La carretera de la Cuesta de los Hoyos

El 14 de noviembre de 1914 publicaba este diario la siguiente noticia: “Por el personal facultativo de Obras Publicas, se han venido llevando a cabo los estudios y trabajos preparatorios para la construcción de la carretera de la Cuesta de los Hoyos, incluida en el Plan General con carácter urgente, bajo la denominación de ‘Carretera desde el origen de Segovia a Villacastín al kilómetro 3 de la de Segovia a Arévalo’”.

Para mayor aclaración se añadía que la carretera partiría de la de San Rafael a Segovia, en las proximidades de la Puerta de Madrid, y siguiendo el andén central del Camino Nuevo, continuaría desde la glorieta inmediata al Puente de Sancti Spiritus, por el camino de la Cuesta de los Hoyos, a salir al arco de la Fuencisla, teniendo una longitud aproximada de cuatro kilómetros.

Naturalmente, la Cuesta de los Hoyos también tiene su pequeña historia, y es que el camino fue llamado así desde un principio por estar lleno de hoyos en todo su trayecto, hasta que mucho después se procedió a adoquinarle desde el Puente de Sancti Spiritus hasta la Alameda de la Fuencisla. Adoquinado que creó muchos problemas, entre ellos varios desprendimientos de tierra y rocas a lo largo del Pinarillo, posiblemente incrementados por las vibraciones producida por el frecuente paso de vehículos. Hubo que realizar una importante labor de contención de la parte del Pinarillo sobre la carretera, mediante la aplicación de hormigón y colocación de redes metálicas para evitar nuevos desprendimientos.

A lo largo de parte de su itinerario se encuentran, ahora recuperadas y restauradas, las cuevas y sepulturas del cementerio judío, hoy convenientemente documentadas y señalizadas, pero su existencia es conocida desde hace muchos años (Antonio Ruiz, en su libro ‘El barrio de la Aljama Hebrea de Segovia’, dice que ya en un documento de 1475 se mencionan “unos linderos con el fonsario de los judíos”.

En nuestra época de estudiantes íbamos algunas tardes libres a charlar al Pinarillo, donde ya entonces observábamos numerosos espacios hundidos, que en realidad eran las cuevas y enterramientos judíos, ocultos bajo considerables capas de tierra. Sobre estos se ha escrito e investigado mucho, y a ellos se refiere también Diego de Colmenares en su ‘Historia de Segovia‘.

Sobre un terreno improductivo entonces, en el año 1857 el Ayuntamiento dispone que se plante en el mismo pino albar, y de ahí el origen del nombre de El Pinarillo, conocido como tal desde entonces.

En 1886 se iniciaron importantes excavaciones y descubrimientos dirigidos por el ingeniero de Montes, afincado en Segovia por largos años, Joaquín María de Castellarnau, y Jesús Grinda, tanto de varias de las cuevas como de sepulcros tallados en el interior de algunas de ellas, en las que también se encontraron esqueletos. Pero el paso del tiempo y los desprendimientos parciales fueron ocultando de nuevo estas oquedades, que eran las que conocíamos en nuestra época estudiantil. En este punto cabe destacar una curiosidad: En agosto de 1963, el entonces alcalde, Ángel Sanz Aránguez, dispuso que “por razones de seguridad de las personas, dada la accidentada topografía y escasa protección del lugar, queda prohibida la entrada y permanencia en El Pinarillo de la Cuesta de los Hoyos a partir de la puesta del sol”.

Ya en 1914 se hizo el proyecto de camino que menciono al principio de estas líneas y posteriormente se realizaron obras de ensanche de la carretera, a las que aludía el cronista de la ciudad Mariano Grau, en una de las crónicas suyas publicadas como corresponsal del diario ABC en octubre de 1962 con el título ‘Excavaciones en el cementerio hebreo de Segovia’.

También en su libro ‘Segovia’, publicado en 1908, dedica varias páginas a estos enterramientos su autor, Eugenio Colorado Laca, y ya en nuestros días destina amplio espacio el ya antes ciado historiador y cronista de la ciudad, Antonio Ruiz, a esta zona del Pinarillo a que me vengo refiriendo, en su libro ‘El barrio de la Aljama Hebrea de Segovia’, publicado en el 2008 por la Obra Social y Cultural de Caja Segovia.