La traición y el olvido

Sánchez, ante la claque de enfervorizados acólitos agradecidos en que se ha convertido el Comité Federal del PSOE, dio por zanjada y concluida la santificación de la amnistía, hasta ayer y en decenas de proclamas de todos ellos, considerada perversa y repulsiva.

Ahora la amnistía a los golpistas, y con ello la condena implícita a quienes defendieron la Ley, resulta ser por el bien de España y por España. Esa fue la guinda de la más vomitiva de las mentiras, y mira que Pedro las ha desparramado a docenas, porque es España y los españoles a quienes se agrede y pisotea para con ello comprarse Sánchez unos años más en Moncloa. En el poder sería decir mucho porque en realidad quien va a mandar es Puigdemont, los separatistas y los bildueatarras, la otra esquina de la infamia perpetrada por Sánchez.

Sólo y en soledad, Emiliano García Page, contra quien Sánchez azuzó sus perros de presa, encabezados por Oscar Puente convertido ya en el jefe de la rehala, mantuvo los principios, valores y compromisos constitucionales de un partido que el sábado pasado dejó de estar al lado de la Constitución y se pasó a las filas de quienes, sin tapujo alguno, quieren hacerla volar en pedazos.
El caudillo sanchista supone que con ello, y no le faltan motivos, tiene ya todos los ases en la manga y solo queda rematar la mano. Lo hará muy en breve. Lo de consultar su felonía a quienes tienen derecho a ser consultados y van a sufrir su felonía, el pueblo soberano, ni se le pasa por la cabeza. Sabe que perdería con estrépito.

Su jugada será la de siempre. Hacer olvidar su traición a la palabra dada, comprometida y utilizada como bandera, hacer olvidar la traición a España como Nación y a los españoles como depositarios de su soberanía y derecho a decidir sobre el futuro de su Patria y conseguir que los electores lo olviden cuanto antes mejor. Y tiene muchos motivos para confiar que así sea y en un nada, la vergüenza de unos se pase y la memoria de otros se borre, ya se encargarán los aparatos de agitación, prensa y propaganda de anegar de basura y engañar los cerebros, lo que hoy aparece como algo infame y miserable en algo normal y bueno. Si ya han conseguido beatificar a los etarras, permitirles desfiles heroicos aunque llenen de excrementos las tumbas de sus compañeros y hacer de Otegui su mas dilecto y querido aliado, cómo no van a lograr que Junqueras y Puigdemont vayan derechos al santoral progresista y el prófugo retorne bajo palio y bendecido por un cardenal, que esa es la otra.

No tengo muchas esperanzas en que ello tenga la respuesta necesaria. No porque no haya base social y ganas, sino porque en perseverancia siempre ganan ellos. La izquierda es ante todo y sobre todo pertinaz y propaganda y a nada se dirá que repetir lo que ha pactado con los herederos de los terroristas y con los golpistas y sediciosos confesos, es una antigualla. Desaparecerá de las tertulias y se sustituirá porque “¡huy que miedo que vuelve el fascismo”, que tan bien le salió en la campaña electoral pasada. Tiene para ello todo un ejercito de entregados mesnaderos y el control abrumador de los medios de comunicación masivos. Y no se olvide, muchos comunicadores convencidos y militantes.

Algo sin embargo me dice que no va a ser camino de rosas y que puede convertirse en un infierno. Es una evidencia que ha perdido la calle. Pero también el territorio. El sanchismo solo tiene el poder en dos comunidades autónomas, Navarra, pactada con Bildu y Asturias, mantenida por los pelos, pues la tercera, y mas extensa y que dobla en población a la suma de las otras dos, es Castilla-La Mancha donde Page tiene la única mayoría absoluta. Contará, si sigue arrodillándose y vendiéndonos a pedazos, con Cataluña y el Pais Vasco y nada más. Y parecida situación en las capitales de provincia y grandes capitales. Si Feijóo sabe mover esas piezas, si la oposición persevera, reitera y martillea sin tregua y de continuo lo esencial y no se pierde en pamplinas, la nueva estancia de Sánchez en Moncloa puede ser amarga. Y hasta quizás efímera. Aunque eso conociendo al personaje es más que dudoso. Él como una lapa y sus socios como ladillas se aferraran al poder.

Sánchez no tiene otra intención ni interés ni sus parásitos se han visto en otra como esta. No van, por nada, a desaprovecharla. Y las urnas, cuanto más tarde, mejor. A ver si se nos olvidan. Aunque ahora empezarán, ya han empezado con el referéndum y ver como nos visten el robarnos el derecho a decidir de todos los españoles, para trocearlo y quedarse ellos con los cachos.