La gran mordida

Suponga quien estas líneas leyere que sale de casa, de buena mañana, para cualquier ‘mandao’. Y, hete aquí que, aún con la legaña ‘pegá’, vislumbra un cerdo, y que este, pese a estar con hocico caído, huele carne fresca, pues aún no ha desayunado, y…

Nueve horas. 23 de enero de 1906, c/ Fernán García. Un soldado acaba de descender la escalinata junto al monumento romano, cuando un cerdo, este de cuatro patas y en tránsito San Lorenzo-San Millán, se interpone en su camino. Sin mediar palabra alguna, pues el marrano no quiso, el animal se lanza a por el soldado que intenta defenderse del ataque para el que, posiblemente, no le habían preparado en el ejército. Pues era harto difícil que los programas formativos lo recogieran.

En el fratricida y desmesurado ataque del guarro sale perdiendo el soldado, que recibe mordida similar a herida en combate. Al lugar del suceso acude el Inspector de Vigilancia que junto a otros dos agentes llevan al herido, caminando este a la pata coja, hasta la enfermería de la Academia Artillería donde recibe la primera cura.

Parte médico: ‘el soldado ha sido curado de herida en el borde inferior de la rótula de la pierna derecha, de una longitud de ¡siete centímetros!’ Los médicos se reservan el pronóstico.

Del posterior informe pericial del Inspector sabemos que:

– El cerdo, (también guarro, marrano, cochino…) tenía propietario, Marcelino Gómez, con residencia en c/ San Cristóbal 13, barrio de San Lorenzo.

– El gorrino, que debió salir a la calle sin haber comido tostada alguna, era conducido por la esposa del citado dueño, Fernanda Poza, que lo llevaba a San Millán.

– De las declaraciones del dueño, nunca anteriormente el marrano había embestido a humano alguno, pues era, describió al inspector, de carácter noble y, efectivamente, no había desayunado. De ahí su agrio y violento carácter mañanero. ¡¡¡/!!!

 

El Policlínico

Estando buscando otra ‘cosa mariposa’, lo que me suele suceder, encontré esta otra. ‘El año 1942, se aprobó la construcción intramuros de la Ciudad, de una clínica que se denominaría «18 de Julio», conocido después como Hospital Policlínico. El presupuesto inicial fue de 1.860.461,97 pesetas. El coste definitivo, 3.019.271,24 pesetas. Finalizando las obras e inaugurándose  seis años después de su inicio con un total de 90 camas. La falta de suministro de hierro retrasó la obra cinco años. La construcción se llevó a cabo sobre el lugar que fuera Convento y después cuartel de San Agustín. Terreno cedido, gratuitamente, por el Ayuntamiento. En su primera planta, disponía de tres, se ubicó en el año 1947, un año antes de la inauguración oficial, la Casa de Socorro. Esta había tenido otras sedes: Santi Spíritu, La Alhóndiga…’.

¿Ahora? Ahora no es más que un espacio vacío. Sin ninguna función, pese a la falta que hace su funcionamiento.

¿Desidia? No, qué va

Enero 1890. Sesión de la permanente en el Ayuntamiento. Preside el alcalde Francisco Santiuste. El concejal y Síndico señor Lotero se incorpora del asiento para decir: ‘Hace ya ocho años que se llevó a cabo la subasta para la venta de casas en la zona del Mesón Grande. A los efectos oportunos vengo a preguntar: ¿se han ingresado ya en las arcas del Ayuntamiento el rematante del importe económico de la subasta?’

Contesta el alcalde: ‘Removidos ya los obstáculos que hasta ahora se han opuesto al otorgamiento de la escritura, he decidido comunicar al notario, encargado de dicho otorgamiento, que realice el mismo en el improrrogable plazo de cuatro días’.

Réplica del Sindico (1): ‘Para resolver este asunto, que es dinero a recaudar por el Ayuntamiento, ya no voy a esperar ni cuatro días más, dado que el rematante está dispuesto al pago y el obstáculo es solo la confección de la escritura, en lo que se tarda un par de horas’.

En realidad la caja del Ayuntamiento, y no solo por ese ‘detalle’, estaba más seca que la mojama.

Si es ahora ya habrían dicho ‘los otros’ que la culpa es del in-CIDE… ¿Creen de verdad que el ‘esperpento’ en forma de millones de euros que se ha tragado del edificio de ‘blanco satén’ ubicado en el camino al AVE ha terminado?

Pues no. Todavía faltan las sillas y dar a conocer hacía donde conducen los pasillos.

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(1) Persona elegida por un grupo o comunidad para representarlos y cuidar de sus intereses, especialmente económicos o sociales.