La enfermería y el Hospital Policlínico

Por diferentes motivos tenemos al colectivo de enfermería de Segovia en la palestra, y sería bueno que hiciéramos un análisis de esta salida a escena. Por un lado tenemos las expectativas del Grado de Enfermería, y por otro la inusitada huelga de enfermeras de quirófano, felizmente desconvocada.

En el mes de mayo del año pasado, cuando estábamos superando la terrible experiencia del coronavirus, la sociedad segoviana empezó a reaccionar de alguna manera, y, sin llegar a reconocer abiertamente que la intensidad de lo que había pasado se debía a la falta de medios sanitarios, es decir, a contar con un solo hospital, desde las instituciones más importantes empezaron a llover apoyos decididos para forzar la reapertura del Hospital Policlínico de manera inmediata. Dentro de esas adhesiones, el Presidente de la Cámara de Comercio, D. Pedro Palomo, en declaraciones en El Norte de Castilla (18 de mayo de 2020), puntualizó: “Rehabilitar el Policlínico para estancias medias es la mejor opción, como también lo es recuperar la Escuela de Enfermería en el campus de la Universidad de Valladolid”, algo que sin duda era una buena propuesta.

Pero desde ese momento, el estamento político enrocado en bloquear el Policlínico encontró un filón para desviar la opinión pública hacia lo que de repente se había convertido en la más importante reivindicación sanitaria de los segovianos. Por Dios: urgía volver a abrir la Escuela de Enfermería sin perder un día. Ya podíamos dormir tranquilos, porque se iban a acabar todas nuestras inquietudes, y además nuestros representantes políticos se lo habían tomado muy en serio, y la ansiada Escuela de Enfermería prácticamente era un hecho. Todo eran alegrías y parabienes.

Hasta que D. Agustín García Matilla, Vicerrector del Campus María Zambrano de la Uva en Segovia, puso las cosas en su sitio en un magnífico artículo (El Adelantado, 30 de junio de 2020). Pero lo que parecía un jarro de agua fría en toda regla, se quedó en nada, y sus recomendaciones se ignoraron completamente. Porque lo dijo de forma muy clara: “En las actuales circunstancias, incorporar Enfermería al Campus María Zambrano de la Uva en Segovia no es viable. No es viable debido a la gran inversión requerida y a la endeble estructura hospitalaria de esta ciudad…”. Y más adelante, “… a la pregunta: ¿sería factible implantar estudios de Enfermería en Segovia? La respuesta vuelve a ser la misma: actualmente no”. Pero sus aseveraciones quedaron en agua de borrajas. Sr. García Matilla: Segovia es mucha Segovia.

Los políticos no hicieron ni caso y han seguido calentando motores con titulares: “Segovia tendrá un Hospital Universitario” o “Los centros del “María Zambrano” cederán aulas para Enfermería”. ¿Quién da más? Ya no se habla de un hospital con docencia o asociado, sino decididamente Universitario, y eso partiendo de un hospital al que se ha bajado de categoría, precisamente por no tener docencia entre otras muchas cosas. Pues qué bien. No tenemos cubiertas las necesidades asistenciales básicas de la provincia, nos faltan camas y personal, y nos venden humo hablando de hospitales de otra liga, para los que se necesita una inversión considerablemente superior a la que nos están negando para reabrir el Policlínico. En cuanto a la oferta de cesión de aulas en las instalaciones de María Zambrano, denota buena voluntad, e imaginamos que incluirá pupitres, sillas e incluso percheros, pero nada más. La realidad es que hace falta mucho más que buena voluntad para conseguir un reconocimiento de calidad que Segovia no tiene de ninguna de las maneras, y para poner las bases tienen que empezar por recuperar lo antes posible el Policlínico y volver así a ser un “Complejo Hospitalario”. Lo demás son engaños.

Sería interesante aclarar por otro lado algo que no se ha dicho en los medios de comunicación y que da idea de cómo funcionan las cosas en Segovia: el cierre en su día de la Escuela de Enfermería, que estaba funcionando perfectamente y formando estupendos profesionales, se debió a una decisión política. Hubo una reunión magna en Madrid en la que se analizó la situación de la Enfermería a nivel nacional y se llegó a la conclusión de que sobraban enfermeras, por lo que convenía cerrar alguna Escuela. Y sin más se cerró la Escuela de Enfermería de Segovia, a pesar de los esfuerzos de las personas que entonces estaban implicadas en el tema. Exactamente igual que el cierre del Policlínico también fue otra decisión política, que hasta ahora no ha pasado factura (factura política, sí lo ha hecho en términos de fallecimientos Covid).

El segundo asunto candente ha sido la huelga de las enfermeras de quirófano del Hospital General. El hartazgo surgió por el continuo alargamiento de su jornada laboral, pero hay una causa de fondo que afecta a todos los colectivos sanitarios y que hemos repetido muchas veces: no es posible mantener los mismos servicios en una provincia que tiene una media de un 38% menos de camas que el resto de la comunidad e igual merma de personal sanitario. Los segovianos estamos sufriendo numerosísimos traslados a otras provincias para solucionar situaciones clínicas, con un coste económico y social importantísimo, y sin solucionar el problema ni de lejos. Y hablamos tanto de intervenciones de entidad, como de muchas otras, cada vez más, de carácter mucho más leve.

Lo cierto es que los profesionales sanitarios de todo tipo están supliendo —con un tremendo desgaste— el personal que debería estar adscrito al Policlínico. De hecho, estos colectivos tienen que atender a una población de 153.478 personas, superando con mucho la ratio de otras provincias. La enfermería, que es el primer dique de contención de la sanidad, ha empezado a dar signos de agotamiento, y las enfermeras de quirófano con su huelga han sido la punta de lanza del problema. Y es que se puede suplir una situación puntual, pero nunca de manera indefinida, que es lo que parecen querer respecto a Segovia.

Tiempo habrá de esa futura ampliación para la que ciertamente deberían ir gestionando unos terrenos y unos presupuestos reales

Las cábalas que están haciendo con la Escuela de Enfermería son las mismas que hacen con esa ampliación del Hospital General de la que no dejan de hablar, y que no dejan de ser promesas a medio plazo que no abordan la perentoria necesidad de mejorar la asistencia sanitaria con la inmediatez que necesitamos los segovianos. La solución de la sanidad en Segovia pasa por recuperar el Policlínico inmediatamente y reorganizar ambos hospitales, que tendrían cometidos bien diferentes. Tiempo habrá de esa futura ampliación para la que ciertamente deberían ir gestionando unos terrenos y unos presupuestos reales que, como ya han advertido, no van a ser cuestión de una legislatura (o de dos, o de tres,…), y para plantearse cumplir con los requisitos que exige el tener un Hospital Universitario que, francamente, hoy por hoy nos queda muy grande.