La escalera olvidada

Parece que está siendo muy positivo, por el frecuente uso que se hace de él, el resultado del acristalado ascensor que conecta la calle de Gascos con la Plaza de la Artillería. Cierto que sigue habiendo aficionados a bajar a pie la escalinata, aunque habría que ver luego si la suben del mismo modo, pero por lo comprobado “in situ”, la cosa va bien. Esperemos que igualmente sean positivas las nuevas instalaciones proyectadas para otros barrios más alejado del centro, si es que finalmente se ponen en marcha. Y esta positiva predilección municipal por facilitar la movilidad, me trae a la memoria el “olvido” en que parece se ha dejado un sistema similar –escaleras mecánicas o ascensor- para comunicar el barrio de San Millán con la zona más alta de la ciudad.

Es innegable que este barrio necesita “algo” para facilitar su comunicación con dicho espacio superior, teniendo en cuenta que la Plaza Mayor está a 1005,1 metros de altitud sobre el nivel del mar en Alicante (según reza una placa en la fachada de la Casa Consistorial), bastante más elevada que el barrio ,“muy bajo” en comparación. Porque, analicemos las posibilidades de hoy, todas “empinadas”, para “salir” de San Millán: En dirección al Paseo de Ezequiel González hay que “subir” por las escaleras de Carretas y de Julián María Otero; para acceder a la antes llamada avenida de Fernández Ladreda, también “cuesta arriba” a través de las calles de Santo Domingo de Silos, Hermanos Barral, y escalinatas de Juan de Segovia y del Carmen; para ascender a la calle de Cervantes, la calle de Santa Engracia y la escalinata de La Canaleja; finalmente, otra “gran” escalinata para subir al Paseo de El Salón o elegir la cuesta del Paseo de los Tilos, con otra pina escalerilla casi a la mitad del mismo.

A la vista del panorama ¿no se considera imprescindible la instalación de una escalera mecánica, al menos en sentido ascendente, a lo largo de la escalinata de subida-bajada al Salón? Siguiendo al pie de la muralla, quedaría muy bien encajada, aunque se protegiera con una cubierta, dado que desde la distancia sería imposible alcanzar a verla. Opiniones muy respetables, por supuesto, habrá contrarias, pero yo expreso la que me merece el caso. Porque lo que sí se haría excesivamente visible sería un ascensor acristalado como el de la calle de Gascos, aparte del complejo proyecto a que obligaría.

Esta posibilidad ofrecería a los habitantes del barrio de San Millán la ocasión de acudir con mayor frecuencia hacia la zona alta, aunque luego tuvieran que “hacer frente” a nuevas escaleras de las Puertas del Sol y de la Luna, o bien utilizar el ascensor interior ubicado en el lamentablemente casi vacío Centro Comercial Almuzara, que con buen acierto municipal al “patrocinarle”, es un excelente medio para muchas personas, incluso las necesitadas de silla de ruedas o andador.

Además, los 350.000 euros previstos para remodelar la plaza de la Morería, que si lleva un tiempo esperando, puede seguir algo más, por no ser de urgencia la obra, podrían destinarse a iniciar la preparación de uno de estos medios propuestos de “subida”.
Como estamos refiriéndonos a movilidad, he aquí una observación muy propia de mi condición profesional. Estamos mal acostumbrados a caminar por las calles, incluso ahora que con la pandemia encima se nos recomienda alejarnos todo lo posible unos de otros, bien andando o bien en nuestros encuentros callejeros con familiares o amigos.

El dato puede observarse muy especialmente en la Calle Real, dada la estrechez de la misma en la mayor parte de su recorrido entre la Plaza Mayor y el Azoguejo. Muchas personas tienen tendencia a circular por el lado contrario al que deberíamos ajustarnos, pues de siempre se ha aconsejado caminar, subiendo o bajando, por el lado derecho para hacer más transitable el paso a todos. Hoy son muchos los peatones que, mientras atienden a sus teléfonos o conducen a sus mascotas, y otros simplemente sumidos en charla con el acompañante, circulan por el lado contrario al razonablemente aconsejado.
El remedio es bien fácil: Sólo con prestar atención a este detalle y tomar el lado derecho que nos corresponde al ascender o descender, se corregiría la cuestión.
Pues ¡hala! Ánimo y a hacer el firme propósito de circular bien.