La subdelegada del Gobierno en Segovia, Lirio Martín, durante una comparecencia. / KAMARERO

 

La conmemoración del Día Internacional para la eliminación de la violencia contra las mujeres, el 25 de noviembre, tiene como objetivo sensibilizar a la sociedad en torno a una violencia estructural, silente; que denigra a la mujer por el hecho de serlo, la invisibiliza, la relega, la cosifica; que instrumentaliza a sus hijos, que asesina a la mujer, cuando no a sus hijos como máxima expresión de la brutalidad que es capaz de alcanzar el machismo.

Soy consciente que son palabras muy duras, pero hoy pretendo remover su conciencia para que el 25N no sea un día más. Permítanme tomar la palabra en nombre de las 1.118 mujeres asesinadas en nuestro país desde 2003, en nombre de los 44 menores asesinados desde 2013 en España, en nombre de los 330 menores huérfanos, en nombre de esas madres que no podrán abrazar más a sus hijos, en nombre de los niños y niñas que no podrán celebrar más cumpleaños con sus madres, que no tendrán un beso cada noche…

Permítanme que alce mi voz a través de estas letras POR ELLAS, PARA QUE NO HAYA NI UNA MENOS. El 80 % de las mujeres asesinadas por aquellos que decían amarlas no presentó denuncia y la que fue capaz de dar el paso tardó una media de ocho años. La violencia contra la mujer constituye una de las violaciones de los derechos humanos más extendidas, persistentes y devastadoras del mundo actual, tal como reconoce la ONU. Rompamos el silencio del que disfrutan los maltratadores; rasguemos su sensación de impunidad ante la vergüenza y estigmatización que sufren las víctimas, porque el amor es vida, el amor es respeto, el amor es libertad.

JUNTAS, JUNTOS, tenemos una finalidad común todas las mujeres del mundo, todos los hombres del mundo, la lucha contra la erradicación de cualquier forma de violencia machista, la violencia digital que afecta a las más jóvenes, la violencia económica que genera dependencia en las que son madres, la violencia racial o étnica, la violencia sobre las mujeres discapacitadas que ahonda más en su vulnerabilidad, la violencia por género y por edad que agudiza su situación, la violencia sexual que cosifica a la mujer.

España no va a ceder una de las grandes conquistas feministas, la igualdad efectiva entre mujeres y hombres

Por esta razón es más importante que nunca reactivar el consenso y los compromisos asumidos en 2017, a través del Pacto de Estado contra la Violencia de Género, porque constituye un instrumento esencial para la erradicación de todas las formas de violencia machista, de acuerdo a las exigencias del Convenio de Estambul ratificado por España en 2014. Porque refleja los valores de nuestra sociedad, para que la lucha contra la violencia machista sea una cuestión de Estado con independencia de quien gobierne, para que las mujeres y sus hijos puedan vivir en libertad. Porque España no va a ceder una de las grandes conquistas feministas, la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, y para lograrlo necesitamos el compromiso de tod@s, un acto de responsabilidad con nuestras madres, abuelas, hijas, amigas, hermanas, vecinas…


(*) Subdelegada del Gobierno en Segovia