Las mayores también contamos

Hoy celebramos el Día Mundial de la Violencia de Genero y desde la Federación Nacional de la Mujer Rural (FEMUR) y con el apoyo de El Adelantado de Segovia, que generosamente nos presta este espacio, queremos seguir demostrando nuestro compromiso y máximo apoyo hacia todas las mujeres en general y de la mujer rural en particular que sufren insultos, maltratos, y violencia de aquellos que dicen quererlas.

Desde hace ya muchos años la Federación de la Mujer Rural viene mostrando su compromiso con los principios de igualdad, seguridad, libertad, integridad y dignidad inherentes a todos los seres humanos, y año tras año, manifestamos nuestra más absoluta repulsa ante cualquier forma de violencia e intimidación.

Actualmente, la situación en nuestros pueblos nos preocupa mucho. La mujer aún es dependiente del hombre. Siguen faltando oportunidades laborales y empleo femenino. Además, el aislamiento de la mujer rural provocado por la despoblación y la pandemia ha hecho en muchos casos que la violencia se agudice.

Todos hemos sido conscientes de cómo el confinamiento ha intensificado todo tipo de violencia contra las mujeres en el hogar. Los números no mienten. Se incrementaron las llamadas a las líneas de atención de casos de violencia.

Desde hace más de 30 años FEMUR está mejorando la situación de las mujeres rurales. Nos falta mucho por recorrer, pero también hemos conseguido grandes logros.

Este año queremos que se visibilice la violencia de genero de las mujeres de edad avanzada. El 40% de las víctimas de violencia de género mayores de 65 años la han sufrido durante más de 40 años en la vida de pareja, manifestada a nivel físico, psicológico, sexual y económico.

Bajo esta situación y conscientes de la gravedad, desde nuestra Federación hemos realizado 16 talleres enfocados especialmente a recuperar el valor de la persona, porque es una violencia machista aún menos visible la que sufren las mujeres de edad avanzada porque no sale en medios de comunicación y nunca se han preocupado las instituciones de ellas.

Y es que la invisibilidad de este tipo de violencia tiene lugar por falta de auto reconocimiento. Desgraciadamente, la violencia ha pasado a formar parte de sus vidas.

Entre los motivos por los que han sido maltratadas se distinguen algunos como la violencia física, psicológica, sexual o violencia económica.

En este sentido hay que saber que el miedo es una de las emociones mayoritariamente presente en las mujeres por la falta de apoyos para abandonar la relación y pensando que sus hijos/as sufrirán si se marchan.

Por todo ello, las mujeres rurales queremos alzar la voz y exigimos que se establezcan las medidas necesarias para evitar la tragedia que sufren las mujeres en silencio y evitar tantas muertes en manos de maltratadores.

Es preciso trabajar sobre programas que desarrollen íntegramente las facultades de las mujeres para expresar su valía, suprimir el miedo, y ser fuertes y valientes en las situaciones difíciles.

Asimismo, reivindicamos programas de sensibilización y recursos especializados hacia estas víctimas de mayor edad y un aumento de recursos humanos, más cercanos al mundo rural con materiales dedicación a la lucha contra la violencia.

También creemos primordial contar con apoyos para que nuestras mujeres puedan abandonar la relación de la pareja y fomentar la contratación y al empleo de mujeres víctimas de violencia y a las demás mujeres rurales.

Es esencial que la violencia ejercida contra la mujer sea reconocida como un problema político de primer orden

Aumentar las acciones para que la sociedad ayude a prevenir y actuar contra cualquier forma de violencia ejercida sobre personas vulnerables, como mujeres o niños.

Trabajar con el agresor, educándolo desde el principio de los valores de igualdad o la puesta en marcha de un centro para el control y rehabilitación del maltratador.

Sin olvidar la importancia de la educación en los centros educativos donde se debería impartir a los niños/as de edad escolar una educación basada en el respeto y la igualdad entre mujeres y hombres.

Es esencial que la violencia ejercida contra la mujer sea reconocida como un problema político de primer orden y como un grave atentado contra los derechos humanos.


(*) Presidenta Nacional de FEMUR.