¿Libertad? ¿Irresponsabilidad?

Todavía me queda un mal sabor de boca, al tiempo que una preocupación, por todo lo ocurrido a raíz de la desaparición del estado de alarma. Y supongo que en la misma línea está el sentimiento y la opinión del amable lector. No podemos encontrar en la palabra y significado de libertad, que tanto se pregonó y gritó, nada que sea sinónimo de irresponsabilidad. Son cuestiones dispares, porque libertad es algo sagrado y no debe ser tampoco sinónimo de libertinaje.

De nuevo da la sensación de que “alguien” está detrás de las modernas redes sociales y se encarga de estos preparativos tan antisociales y tan contrarios a la buena convivencia. ¿Tanto afán, tanto deseo había en muchos jóvenes de dar rienda suelta a expresiones y comportamientos que también se han venido produciendo anteriormente?

En una cadena televisiva escuché a una joven periodista que accidentalmente tuvo que estar en un hospital madrileño desde medianoche hasta las 4 de la madrugada del día 10. Estaba aterrada, acongojada al contar que cada poco tiempo acudían al centro jóvenes con síntomas diversos, muchos producto del alcohol, otros de la violencia, otros de los enfrentamientos… Sangre, malas caras, rostros congestionados, comentaba ella. Y de ahí también la preocupación de los profesionales de la Sanidad ante lo que aún se nos puede venir encima.

Si trasladamos la situación a nuestra ciudad, tuvimos la suerte, parece, de que no se llegara a aquellos extremos, pero la abundancia de reuniones inconvenientes y un desaforado griterío que nunca llegará a entenderse, también obligaron a intervenir a la fuerza pública. ¡Qué sensación de dolor y preocupación para muchos padres…! ¡Qué irresponsabilidad por parte de cientos de jóvenes! ¡Qué motivo de inquietud para toda la ciudad pensando que una parte de nuestra juventud es capaz de entender así la libertad!

Unos hechos para tratar de olvidar, en la esperanza de que en lo sucesivo no vayan a repetirse para no tener que lamentarnos de otro nuevo estado de alarma. Por lo que continuamos este comentario en otras direcciones que vienen protagonizando la vida de la ciudad. Las continuas declaraciones de unos y otros, las posturas intransigentes, el ocultamiento de informaciones, pero no así las presencias fotográficas, en fin, todo aquello que está poniendo “al rojo” los sentimientos ciudadanos y de colaboración, pues cada día los enfrentamientos son más frecuentes, ante el asombro del resto de la población. Y como fondo, esa serie de problemas que “adornan” la vida de Segovia, varios de los cuales están quedando un poco olvidados –cuestión que a algunos favorece-, pero que es el ciudadano el que les está sufriendo. En el “recuerdo” está la permanente carga del desafortunado CAT; el desacuerdo de horarios entre el servicio urbano y los trenes de Alta Velocidad; el persistente cierre del interior de la hostelería; la cada año fórmula más complicada para la declaración de la renta; y por si todo ello no fuera poco, esos anuncios a escala nacional que poco a poco van a ir levantando ampollas entre los profesionales de todas las actividades, que paulatinamente se van a ir sintiendo afectados por buena parte de aquellos anuncios que nos vienen cargados de negros nubarrones, como son las subidas de impuestos de todo tipo y por doquier, de los que no parece que se van a librar las carreteras, como si los impuestos que ahora estamos pagando todos no estén sirviendo para atenderlas. ¿O es que no es así, y la parte que las corresponde está tomando otras direcciones inadecuadas, de las que es posible que se beneficien “los de siempre”?

Tenemos también otras cuestiones de actualidad que poco a poco merecerán ser comentadas, entre las que se encuentran de nuevo los “destinos de dineros” a determinadas calles (necesitadas de ellos, sí) con el correspondiente “olvido” de otras que se les han atravesado al equipo de gobierno municipal, y precisamente sobre el malintencionado olvido de Las Canonjías, unos amigos vecinos de ellas vienen expresando en Facebook su malestar y su “dolor” ante la situación. Pero, para “su tranquilidad”, alguien “me sopla” que todo se mantiene así porque los servicios turísticos municipales, ahora tan entredicho y dentro de sus “peloteras interiores”, están preparando una nueva guía turística (también en algún idioma oriental) especialmente destinada a destacar la “belleza y originalidad” del “ya típico” cableado de las casas de los vecinos cabreados. Y así, por años y años.