La máscara del presidente

El gobierno de España está utilizando la pandemia para hacer política, en lugar de entregarse a salvar vidas y luchar contra las catastróficas consecuencias económicas. La última, cambiar la ley para la reforma del Consejo General del Poder Judicial. Nadie había osado hasta ahora, nadie, ningún gobierno, llevar a cabo una tropelía como esta.

Sánchez se ha quitado la máscara en su pretensión de liquidar la separación de poderes. El objetivo de Sánchez no es otro que someter a la justicia a su dictado ideológico, como han hecho regímenes bolivarianos o peronistas.

Pero en Europa, una de las condiciones que se exigen para obtener los fondos estructurales es el mantenimiento de un poder Judicial independiente. La modificación unilateral nos colocaría a la misma altura de algunos países en Europa que lo han intentado y pondría en grave riesgo la obtención del fondo de rescate que es fundamental para España.

Sánchez, con su ideología intervencionista, los está poniendo en peligro. Ayer, en el Congreso se lo pedíamos todos los grupos, que gane la palabra, que gane el acuerdo. Los españoles nos lo piden a gritos. Pero erre que erre, el Gobierno y sus palmeros siguen en sus trece.

Es tal la presión que ejerce sobre Sánchez, Iglesias, que el presidente para seguir en Moncloa, hace todo lo que sea necesario. El uno por el poder y el otro por la ideología y su interés personal, nos están llevando a un país, que mientras algunos lo denunciamos y trabajamos por la salud y en el empleo y riqueza de los españoles, ellos sólo piensan en asaltar el poder sin ningún escrúpulo.

Y me recuerda aquel cuento, en el que los vecinos de una casa se preocupaban de una gotera en un baño, mientras no se daban cuenta del rayo que les entraba por la venta y les quemaba la casa entera.
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(*) Diputado nacional del Partido Popular por Segovia.