La permanencia

La Segoviana mantiene la categoría con sufrimiento, porque no sería la Sego de haberlo logrado plácidamente. Después de la reestructuración de categorías del curso pasado, la Gimnástica ocupa con su presencia en Segunda RFEF un puesto entre los ciento setenta y dos mejores equipos de España. Sin contar filiales, descubrimos que la Sego está entre los ciento cincuenta y cuatro clubes más importantes del Estado. En Tercera estaría entre los quinientos mejores. El abismo.

Por eso era vital salvar la categoría. Por eso el club volcó sus esfuerzos en llenar La Albuera para arropar al equipo, ofertando entradas a precio reducido para entendible disgusto de socios que pagaron lo estipulado meses atrás. Por eso la directiva de Agustín Cuenca afrontó la traumática decisión de destituir a Manu González, amigo más que entrenador. Y sin recursos económicos para fichar.

Gloria a los que fueron a Elda y a los que sufrieron en sus casas por la tele, radio o redes sociales

En la Gimnástica Segoviana el éxito lo encarnan: un vestuario profesional hasta el extremo; un cuerpo técnico extraordinario; una directiva con el ánimo a prueba de trituradoras y una afición fabulosa. Gloria a los que fueron a Elda y a los que sufrieron en sus casas por la tele, radio o redes sociales. Ellos son el patrimonio de una institución que roza los 94 años y que sigue sin tener ni una calle en su ciudad que la recuerde. Quizá haga falta ganar la Champions, porque nadie ha llevado durante más tiempo y más veces el nombre de Segovia por todo el país. Nadie.

La Sego está en el mejor momento de su trayectoria: estable en lo económico, reconocida por sus rivales como institución seria y arropada por una afición comprometida. Que no decaiga.