La fachosfera

Nuestro presidente, Pedro Sánchez, ha introducido un nuevo término en la política española para referirse a la derecha: la fachosfera, un término acuñado desde hace ya varios años por el periodista francés Daniel Schneiderman.

En realidad, para Pedro Sánchez la fachosfera es una mera propaganda para caricaturizar a sus opositores, y de esta forma garantizarse la conservación de la inmunidad y de la impunidad de sus insostenibles decisiones políticas, como lo son, últimamente, su opinión sobre la amnistía, los pactos con Bildu, el supremacismo de Junts o la más reciente definición a medida del terrorismo.
Con la fachosfera Sánchez trata de levantar un muro que separe el bien del mal, colocando en el fango a la derecha junto con los votantes que los representan. Resumiéndolo con una fórmula matemática, Fachosfera = España – Coalición Frankenstein.

Últimamente, ha tenido la ocurrencia de incluir también en la fachosfera a todos los que no les ha gustado la letra de la canción ‘Zorra’, que representará a España en el Festival de Eurovisión en Malmö (Suecia), del 7 al 11 de mayo. Ya sabes, según el presidente, si no te gusta, lo tuyo debe ser escuchar el ‘Cara al sol’. Según su criterio, también estarían ubicadas en la fachosfera las numerosas asociaciones feministas que discrepan de la canción, al afirmar que su letra alimenta la palabra más repetida en las sentencias condenatorias por violencia de género, y por considerar que denigra a la mujer al utilizar la canción el concepto como sinónimo de fulana, pelandrusca, meretriz, puta o golfa, palabras que merecen todo el reproche penal de cientos de causas por malos tratos. A ellas se une la delegada de Igualdad de RTVE, Montserrat Boix, que ha dimitido de su cargo tras la elección de Zorra para Eurovisión: “Ni es empoderamiento para las mujeres, ni feminismo”, dice.

En el lado opuesto están los partidarios del lenguaje de ‘Zorra’, que están convencidos de que la canción convierte un término peyorativo y lacerante en algo alegre. ¿Les parecería divertido que alguien se les despidiera diciendo, dale muchos recuerdos a la zorra de tu pareja o de tu hija, aunque lo hicieran con el nuevo alegre significado que pretenden atribuirle a la palabra?

El concepto de fachosfera, en términos generales, me lleva a la reflexión de que actualmente existen dos concepciones del mundo muy diferentes. Uno, el mundo de las ideas políticamente correctas. Mundo cerrado, intransigente, impositivo, acomodado por los grupos de poder, que penalizan toda libertad fuera de su pensamiento único. Y otro, el mundo de la gente libre, no sometida a lo políticamente correcto. De pensamiento abierto a la naturaleza, la tradición, la historia, la cultura, la trascendencia y todo lo humano. Mundo de principios y valores, defensor de la vida, la familia y la libertad como cimientos de la sociedad. Patria, democracia y unidad como formas de asociación, convivencia, desarrollo y libertad.

El primero progresa rápido atropellando a todos los que no aceptan sus planteamientos. Lo suyo es la cultura de muerte, el descarte y también la eugenesia. Cultura de pasiones, no maternidad, no familia, no compromiso, ni crianza. Cultura del solo disfrute, el gusto del momento, sin responsabilidad ni cargas. Cultura donde el Estado controla, dirige, maneja e impone todo. Cultura que quiere establecer la sociedad del hedonismo, pues considera que los seres humanos pueden conseguir la felicidad en la realización de sus propios deseos sexuales sin límite moral, legal e incluso corporal alguno. Ser varón o mujer depende de mi libre decisión personal, no de mi naturaleza biológica.

Pero también queda el mundo de los libres. Libres de los fanatismos de la corrección política, libres de la cultura de muerte, libres de ideología antinatura. Mundo que navega en la barca de la historia, que tiene memoria a largo plazo, con cultura que fluye desde unas bases judeo-cristianas con filosofía griega y derecho romano, con 25 siglos de humanismo y con apoyo en tres valores inmutables -verdad, belleza y bondad- de los que emanan otros muchos valores cultivados por los mejores de entre los muchos pueblos y grupos que nos han traído hasta aquí. Probablemente, a los que estén a favor de todo esto Sánchez les diría que huelen a naftalina y los situará en la fachosfera.

Estos son los dos mundos que percibo. Creo que nos lo han puesto así, y es preciso que elijamos.