La creación y su hermosura

El día 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, los cristianos celebran la clausura del “Tiempo de la creación”. Este es un tiempo que se convierte en apertura para realizar a lo largo del año gestos que manifiesten el cuidado de la casa común, que está formada por ecosistemas que incluyen seres vivos (plantas y animales de toda especie), seres inertes que a su vez contienen el germen de futuros seres vivos y personas, capaces de cantar la belleza de todo lo anterior.

El papa Francisco describió el cuidado de la creación con cuatro sueños que plasmó en su obra “Querida Amazonia”. Estos sueños incluyen todas las dimensiones de la naturaleza. Y es que supervalorar a los animales en deterioro de los vegetales o potenciar los organismos productivos en detrimento de la materia o de las relaciones personales daña a todo el ecosistema y crea conflictos. Según esto, se puede afirmar que “todo está interrelacionado y conectado”.

* “Sueño con una Amazonia que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, donde la voz sea escuchada y su dignidad sea promovida”. Se podría decir que la tarea en favor del clima y de la ecología incluye la atención al pobre y a lo pequeño. Esto no lo entienden los esclavistas posmodernos ni los que promueven la venta de armas y las guerras.

* “Sueño con una Amazonia que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana”. La tarea en favor de la cultura y del clima no llega de arriba sino que parte de las bases. Por ejemplo, aniquilar la cultura rural imponiendo una cultura turística sin contar con los habitantes de la Castilla vaciada es fomentar la desaparición de la cultura agrícola y ganadera que ha dibujado la historia de la esta sociedad rural. Se trata de fomentar la belleza humana con sus valores y su creatividad autóctona. No tiene sentido instrumentalizar el fenómeno del volcán de La Palma en orden al turismo, abandonando a las personas y seres naturales que sufren la consecuencia de sus cenizas.

* “Sueño con una Amazonia que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos y sus selvas”. Se trata de una invitación a custodiar y contemplar la hermosura de la creación. No se entiende cómo se puede portar en una mano la pancarta en favor del medio ambiente y en la otra un teléfono móvil que impide contemplar la belleza de los arboles existentes en el paso de la manifestación reivindicativa. El hombre de hoy necesita aprender a contemplar desde el silencio y con mirada limpia de complejos, de odios y de enfrentamientos.

* “Sueño con comunidades cristianas capaces de entregarse y de encarnarse en la Amazonia, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos amazónicos”. Forman parte del movimiento ecológico aquellas comunidades cristianas, parroquias, grupos de creyentes que promueven el cuidado de la naturaleza con un consumo racional y razonable, usando combustibles ecológicos, o cuidando los bosques y pinares sin necesidad de que haya leyes e ideologías que los obliguen.

La historia de la Castilla vaciada es una historia de dolor y desprecio que no se sana fácilmente: se les quitó a los agricultores y ganaderos su capacidad de creatividad mediante las subvenciones selectivas obligando a sus habitantes a emigrar buscando “el oro y el moro” y creando la falsa imagen de que en la ciudad se vive mejor. Ahora se quiere llenar la Castilla vaciada con casas rurales, turismo, y manifestaciones folclóricas superficiales e importadas.

Una comunidad o un país crece en habitantes si hay procreación, trabajo y colaboración social en la que se incluye la emigración. Si no nacen niños, las casas rurales son pan para hoy y hambre para mañana. El trabajo es una forma de desarrollar la capacidad creadora del ser humano: si no existe, la emigración es pan para hoy y hambre para mañana. Una comunidad y una población necesita de la colaboración de todos: si todo nos lo da papá Estado, la subvenciones serán “pan para hoy, hambre para mañana y avaricia para los poderes que nos rigen”.

(*) Catedrático emérito.