La culpa no es de los madrileños

Los datos en El Espinar han empeorado pero la culpa no es de los madrileños. Las reuniones no autorizadas han sido la tónica general de la pasada Semana Santa. Luces en las naves del Boquerón y La Quebrada, fiestas en los locales del barrio de La Soledad y cumpleaños en sótanos y garajes son los responsables de que la incidencia haya vuelto a subir y los nuevos contagios se hayan disparado.

Los madrileños, muy criticados en muchos momentos de la pandemia, no han sido los responsables. Incívicos ha habido, claro. Todos los que vivimos en El Espinar sabemos dónde se pone la Guardia Civil y las posibles alternativas para saltarse los controles. Pero pregunten a los hosteleros que viven ahogados si han servido muchas cervezas y vinos a los madrileños. Yo les aseguro que no.

Pregunten a los hosteleros que viven ahogados si han servido muchas cervezas y vinos a los madrileños

Todos estamos cansados y echamos de menos las terrazas de la Corredera, las barbacoas en los jardines ahora que viene la primavera y las reuniones con amigos en las naves, pero no es el momento. Como tampoco es el momento de buscar culpables a un lado y al otro del Puerto de Los Leones.

Los responsables son todos los que a las 22.00 horas no estaban en casa, los que se han juntado en los parques para ver cómo juegan sus hijos con otros diez amigos, los que han permitido aglomeraciones de más de 50 chavales en el Centro Cultural durante todas las vacaciones y los que, sabiendo que esto pasaba, han mirado a otro lado para evitar problemas.

Es momento de ser responsables y de pensar que mañana me puede tocar a mí

Es momento de ser responsables y de pensar que mañana me puede tocar a mí porque, más de cerca o de lejos, al final este virus nos toca a todos y entonces es cuando llegan los nervios, las lágrimas y los reproches. Evitemos llegar a esta situación.