La veleta de la Casa Consistorial

Me da la sensación de que la veleta que corona la torre del reloj en la Casa Consistorial de nuestra ciudad, está moviéndose un poco, y no precisamente por la fuerza del viento, que cada día hace de todo y sopla y deja de soplar en varias direcciones, sino porque son los “movimientos” del interior del edificio los que la hacen mover, imaginariamente.

Y es que van surgiendo cosas que remueven los problemas municipales, avivados ahora por el escrito firmado por los presidentes de Amigos del Patrimonio de Segovia y la Asociación de Vecinos del Recinto Amurallado (AVRAS). Recuerda el escrito de referencia, hecho público en los medios además de llegar al Excmo., cuyo contenido se ha comentado en varias ocasiones por la conveniencia de no “desalojar por completo” el recinto amurallado, de reactivar los contactos que parece existieron para llegar a un acuerdo con el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones sobre una posible cesión –y dicen los firmantes que pudiera ser gratuita- del edificio del antiguo INSS (antes Instituto Nacional de Previsión) en la plaza de la Reina Doña Juana, con el fin de poder trasladar a él diferentes oficinas municipales repartidas por otros espacios. Sobre el tema también he dejado constancia en algunos de estos comentarios, incluso insinuando una posible ubicación para un Mercado de Abastaos, ya que parece que Segovia es la única capital de provincia que carece de este servicio. Y también he añadido que incluso podría ser transformado en aparcamiento en pisos, como existen en algunas poblaciones. Todo, como piden los presidentes, tratando de que el casco antiguo no continúe perdiendo habitantes, y más ahora que con eso de dejarnos respirar un ambiente más sano, parece que va en serio la puesta en marcha “lo” de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), con las consiguientes mayores restricciones de tráfico rodado. O sea, que mejorará el aire, pero casi casi nos van a dejar “asfixiados”.

¿No sería ya llegado el momento de pensar en una definitiva sustitución de los “grandes” autobuses, al menos de los que suben a la Plaza Mayor, por microbuses, y si fueran de “última generación” no contaminantes, mejor?

(En cuanto al tan “sufrido” barrio de San Andrés, el buen humor de las gentes dice que bien pudiera llamarse “de los cristianos, de los judíos, de los árabes, de los canónigos y ahora también de los chinos (u orientales, que tanto le frecuentan… ¿y si se animaran a comprar alguno de los muchos pisos vacíos y empadronarse?¿¿¿???).

En paralelo a aquéllos vientos que imaginariamente mueven la veleta municipal, están esos otros que tienen como protagonista al que siempre he considerado faraónico proyecto hoy llamado CITAR, integrado por el CIDE y esos otros edificios que deberían completarle y de los que nunca más se ha vuelto a tratar, afortunadamente.

Ya llevamos –porque los ciudadanos también aportamos lo nuestro a través de tasas e impuestos- invertidos unos cuantos cientos de millones, con la incógnita todavía presente de no saberse si algún día el edifico rendirá algo económicamente, aunque la última ex alcaldesa opine que la cosa irá adelante por las promesas del correspondiente ministerio de instalar allí un Centro de Innovación y Tecnificación de Alto Rendimiento de Formación Profesional (es decir, CITAR, para no ocupar tanto espacio escribiendo el nombrecito oficial).

El equipo de gobierno actual dice no tener constancia por escrito de algo concreto, por lo que había pensado llevar allá algunas dependencias municipales, pero sería necesaria una confirmación ministerial para saber algo verdadero y para que la corporación pudiera decidir si le interesaría “reservar” algunos espacios, compartiéndolos con los del CITAR, para no “tener que tragarse el proyecto”, según expresión de la mencionada última ex alcaldesa; mientras, los actuales regidores de la ciudad le acusan de “intentar que los representantes socialistas de Segovia conviertan el CIDE en un arma política”.

Todo esto mediante el cruce de palabras, expresiones y escritos por ambas partes, que no facilitan, por supuesto, llegar a acuerdos que reavivasen esos enfrentamientos sobre los que se ha dicho que se iban diluyendo entre el alcalde y la portavoz de la oposición.

Pero modestamente, opino que no va a ser fácil que desaparezcan, por el firme convencimiento del alcalde por lo que está haciendo y la permanente rabieta de la opositora que perdió muchas ocasiones de “ganar” cosas durante su mandato, en vez de haber continuado el mismo camino de su predecesora.

He aquí, pues, a qué se debe que siga insistiendo en estas líneas sobre los giros violentos y constantes, aunque no sople el viento, de la veleta que corona el reloj de la Casa Consistorial.

Pese a todo, tengamos esperanza de que pueda llegar alguna solución definitiva y favorable en las dos cuestiones que han provocado este comentario, y que tiene como protagonistas a los edificios del INSS y del CITAR.

P/D. De la desgraciada situación actual de la política española, más vale no comentar.