La antigua Alameda de Santa Ana o de Los Huertos

La Alameda del Parral, situada entre los barrios de San Marcos y San Lorenzo en el recorrido de una parte del valle del Eresma, no siempre fue conocida por ese nombre. Les cuento la historia.

Los monjes Mostenses llegaron desde el Monasterio de la Vid (Aranda de Duero) y se ubicaron en el lugar en el siglo XIII (dejo constancia de haber escrito sobre el tema y en este mismo espacio hace ya ‘la tira’). Allí estuvieron hasta el siglo XVI, fecha en la que el río les hizo la vida imposible y les obligó a cambiar de casa.

Dejaron el arrabal y se desplazaron al cogollo de la ciudad. En San Facundo se instalaron finalmente. Allí estuvieron dos siglos más.

No queriendo dejar a las almas del lugar sin la ayuda divina, aprovechando una parte de la iglesia ya abandonada y derruida, se levantó algo parecido a una casa, la que sería conocida como ‘parroquia-ermita de Santa Ana’. El ‘invento’ funcionó hasta finales del XVII-principios del XVIII (¿?) Los monjes se desplazaban hasta el lugar desde su casa en la ciudad para dar servicio en la parroquia. Punto y aparte.

La Alameda de Santa Ana o de Los Huertos, descripción de Mariano Sáez, era y es lugar extraordinario para hacer ‘de la vida un sueño’, dejarte llevar por el sonido de las aguas, disfrutar corriendo/andando en familia, dar de comer (pan) a los patos/patas, retratar entre las hojas de los árboles la silueta del alcázar, la Moneda o, ascendiendo la cuesta, recorrer la ‘calle’ Marqués de Villena y llegar a San Marcos, ‘justito’ en la entrada del Puente Castellano.

Más cosas. De esto que ahora les cuento puede haber ‘pasao’ cien años y un cuarto. Hago referencia a los paseos por el lugar en las fechas estivales. Habitantes de la ciudad amurallada descendían hasta el referido lugar. Unos/as acudían a los actos religiosos de Santa Cruz de los Dominicos y otras/os a los de El Parral para ‘hablar’ con San Jerónimo.

Ya al atardecer regresaban a sus lugares/hogares. Los menores de 30 años —digo yo— accedían a la Plaza de San Juan (Colmenares) a través del Postigo de San Matías o Taray en la muralla (frente al Hospicio). En la citada plaza se organizaba jolgorio (después pasó a ‘botellón’), con una ‘charanga’ de músicos pertenecientes al Batallón Provincial, que tenía su cuartel en las inmediaciones.

La plaza, me cuentan los de antes, estaba ‘abarrotá’. Se dispersaba la diversión cuando sonaba el ‘toque de queda’, de cuyo sonido se encargaba la campana mayor de la Catedral, (nombre ‘De la Paz’, peso ‘a lo bruto’ 1384 kilos). Eran entonces las nueve de la noche. Media hora después se cerraban las puertas y postigos. Solo quedaba abierta la de San Martín (Canaleja), y todos, lugares de entrada y salida, se abrían cuando el sol aparecía.

Regresando a ‘lo’ de Santa Ana. Refiero que en la festividad de la santa, 26 de julio, y también el día anterior, se celebraba una gran romería en el lugar. La función religiosa la ‘sufragaba’ el Gremio de los Maestros de Obra Prima (Zapateros), la fiesta del ‘mundanal ruido’ era organizada y pagada por los mozos que trabajaban en las huertas de las inmediaciones.

Una gran parte de La Alameda se llenaba con la música de dulzaina y tamboril, en un interminable baile de rueda. Era una de las romerías tradicionales de Segovia.

Ahora bien. Con la finalidad de que no se vayan del ‘papel’ con la idea de que el tema se queda ‘cojo’, o así, he ‘tirao’ de historia para llegar a las siguientes conclusiones:

—La Alameda nació, más/menos, en el año 1560, fecha en la que la Ciudad, a través de su Ayuntamiento, ordena poner árboles ‘desde El Parral a San Vicente’. Unos años después, 1573, se destina el lugar al ‘recreo y embellecimiento de la ciudad’.

—En 1712 —lo describió Leopoldo Yoldi— (1), se realizan importantes obras de allanamiento, limpieza, drenaje, accesos… que dieron con la clave de lo que para la ciudad suponía el lugar.

—Desde 1780, la Sociedad Económica Segoviana de Amigos del País, realizó un extraordinario trabajo. Tanto en el arbolado como en iluminación.
Atentamente



(1) ‘Entorno y paisaje de una Ciudad histórica, Segovia. Caminos para la conservación’. MOPU Secretaria General de Medio Ambiente-Madrid.