiástico, rector del seminario…

Año 1903. En noviembre fue elegido obispo de Astorga. Su consagración fue en Segovia, siendo apadrinado por la reina María Cristina el día 2 de febrero de 1904 y ungido por el nuncio en España, Rinaldini. Pero…

Sin haber tomado posesión, sí lo hizo por poderes, de la sede astorgana, el gobierno español lo propone al Papa para Segovia.

En Roma, donde gobernaba Pio X, no se acepta la nueva propuesta. La postura papal era clara: “Si no ha tomado posesión en Astorga, no puede ser obispo de Segovia”. Ello da lugar a una larga ‘sesión’ de correspondencia entre el cardenal y secretario de Estado español, Merry del Val (3), y el referido nuncio.

Un año se mantuvo el ‘tira y afloja’ entre Roma y Madrid. En febrero de 1905 se accede al ‘cambio’. Por lo que se dejó escrito sobre aquella anómala situación, se puede llegar a la conclusión de que el Papa autorizó el traslado “por no desautorizar al joven Rey de España”. El monarca había prometido al obispo que lo sería de Segovia.

Corolario.— Alfonso XIII tenía en la fecha citada 18 años. Dejando constancia de que Miranda fue uno de los quince obispos invitados a la boda del Rey (4).

Ahora llega ‘lo otro’:

—Fue el obispo un gran orador “de verbo fácil, elocuente y encendido”, en palabras de Grau, por lo que la Catedral acogía a gran número de seguidores de su palabra cuando acudía para sermonear (5).

—También se le atribuye el haber sido impulsor de la Procesión de los Pasos. Para ello, encargó a la Escuela Catalana siete esculturas (¿entre 9.000 y 15.000 pesetas cada una?), que puso a disposición de los gremios y menestrales de la ciudad para procesionar.

—En el tema de la adquisición de las esculturas, no parece que fuera a sus expensas (6). Hay una relación muy estrecha entre ellas y las ocho armaduras que llevaban los gascones al procesionar con el Cristo. Cuenta del Marqués de Lozoya: “A principios del siglo XX, parece que emigraron en virtud de enajenación con la venta de alhajas, corazas de los Gascones y enseres” (7).

—En ese mismo sentido ‘viajan’ las declaraciones del que era presidente de la Cofradía en el año 2018, Miguel Hernández: ‘existe constancia que fue el obispo Miranda Bistúer quien vendió las corazas. Se ha intentado saber dónde podrían encontrarse. De dos conocemos el lugar, pero no fue posible recuperarlas’.

Esta situación llevó a la desaparición de la cofradía en el año 1906.

Por último:

—Año 1908. Miranda encarga a Zuloaga la decoración de un telón para el monumento de Semana Santa en la catedral.

—El obispo era Comendador de la Orden de Isabel la Católica (1895) y desempeñó, hasta su muerte, el cargo de Senador del Reino en la legislatura 1910-1911.

—Falleció en Segovia el día de San Juan de 1913. Está enterrado, por decisión suya, en la capilla de San José de la Catedral.


(1) Fue Diego Escolano y Ledesma, obispo de Segovia 1664-1668, quien defendió la existencia de Jeroteo e institucionalizó la fiesta del Santo en 1667.
(2) ‘Descubriendo nuestra raíces diocesanas. Apuntes históricos de la Diócesis de Segovia’. Obispado de Segovia.
(3) Del Val, intervino en el nombramiento de obispos españoles entre los años 1903-1914.
(4) En 1906 casó con Victoria Eugenia Julia de Battenberg.
(5) El que pronuncia el sacerdote en discurso de contenido moral o religioso, en fiestas o conmemoraciones religiosas.
(6) ‘… si bien éstas armaduras se perdieron desdichadamente para la ciudad, vendidas de mala manera, a principios del siglo’. Grau, ‘La Ciudad de Segovia’, 1951.
(7) ’Las Pinturas Románicas de la Iglesia de San Justo, Segovia 1966’.