Los ascensos

Cualquier deportista que desarrolla su actividad en un ambiente competitivo siempre busca cumplir con las expectativas que tanto él como su entorno se han propuesto. En el camino se van sucediendo errores y aciertos, éxitos y fracasos. La gestión de los acontecimientos se asume superando los retos y objetivos más inmediatos que, en algunos casos, concluye con la consecución de la meta propuesta.

El ascenso de categoría es una de las mayores alegrías que cualquier atleta o club más disfruta. Establecer su valor tiene que ver, primeramente, con el fortalecimiento de la autoestima del deportista, puesto que entiende que tiene potencial para competir con sus semejantes de más nivel. Por otro, si es un club quien lo alcanza, este se convierte en una referencia social y económica entre los ciudadanos.

Por otro lado, se añaden unos inconvenientes. El deportista pasa de ser cabeza de ratón a cola de león. A veces se produce una inadaptación y asume su falta de nivel o experiencia en esa superior categoría, lo que le hace afrontar los retos con una escasa motivación.

También los clubes tienen que adaptarse a las nuevas necesidades. Deben restructurar sus plantillas, fichar jugadores que aseguren resultados, dar de baja a otros, conformar presupuestos más altos, aumentar la masa social y adaptarse a las nuevas necesidades: desplazamientos, infraestructuras, logística, etc.

Este balance de la situación es necesario realizarlo cuando se produce el ansiado ascenso. Ahora disfrutamos de lo alcanzado por la Gimnástica Segoviana, que a falta de cinco jornadas ya lo ha conseguido. La temporada que viene, ya en Segunda B, veremos fútbol de más nivel. ¡Enhorabuena Sego!