Los tejemanejes entre Enrique IV y Andrés Cabrera por Sepúlveda

Lo que a continuación se escribe tiene directa relación con el Señorío de Sepúlveda que Enrique IV ¿entregó? a Andrés Cabrera. Puede que para el lector no sea tema sugerente, el de los tejemanejes(1), pero han de entender que aquel fue un mal que ya pasó ¿o no? Puede que ahora se conozca con otro ‘apodo’.

Les cuento. Enero del año 1463. El señor monarca Enrique IV concede, de palabra, a Andrés de Cabrera el Señorío(2) de Sepúlveda, ‘¡Qué buen vasallo si tuviera buen señor!’(3). Nueve años después (enero de 1472) el señor Rey pide a su vasallo que renuncie a los derechos sobre la Villa. Mas, y dado que Cabrera, su mayordomo, también alcaide del Alcázar, con potestad para el gobierno, oficios de Justicia y Guarda de las puertas de la Ciudad, y el señor Rey estaban a partir un piñón, le habla (o así) con claridad:

-Mira Andrés, la Corona sabe que tú quieres mucho las tierras de Sepúlveda. Por ello, y dado que aceptas mi petición, la Corona te pagará medio millón (500.000), maravedí/años ¡de renta perpetua!

Quede claro que el Rey nunca llegó a hacer efectiva la donación del señorío, según Pinel. Entonces ¿Por qué pagar?… Y comieron perdices.

Se sentirán mejor cuando lean lo siguiente. Sitúense en el año 1790. El sillón con orejas del Jefe de Gobierno con Carlos IV lo ocupa José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca. A él le someten (¿sí/no?) el nombramiento de alcalde mayor y juez de Sepúlveda del albaceteño Jesús Martínez de Baños. Se acepta. Cuatro años estuvo al frente de los cargos el referido. Entre los escritos que sobre él recibió Floridablanca, remitidos por los gobernadores eclesiásticos, entonces sede obispal vacante de Segovia, destacamos estos párrafos de una carta de 11.9.1784(4), cuando ya se pensaba en él, por trabajador y ecuánime, para otro destino:

‘Es de lo mejor que anda en la carrera de alcaldías. Es hábil, laborioso y amado por los pobres y no pobres. Así como por su integridad y rectitud en la administración de justicia, con respeto a las tradiciones’.

La carta finalizaba con esta frase: ‘Ha sido uno de los jueces más excelentes que tuvo Sepúlveda’.

Una de las últimas decisiones de D. Justo en Sepúlveda fue resolver el problema, ‘lacra social’ lo definía, que suponía ‘la proliferación de individuos ebrios’. A tal efecto propuso tomar estas medidas:

-Vigilar las tabernas a fin de prender a todo hombre borracho.
-Detenerle una noche.
-Exigirle una multa de cuatro reales, costa de prisión y cárcel.

Y el pueblo se lo agradecía.

Para acabar. ¿Cómo estaba el teatro? El teatro estaba a ‘rebosar’. Eso fue lo que sucedió el día 2 de marzo de 1946 en el Teatro Cervantes de nuestra capital. Debutaba en Segovia la sevillana ‘Estrellita Castro’ (Estrella Castro Navarrete) y el Cervantes se vio desbordado. Hasta las escaleras que ‘controlaba’ el bueno de Arevalillo estaban ocupadas. Su espectáculo, ‘Romería 46’, fue acogido con enorme entusiasmo por los que pudieron entrar.

El público, a decir de la crónica de El Adelantado, no salió en absoluto defraudado. Todo el elenco de ‘cantaores y bailaores’ desarrollaron el más clásico folklore que en aquellos tiempos recorría España. Solo un día de actuación fue escaso tiempo para que los segovianos/as pudieran ver el espectáculo del que era cabeza de cartel Estrellita. Tenía entonces la andaluza cuarenta años. Para la ‘afición’ segoviana fue todo un acontecimiento.

Al día siguiente, el Cervantesvolvióa ser cine. En su pantalla ‘apareció’ el largometraje ‘La Policía Montada del Canadá.

Al cierre, frase para enmarcar: ‘Las tendencias políticas, en lo que tienen de partidistas, no nos interesan’. (Alfredo Marqueríe, Redactor del ‘Heraldo Segoviano’. Octubre 1926).


(1) Enredo poco claro para conseguir algo.
(2) Señorío era el nombre que recibían las tierras que estaban bajo el dominio de un señor feudal y en el que se concretaban las relaciones de servidumbre entre los señores y los campesinos. En ellas el señor ejercía el derecho de ban, o poder de mando, que era el derecho a ejercer la justicia. Hasta la publicación del Decreto de 6/8/1811 no llegó la abolición de los señoríos jurisdiccionales.
(3) Francisco Pinel, año 1677 ‘Retrato del Buen Vasallo’.
(4) ‘Campos y Campesinos de la España Moderna’. Fundación Española de la Historia Moderna- León 2012.