Las rotulaciones callejeras

Reconozco y comprendo las muchas y muy variadas actividades que deben ocupar varias horas al día a los titulares de cada Concejalía, pero dentro de esa comprensión también está el deseo de que la información pública a habitantes y visitantes sea cada vez lo más clara y actual. Dentro de este aspecto tenemos un tema al que ya he aludido en alguna anterior ocasión, sin resultado positivo, claro está, aunque lógico es también que no se haga mucho caso a los que escribimos porque aquellas ocupaciones municipales a las que me refería absorben las preocupaciones de cada titular.

Pero ello no es óbice para que insista en el asunto, por si puede quedar anotado en alguna agenda donde se detallen los trabajos pendientes para realizar en el futuro. Me refiero en concreto a las omisiones que se observan en numerosas rotulaciones que sirven para indicar los nombres de calles, plazas y rotondas, dado que de vez en cuando se producen cambios o nuevas agregaciones, por lo que interesa que el vecindario esté adecuadamente informado. A este respecto, también he insinuado en ocasiones la conveniencia de tener al día un callejero impreso –no conozco ninguno oficial, aunque sí de algunas iniciativas particulares- que sería de gran utilidad para los policías locales a la hora de poder informar muy especialmente a los visitantes, aunque también a todos los residentes interesaría mucho, pues los barrios y calles y plazas de la ciudad van creciendo, aunque sea despacio, y los nuevos nombres pueden resultar desconocidos y, por supuesto, ignorado el punto de la ciudad donde se encuentra cada uno de ellos.

En otros lugares se especifica en cada placa el origen del nombre, cosa que aquí se tiene en muy pocos rótulos

He puesto también de relieve en alguna ocasión el ejemplo que dan otras ciudades, e incluso algunos pueblos, al colocar en los rótulos de sus calles, junto al nombre nuevo, algunos de los que tuvieron a anteriormente. En otros lugares se especifica en cada placa el origen del nombre, cosa que aquí se tiene en muy pocos rótulos. Y ahí tenemos varios ejemplos que pueden resultar incompletos para muchos, nombres como “23 de Abril” (para conmemorar el 30 aniversario de las primeras elecciones democrásticas), “Miguel Servet”, “Alonso de Barros”, “Yza Gidello”…

Por supuesto que no sería muy fácil, aparte de costoso, sustituir la mayor parte de las placas existentes, pero también es verdad que en cada una de las que ahora se van colocando, o se vayan a poner en el futuro, se podían añadir esas explicaciones complementarias al nombre respectivo. Todo el mundo agradecería la iniciativa, provechosa.

Si se hiciera en la actualidad una encuesta interrogando a los residentes sobre la localización de determinadas calles y plazas, a las que ahora hay que agregar los nombres que se empiezan a poner también en algunas glorietas, supongo que no se conseguirían datos muy positivos, incluso por parte de los más informados sobre este tema. Porque seguro que, incluso vecinos de determinados barrios, no conocen la totalidad de nominaciones que en ellos se encuentran. Por este motivo insisto también en lo que líneas arriba comentaba, y es en la necesidad de contar con un callejero impreso que pueda servir de orientación, callejero que, naturalmente, se iría poniendo al día cada vez que se acordara el cambio de denominación o la colocación de nuevo nombre en un determinado espacio de la ciudad o de las localidades incorporadas a ella. Esta cuestión ya la he tratado no hace mucho tiempo, pero lo cierto es que nunca caerá en el vacío si se insiste, aunque también hay que confiar en los encargados de llevar adelante esta posibilidad.

Yo creo que todos -habrá alguna excepción, lógicamente-, podríamos pasar momentos de apuro al preguntarnos alguien por la localización de una determinada plaza o calle. Porque primero habrá que ir conociendo la agrupación de nombres de ciertas características aplicados en determinados barrios, máxime si estos son recientes, y satisfacer el interés o curiosidad de quien nos interrogue sobre el tema.

Temas similares se pueden ir sacando en lo sucesivo, pero repito que se precisa la buena disposición por parte de los responsables directos del asunto.

Mientras tanto, “a otra cosa, mariposa”; es decir, pensemos en otros temas ya que éste queda reflejado en el comentario presente.