La Rodilla de Clara

En Le genou de Claire (La rodilla de Clara) Éric Rohmer realiza un pequeño juego con el espectador, que, a poco que no ahonde en la trama, supone que en la fijación del protagonista por esta parte del cuerpo de una muchacha reside la sublimación de la posesión; un deseo erótico; acaso un fetichismo al estilo del que tenían los surrealistas con otros elementos corporales menos sugestivos, como los pies (caso de Buñuel), o claramente simbólicos, como los ojos (Cocteau, Dalí, Buñuel). Y no es nada de eso. Rohmer, con maestría, esconde la importancia que en las relaciones humanas tienen las estrategias personales, los juegos de seducción, las pequeñas traiciones, los silencios velados, las miradas furtivas, el repliegue y despliegue de afectos, las afirmaciones tajantes que luego se tuercen como lo hace una esquina. O una rodilla.

El mismo procedimiento habrá que emplear para diagnosticar la situación política que se vive en el Ayuntamiento de Segovia. Y más concretamente en su equipo de gobierno. Ahí está nuestra particular Claire realizando una importante remodelación del ejecutivo municipal a mitad de legislatura y sin desvelar (públicamente) si va a seguir o no en el puesto en los próximos meses. Dos de sus principales alfiles han quedado en el camino en estos años. Las dos estoy seguro que con gran duelo personal de la alcaldesa. Pero esto es la política, amigos, no cuestión de sentimientos sino de intereses. Como la vida misma. Y ahí quedan las cuatros patas que sostendrán, el tiempo que sea, la andadura municipal: Jesús García Zamora, Clara Martín, Miguel Merino e… Ismael Bosch. Y no por este orden, por cierto. (Si quieren adicionar un quinto apoyo al tablero apunten a Alberto Espinar, uno de esos antiguos Jasp de mitad de los noventa, que tiene todo lo bueno y todo lo malo de esta condición). (Y si quieren adicionar un sexto apoyo, no miren en la estructura del grupo municipal, ni siquiera en el partido, claven los ojos en algunos empresarios con nombres y apellidos bien definidos).

¿Se va a ir Clara Luquero? Perdón. ¿Se va a ir Clara Luquero de alcaldesa de Segovia en los próximos días, semanas, meses? Ayer corría un rumor en los cenáculos políticos de que presentaría su dimisión en el pleno del día 30. Qué quieren que les diga. En esta vida todo es posible, sobre todo cuando entra por medio la voluntad, más poderosa que el entendimiento. Pero en los próximos dos años apuesto a que ningún dirigente político con cargo ejecutivo en lo administrativo —es decir, con mando en un ayuntamiento, una comunidad autónoma, un gobierno nacional— tendrá la tentación de abandonar una vez pasados los malos tragos de la pandemia y viendo lo porvenir.

Ya ha pasado el mal trago, y los próximos dos años van a ser de una gran visibilidad. Ya lo están siendo. Las administraciones de más de 50.000 habitantes van a recibir una buena provisión de fondos de los Next Generation. Puntualizo. No van a recibir fondos, sino que los proyectos que presenten pueden verse favorecidos con esa financiación

Y más en el caso de Segovia. Luquero aseguró que no cesaría a Aguiar. A los pocos días, se contradijo, y no es que dimitiera, sino que la cesó. Torpeza lo primero, no lo segundo. Ese hubiera sido un buen momento para irse si era su voluntad. ¿Ahora? Ya ha pasado el mal trago, y los próximos dos años van a ser de una gran visibilidad. Ya lo están siendo. Y, sobre todo, las administraciones de más de 50.000 habitantes van a recibir una buena provisión de fondos de los Next Generation. Puntualizo. No van a recibir fondos, sino que los proyectos que presenten pueden verse favorecidos con esa financiación. Obviamente los que trabajen en la cuestión se verán enriquecidos por este impulso económico sin igual desde los Fondos Estructurales y los de Cohesión. Solo que estos se repartían en los llamados nuts 2 (en España, las comunidades autónomas), a diferencia de lo que va a suceder ahora. No es por lo tanto momento para cambios, sino para refuerzo de estructuras y cierre de filas.

Imagínense una nueva crisis de gobierno por la marcha de toda una alcaldesa. Al electorado le costaría entenderlo. Me parece que a Óscar López también.

Ya sé que han existido últimamente apariciones personales que han llamado la atención. En medios de comunicación. Y conozco las reacciones que han producido. Como decía Hegel, lo real es racional, pero no siempre lo es lo evidente. En todo caso, nadie duda que Clara, Clara Luquero, digo, es un activo electoral. “Sin Clara Luquero lo tendríamos más difícil”, añadía ayer una fuente socialista de alta solvencia.

Por lo dicho, la creación de la nueva área de gobierno está claramente en inteligencia con los Next Generation. Torquemada perderá unos cuantos funcionarios. El área necesitará más. Lo raro es que García Zamora no sea quien administre la nueva delegación, puestos a concentrar competencias en gente de confianza y de probada solvencia en la gestión.

Habrá que estar atentos también al congreso provincial socialista, que si la memoria no me falla será para diciembre. La llegada de Óscar López en algo se notará. Parece segura la candidatura de Aceves. López tiene relación estrecha con personas significativas. Es el caso de José Luis Vázquez. Pero el ex alcalde del Real Sitio y actual parlamentario regional no parece estar por ningún desembarco orgánico más allá del que ahora tiene desde tiempo atrás a nivel regional y por afinidad con cuatro secretarios generales consecutivos. De puertas para afuera todo es cierre de filas y escasos movimientos. Los dos partidos mayoritarios saben que se la juegan. El PP ha abierto la ruta. Ya se ha visto hace unos días. Otra cosa es lo que bulla en el interior. Como en Le genou de Claire.