M. F. Fernández – Vertiente segoviana del “Parque Nacional de Guadarrama”

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¿“Sierra de Madrid”, o vertiente segoviana del “Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama”?

Que los medios informativos, y más los oficiales, ahora rígidamente administrados por el gobierno socialista del provisional D. Pedro, informasen constantemente del pavoroso incendio provocado por mano humana, o mejor “inhumana”, y probablemente de forma intencionada, en zona tan sensible como la que el pasado domingo 4 de agosto asoló 400 Has. del “Parque Natural” y “Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama”, es “justo y necesario”, pero que lo hiciesen cambiando la denominación del sitio, creo que más intencionadamente que por desconocimiento, al citar como “Sierra de Madrid”, la zona del Real Sitio, al que constantemente se había de mentar, es lesivo, pues ya llueve sobre mojado, y no lo digo por las miles de litros de agua tomados en el embalse del “Pontón Alto” o en el estanque denominado “El Mar”, ambos en alfoz del Real Sitio, para mitigar el fuego, sino por lo reincidente de asignar a la provincia vecina de Madrid, no sólo la compartida sierra que forma parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, cuya “Joya de la Corona” dicen al Pinar de Valsaín (Segovia), sino también las bonitas localidades serranas segovianas de La Granja, Riofrío, Villacastín o San Rafael, incluso incorporando sus fotos en la portada de algunos libros de rutas o itinerarios por la provincia madrileña, como Cueva del Monje, Los Asientos o Puente de los Canales, resulta supina ignorancia, trasnochado chauvinismo o imperdonable desprecio.

Más o menos el itinerario de los fuegos en zona segoviana ocupó la zona tan pateada por nuestro grupo de montaña “El Nevero”, la urbanización “Caserío de Urgel”, punto en que iniciamos la anual “Marcha La Granja-Rascafría”, o desde el que con el grupo granjeño “La Acebeda” cada Navidad subimos a Fuente del Infante a colocar un belén, y aunque no he reparado en la calle, posiblemente sí sea la “Cuesta del Plátano”, en la que parece tuvo origen uno de los incendios, Fuente del Infante, Mirador de Teresa, Poyo Judío, Puerto del Reventón, en el que, a sus 2.040 m. se alza el monolito dedicado al Tte. Col. Ibáñez Martín…, camino a Rascafría.

Nada tengo contra los vecinos madrileños, pues además de disfrutar frecuentemente en la Villa del Oso y el Madroño, punto cero de las Españas, que por etapas o barrios voy conociendo, la considero medio segoviana, ya que la entonces Mayrit fue reconquistada por los tercios segovianos al mando de Fernán García y Día Sanz, caudillos que, en pétreas estatuas, reciben a los visitantes desde la Puerta de Madrid; la provincia fue Segovia desmembrada y donada por servicios prestados a los RR. CC., por lo que muchos pueblos de la sierra madrileña, como la misma Rascafría, recuerdan su origen segoviano conservando en sus escudos el Acueducto; además de que en el foco del otro incendio, el Puerto de la Morcuera, comenzaba antaño la carrera de montaña “Trofeo Cuerda Larga”, de la Federación Madrileña de Montaña, prueba que gané algunos años en mi categoría de veteranos, mientras la que nosotros sí reconocemos como “Sierra de Madrid”, “Las Pedrizas” no sólo la hemos pateado en todas sus rutas, sino que en alguna ocasión hemos participado en su limpieza, para evitar estos desgraciados incendios, y en sus enormes tolmos realizamos el curso de escalada en roca de la Escuela Nacional de Alta Montaña…; la apreciamos como nuestra, pero no nos la adjudicamos como “segoviana”.

Como segoviano adoptivo me siento marginado y despreciado al repetir tanto y tan intencionadamente, como si por mucho decirlo va a terminar siendo la Sierra “de Madrid”, recordando que el mismísimo punto neurálgico de la sierra compartida entre Madrid y Segovia, el Puerto de Navacerrada, es alfoz granjeño, de esta preciosa localidad segoviana, en la que viví mi juventud, que también fue muchos años Corte borbónica, así mismo compartida con Madrid.

Lamento profundamente, y a la impotencia de no poder evitar o parar esta calamidad del fuego destructor, se suma el profundo desprecio del hacer daño por hacerlo, sintiendo placer en la destrucción al estilo del pirómano emperador Nerón, primero por ser zonas en la que tanto he disfrutado, y pido a las autoridades de ambas comunidades, madrileña y castellano y leonesa, que comiencen pronto, ya, su reforestación para poder seguir disfrutando las bondades y belleza de esta sierra que Madrid y Segovia comparten como Parque Nacional, desde aquel 25 de junio de 2013 en que el PP., no sin la contra de la oposición, lo declaró, siendo el último de los 15 Parques Nacionales, y correspondiendo a C. y L. 11.924 de sus 33.740 Has.

Pues eso, que a la tristeza que siento de no llegar a ver regenerados estos parajes tan disfrutados, y al coraje de saberlos voluntariamente agredidos, uno la desagradable sensación de que desde las instituciones y los medios que manipulan se menosprecia a nuestra tierra, comunidad, provincia y ciudad, cuando al hablar de nuestro compartido Parque Nacional, insistentemente se le dice “Sierra de Madrid”.

Aquí, emulando los divertidos ripios entre Vírgenes de La Fuencisla y el Pilar, podríamos decir. “La Sierra de Guadarrama,/puede oír mi retar/si ellos dicen madrileña/ yo, segoviana y no más”.